miércoles, 1 de julio de 2015

Ridruejo bajo cero/Los cuadernos de Rusia

Había que leérselo de todísimas todas, para ver qué se decía el Gachó Dionisio en medio del tráfago metálico a 40 grados bajo cero, muerto de hambre, frío y codo con codo con el ogro teutónico de ojos azules y muerte al por mayor…

Rusia adentro a finales del verano es como el peor invierno en el resto del mundo… en otoño ya no te cuento, no sale en las estadísticas. De enero a mayo no se sabe cómo es la cosa de fría porque nadie sobrevive… lo de ir a pegar tiros y morterazos en esas condiciones es de muy voluntarios a la fuerza, y algo jamaos…

Como a Dionisio lo han subido a los altares de la pureza tras enmendar su escabroso inicio, Los cuadernos de Rusia se reeditaron hace poco… por lo que aproveché para agenciarme el librajo original que, coincidiendo con la citada reedición, te venden por la cuarta parte de lo que te pedían medio año atrás… me lo topé en Urueña, ojo al pueblo, auténtica Bastida en medio del desierto… Los cuadernos son como las Tempestades de acero pero con dudas y crisis internas, en plan inadaptado.

Herr Ridruejo llega al frente sano, animado, combativo, haciendo laudas y poemas por doquier, insufribles todos ellos… y acaba enfermo, pesando 35 kilitos de tuétano y pellejo soriano, fermentando giros vitales, cortes de mangas y con más cicatrices y decepciones de las esperadas en principio.

Esa primera parte del librajo, en la que todo pasa por el filtro del idealismo y el pecho henchido, es, más bien, insoportable, de cartón piedra, un espejismo y mil chorradas… la otra, no. Porque llega un punto en el que Dionisio se deja de tonterías, poemitas y soflamas, y empieza a llamar a las cosas por su nombre… y lo hace cuando el nombre de muchas de esas cosas y barbaridades aún no existía, ojito con el tipo, que eso tiene su mérito… y entonces el libro se te acaba... Hay quien no le perdona sus inicios de brazo extendido y beligerante, y hay quien se olvida de ello para sólo cantarle su posterior rectificación… mesmo ten. Cada cual con su espantapájaros parroquial. Como artista parece que Herr Dionisio andaba bastante limitado… pero sus barruntos y exorcismos, su búsqueda y sus crisis, son otra cosa… varios de sus libros, los no ¿artísticos? por favor, están repletos de diversas abominaciones y exploraciones, a dentellada limpia.

sábado, 16 de mayo de 2015

Caro Baroja/Itzea/Terranova


Lo cogí con dudas… y la primera en toda la frente. Hay que ver qué chapuza… En la editorial le dedican las solapas del librajo al tipo... Sí, el autor de Las brujas y su mundo, qué buen artilugio… también sobrino de Pío B y demás andanadas.

En la dichosa solapa los de RBA nos salen con que: “Julio Caro Baroja nació en Vera de Bidasoa, Navarra, en 1914…” Luego resulta que el libro se titula Los Baroja, memorias familiares. En la puñetera primera página número uno nada más comenzar las anunciadas memorias nos cuenta el gachó Caro Baroja, ojo a su claridad: “He nacido en Madrid, el 13 de noviembre de 1914, alrededor de las ocho de la noche…” el de la solapa, que sitúa el parto en Vera de Bidasoa, Navarra, a cientos de kilómetros de Madrid, debía andar de whiskies hasta los topes, supongo… Qué más da, en el fondo muy en la línea de los amantes del Bidasoa, que lo confunden con todito el Océano Atlántico, ahí es nada.

Y manda güivos los de RBA vale que en la wikinoséqué uno no se pueda fiar ni de su sombra y mucho menos de lo que ahí tal pone porque lo que ahí pone lo pude haber puesto yo mismo, que no tengo claro ni dónde nací… pero en librajos todos profesionales de editoriales todas profesionales que cuestan unos muy profesionales eurazos estas cosas tan poco profesionales te dan directamente la risa a borbotones… Consulté la Wiki, toda informal, y ahí están bien los datos de nacimiento del sobrino Baroja, para que luego digamos que de la Wikinomefio… que no me fío, ojo, que las he visto muy gordas. Algunas las recuerdo, para escapar por patas…

