martes, 23 de enero de 2007

15 de Diciembre

Esta semana estoy de guardia y hoy por la tarde he tenido que asistir en el cuartel de la Guardia Civil de Corcubión a un chico senegalés. Se llama P D. Su delito: vender unos Cds piratas para ganarse la vida. Saltaba a la vista que era un pedazo de pan de 24 años, fuerte y sano. En el cuartel lo estaban tratando bien. Cuando nos despedimos me dio la mano de una manera poco usual entre los de aquí: con una fuerza terrible. Y en su mirada agradecimiento y confianza. No soporto que me den la mano floja, es algo que me descompone, esas manos flácidas, como morcillas, que resbalan por la de uno, que no sabes si te están sobando o estrechando la mano. Aprieta coño, que pareces un milhomes. P D con su inocencia y ganas de trabajar para salir adelante me hizo pensar en los victimistas de la SGAE. Esa pandilla de artistillas de mediopelo, de burócratas de la pseudocreación, de tecnócratas pisamoquetas. En fin, me caen mal como colectivo. Sin embargo y por encima del hedor que para mi gusto desprenden como agrupación, esta el “senlleiro”, el ínclito e inefable Mamoncín, digo Ramoncín, y disculpen por la asociación de ideas. Me he olvidado en donde lo leí, pero recuerdo con claridad un artículo en el que un comentarista calificaba a nuestro amigo de “contumaz contertulio, que va de anti-tertuliano”. Parecido a una cosa que decía Enzensberger de los burgueses. En un libro enumeraba las notas definitorias del carácter de estos. Entre muchas otras, explicaba con mucha gracia que es propio en los burgueses, más que en ningún otro colectivo social, profesional, religioso, la negación sistemática de la pertenencia a dicho grupo, de nuestra pertenencia al mismo. Porque, ¿quien en España no es burgués? O aspira a serlo. Pues no señor, no somos unos putos burgueses. Esos funcionarios de 35 años, casa y dos Audis. Preguntadle a esos. Hasta se enfadan con la duda. Ellos burgueses, estas de coña. Si llevan melena, y vaqueros los fines de semana, y a lo mejor hasta tocan la guitarra en un grupo rock alternativo, y se van de viaje al tibet, o hacen rafting, o escriben diarios para practicar la escritura, y tiene valores, leen, y cultivan su interior. Somos la leche… de burgueses. Pero volvamos a él, al gran Mamoncín. Que tío. A este se le llena la boca criticando y demonizando a nuestro admirado P D. Si lo ve al pobre en Finisterre, donde lo detuvo la policía, le suelta un rollo, que pa que seguir viviendo. No te preocupes P, tienes razón, no le quitas el pan a ninguno de esos tecnocratartistas que viven de la hipocresía y cinismo más repugnantes, ni a sus hijos, todos hipermodernos y güais y undergrounds. Yo le tengo manía a las asociaciones, agrupaciones, plataformas de cualquier tipo. Debe ser algún complejo, no lo discuto, pero no me gusta formar parte de ningún ente pluripersonal, te disuelves en ellos y tienes que adoptar poses e ideas ajenas. No me gusta. Pero estoy dispuesto a formar parte de la antiSgae. El primer pleito se lo metería a Don Mamón (no Don Mamoncín, que en el Juzgado no valen alias) y no sin razón. Voy a obviar cantidad de connotaciones que en este asunto de los derechos de autor “cantan”. Estos fenómenos le quieren poner puertas al campo. No nos dejan grabar parte de nuestra colección de música, ni siquiera para consumo propio, para escuchar en el coche. Pagas una burrada al comprar el original. Les pagas un canon, usurero y leonino, cuando compras un Cd virgen, necesario para hacer una copia para el coche. Es un escándalo. Si tienes un grupo y haces versiones de Led Zeppelín, Frank Zappa, John Coltrane o quien sea, les tienes que pagar. Las discotecas, bares, verbenas, orquestas… todo dios les tiene que pagar... Lo de internet, otro escándalo y así hasta el fin del mundo. Pero a lo que voy yo: Y ellos, ¿a quien cojones le pagan? Me explico. A mi admirado Sr. Ramoncín, que hay que ponerse solemne, se le llena la boca cuando dice espasmódicamente que el es un “artista”, que vive de su “arte” y que cuando se vende en el manta un Cd suyo (supuesto inverosímil, pero que nos vale a modo de hipótesis) se le “roba”. Válgame dios. Si esa ecuación fuese válida, nuestro amigo sería un atracador profesional, pero de los de verdad. Veamos. Estamos de acuerdo todos en que Ramón no tiene de original ni el nombre. Que no ha aportado nada a la música, ya no del planeta o a la occidental, es que ni a la de su barrio, nada de nada. Es más, es repetitivo, vulgar, del montón, carente de cualquier cualidad. Cualidades que sí encontramos a borbotones en otros artistas, ya sea originalidad, destreza técnica, facilidad para componer, buen gusto, etc. Entonces, ¿que carajo hace Ramón? ¿Habría sido capaz de hacer alguna canción de las suyas este individuo, si no hubiese oído a los Stones o a los Pistols? Nooo ¿Y si fuese un bosquimano? Nooo. Ramón, como todos, es fruto de su entorno. Hay quien digiere al entorno y lo convierte en un disco genial, apoteósico, imprescindible, y hay quien digiere al entorno y vomita un disco de mierda. Sin coñas, es así. Ramoncín, y tantos otros, lo único que han hecho es dar su versión de la música de su tiempo. Y su versión es copiarla e imitarla, sobarla y malograrla. Pero no pasa nada, eso es fundamental, así se va avanzando, y de repente aparecen Hendrix o los Smiths…Llegados a este punto donde salvo su familia más cercana y adeptos varios, el resto estamos de acuerdo en que nuestro protagonista ha copiado sistemáticamente el trabajo de otros, nos hacemos la pregunta: ¿les paga por ello? ¿Mamoncín le paga a los Stones, o a Elvis, o a los Pistols…? ¿Les paga por vivir de copiar su música, y encima hacer malas copias de ella, y encima soltarnos el rollo Sgae? No, no les paga y me parece bien, pero pretender que le tengamos que pagar a él, a través de la sociedad esa, por su bazofia de imitación, es de un cinismo fetén. Siendo esto como es, así, tal cual, pensar en el discurso ramonciniano pro-Sgae se hace muy duro, casi tanto como oír sus canciones. A quien siga dudando le recomiendo el siguiente ejercicio: Imagine que Ramón, es escritor. El muy pillo coge una obra de uno de sus ídolos, sin pagar por ella nada, pues la ha oído y se la aprende de memoria, con dos cojones. Pero cualquiera, eh, sin cortarse, elija usted mismo. Cambia un par de palabras aquí, allá y voila: soy un artista. Es que es mucho el tema. Me meto en la Sgae, en plan burócrata y a chupar del bote. Hay que tener morro, la virgen. Y van de artistas. Por dios, si alguien levantase la cabeza, quien sea, por favor, Coltrane, Hendrix, Bill Evans, Zappa… y se llevasen un sustito. Pero que parezca un accidente, no vaya a ser.

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