miércoles, 20 de enero de 2010

Habemus Kristallnacht

(Tras celebrar el Domingo pasado una arriesgada reunión con el triple agente “Nickecito”, mente preclara y auténtico chamán de occidente, nos hemos decidido a actuar. El método está por concretar, lo demás no. De vuelta a casa, bajo el influjo del chamán del septentrión, dos mil años de sabiduría se apoderaron de mí: me alienaron. Circulaba entre Caldas y Pontecesures, curva va curva viene, cuando tuve la revelación: el salmo y la repetición)

Habemus Kristallnacht. Sí, sí, no me tachéis de apocalíptico y tremendista. La noche de los cristales rotos ya está aquí…y el Blues estaba allí.
Las Feminazis se hacen con el poder. Nos acercamos a pasos agigantados hacia un 4º Reich. Paralelismos grotescos, intuiciones luminosas y un indefinible sentido de la urgencia histórica me llevan a esta situación de alarma y desconsuelo.

¿Alzar la voz? ¿Operación de cambio de sexo, aunque sea en una clínica privada y me cueste un Potosí? ¿Organizar partidas de mercenarios para destripar a estas taradas? Algo hay que hacer. Cualquier cosa menos mirar a otro lado mientras el monstruo se sigue alimentando a pucherazos.

Habemus Kristallnacht. Sí, sí, no me tachéis de apocalíptico y tremendista. La noche de los cristales rotos ya está aquí… y el Blues estaba allí.
Hasta antes de ayer eran unas cuantas y rabiosas. Ahora son muchas más y más rabiosas. Las Feminazis – feminazas lo quieren fagocitar todo, ya lo sabemos. Pero como que no le hacíamos mucho caso. Veíamos la cosa más bien lejana. Una especie de espectáculo pintoresco – crepuscular… Ja! La cosa se pone seria. Empezamos con politiquillos alumbrando sus enrevesadas e indescifrables leyes paritarias. Pariendo su no sé qué de discriminación positiva. Vale, vale, no pasa nada. Hasta puedo ser lo suficientemente vanidoso y condescendiente para pasar todo eso por alto. Se siguió por retirar este anuncio aquí, aquella película allá, el otro cartel allende marquesina, al fondo a la izquierda le prohibían a unas recoge pelotas de tenis tener cuerpos bonitos y gastar shorts, etc., etc.

Habemus Kristallnacht. Sí, sí, no me tachéis de apocalíptico y tremendista. La noche de los cristales rotos ya está aquí… y el Blues estaba allí.
…Uy qué espanto. Las opiniones se empiezan a medir con cuentagotas. El miedo hace su aparición. La autocensura también. El recelo y el pavor a la tacha, a la mácula, al dedo acusador (machista, retrógrado) se extienden. Otrora espíritus libres y expansivos recurren a los peripatéticos “bis a bis” y “petit comité” para compartir sigilos y opiniones. El cielo se nubla, el día se hace noche, el periódico se tira a la basura y, sobre todo, se mira a otro lado. Heil, dicen muchos.

Habemus Kristallnacht. Sí, sí, no me tachéis de apocalíptico y tremendista. La noche de los cristales rotos ya está aquí… y el Blues estaba allí.
¿…Por qué hoy? ¿Por qué no esperar a mañana? Alzad la voz. El estrépito se hace inaguantable. Al monstruo Feminazi – feminaza no le llega con los anteriores aperitivos. Por favor, un simple anuncio o cartel publicitario. Eso está muy superado. Ahora entenderéis la urgencia, ahora os explicaréis la salmodia repetitiva “Habemus Kristallnacht” El monstruo Feminazi ha puesto sus ojos en un género completo: El Blues. Y lo ha anatemizado. Prohibido! Verboten! interdit! A la hoguera BBKing, a la hoguera StevieRey. Y tan tranquilas se han quedado. Justifican semejante atrocidad en “Caution: Parental advisory” el contenido de sus letras. Desde que un abuelo de Robert Johnson paró con un lastimero canto el estacazo en su espalda que le propinaba algún abuelo de Don Van Vliet, miles de bluesmen han helado el semblante de millones con sus acordes de séptima y sus historias de desamor. He ahí lo censurable. Sus historias de desamor y lo que de algunas individuas se dice en ellas. Las Feminazis no están dispuestas a seguir tolerando tales letras…

Habemus Kristallnacht. Sí, sí, no me tachéis de apocalíptico y tremendista. La noche de los cristales rotos ya está aquí… y el Blues estaba allí.

Y como vale más una imagen que mil palabras, ver vosotros mismos un ejemplo de blues censurado/censurable, por supuesto con sus subtítulos en castellano. Maestro de ceremonias el gran FZ y una de sus ilimitadas letras para enmarcar: Bamboozled by love/cegado de amor… Encima Ike Willis se gasta una inapropiada camiseta con lema “tetas y cerverza” mientras canta semejante pílula meteórica. Será Cro-magnon el tío...

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...