miércoles, 26 de mayo de 2010

La niña más triste de la comarca



Hace más o menos quince días tuve que ir a la delegación de A Coruña de la Gerencia Territorial del Catastro. En ocasiones como ésa no hay quien se libre de un buen rato, en el mejor de los casos sentadito y, si no, de pie, a la espera de que nuestro número aparezca en la pantalla “led” con la indicación de la mesa y funcionario que nos atenderá. Paciencia y nada más.

Al rato de estar vuestro Venturín en dicha tesitura, se sentaron a mi lado una chica de unos quince o dieciséis años y una señora mayor que supongo sería su madre o abuela. A mi vera se colocó la niña. Llevaba cascos. El volumen era tal que, no molestando en lo más mínimo, me permitía escuchar lo que mi acompañante oía. Desde un principio la cosa resultó sorprendente. Ni bacalao, ni reguetón, ni Bisbal, ni mierdas mix. Aunque no reconocí ninguna de las primeras cuatro o cinco canciones, el estilo era un pseudo pop/folk/lumínico bastante bonito. Hasta ahí todo bien. La cosa tenía su gracia.

A partir de la cuarta o quinta canción la cosa se puso grave. De inmediato reconocí una de esas preciosas canciones labradas en plomo que cuando uno las escucha se le tuercen las tripas y se le abisma inevitablemente la mirada. Acongojantes. ¿Qué hacía nuestra amiguita con semejantes muestras sonoras de desespero y desamor? “A song for you”(1973) de Gram Parsons & Emmylou Harris no es lo que suelen escuchar las chavalas de quince años que están en sus cabales.



Pero es que “A song for you” y el desamor, es nada si la comparamos con el trallazo que se metió justo después entre pecho y espalda mi amiga: “Place to be” (1974) de Nick Drake. Esta canción, depresivo sonoro apabullante, realmente acojona. Resulta insana de lo bonita y triste que es. Nuestra acompañante del Catastro tuvo las narices de escucharla tres veces seguidas. Y eso como mínimo, pues en el transcurso de esa tercera vez salió mi número anunciado y me tuve que ir. Me dejó impresionado la chavala… Me quedé con ganas de hablarle.



¿Sabría, por un casual, nuestra amiga que ambos, Parsons y Drake, murieron jóvenes y hermosos? ¿Sabría cómo murieron ambos? ¿Sabría que Nick Drake fue más triste él que sus canciones?... ¿Qué bache se traería esta niña entre latidos para automedicarse con semejante tratamiento de choque? Nick Drake ad infinitum no es buena idea, ni siquiera estando bien, pues seguro que nos afectará y acabaremos para el arrastre. Estando mal, resulta masoquismo y autovictimismo parvulario...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Nick Drake hasta el infinito!... hay alguien que soporte eso?

Rodrigo dijo...

A mi tambien me gustartia hablar con ella

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