Herr Julio no tiene culpa alguna de que la solapa sea tal despropósito… pero la tiene toda de que el librajo sea tan poca cosa, que para eso lo escribió enterito… Todos conocéis alguno de esos personajes pesados, que nacieron algo viejos y que cuando hablan lo hacen el noventa por ciento del tiempo sobre el pasado, básicamente su pasado familiar, parlamentos pesadísimos que, en muchos casos, cubren hasta el rebose de anécdotas ñoñas, interminables y la mar de sosas por lo decimonónicas y monjiles que resultan, pura parálisis para cualquiera menos para un sobrino metido en libros desde siempre... Desconozco si es el caso de estas memorias y su autor, ni idea, pero hay que ver las anécdotas que nos cuenta y cómo lo hace... hasta da la sensación de que muchas de ellas sin haberlas conocido más que de tercera mano… deformadas por lo sobadas e idolatradas que las tienen ahí enclaustradas en la familia, desde hace ciento veinte años… a ver, la pura endogamia, cadaleito, lividez, marchitamiento, me abran las ventanas ya! que me asfixio, de verdad, por favor, auxilio, carajo…

Pocas veces eché tanto de menos un resumen, para darle con él en la cabeza a Herr Julio Caro, a ver si así despertaba del letargo o tenía alguna reacción propia de alguien menor de mil años…. Nipadiós. Este libro es una cosa que no, a pesar de algún ramalazo interesante, qué menos rondando los Baroja… Y qué pena, porque sus tíos eran unos tipos de verdad distintos: Ricardo y, no digamos, Pío, escritor tremendo y mayúsculo que chocaba aquí y allá a trompada limpia consigo mismo y con sus tiempos, vecinos e ideas circulantes… de todo eso bien poco en el libro fallido. Que lo más son árboles genealógicos, agonías, vísperas, pequeñeces familiares y tal profusión de la anécdota banal e insustancial que parece mentira, y sin gracia alguna al escribir, sin arte, sin chicha, sin… no sé, me pillaría de malas.

sábado, 25 de abril de 2015

Volpi/Vollmann/DeLillo... buscan a Klingsor

Por fin se sabe por qué el tipo DeLillo no escribió ese librajo inmenso que parecía anunciar en… sí, sí, ése que medio nos presenta en Submundo, el libro que nos prometía, os vais a enterar, rapaces, pero que nunca llegó… acojonao…

La respuesta te la encuentras, indeciso DonDeLillo, tras leer Europa Central de William T. VollmannEn busca de Klingsor de Jorge Volpi… dos libros repletos de pura apoteosis, apabullantes, cometas Halley, fuera de órbita, estelares…

De Vollmann y su impactante Europa Central, tochazo memorable, ya espetamos aquí sus virguerías y florituras sin igual… pues lo mismo hay que endilgarle al libro de Herr Volpi… impresionante En busca de Klingsor. Anda que no estudió y se preparó y se inspiró JorgeV… y encima le sale el libro despampanante… seis años antes que a Vollmann, tiempo récord, qué contrarreloj.

Toda esta fascinación por los crímenes del Reich está alcanzando cotas preocupantes, de delirio colectivo… en el caso de Volpi, su obsesión nos lleva por los vericuetos de la carrera que emprende el Reich por alcanzar a los Aliados en pos de la bomba atómica… nada de Peenemünde y Von Braun… esta vez andamos entre Hahn, Werner Heisenberg, Oppenheimer y demás lumbreras dispuestas a arrepentirse el resto de sus vidas tras ver la carnicería total, el achicharramiento tecnológico que conseguirían sus abstractas mentes matemáticas… todo verdad y todo ficción, un remexido, dos caramelos… un libro de 500 paginazas que se te acaba en un periquete... qué tensión, qué enganche, qué desenfreno por saber adónde nos lleva Volpi,… que hay que ver cómo la sale al gachó Jorge el suspense y el dato y el repaso histórico y todo, siguiendo sus pasos por las cloacas científicas de media Europa y ciertos desiertos norteamericanos… y el bum!... al final en Alamogordo. Trinity… Y la clarificadora grabación, micrófonos ocultos, que le hacen a Heisenberg y su equipo de genios tras la explosión de Hiroshima, en Farm Hall a cuerpo de rey en vez de juzgados en Nuremberg, Operación Épsilon, Operación Alsos… ojo qué alcantarillas, increíble, todos a estudiar...

El librajo de Volpi tiene ese punto en que ya da igual que se nos aparezcan ciertos clichés de pelis de espías (que los hay) o algún que otro truco más que trillado (que también te lo encuentras) o lo que queráis, que el tipo estaba tan sembrado que todo encaja y le queda empatenado… de estas cosas que salen bien les metas lo que les metas, como si es ricina o estricnina, un pareado o tres solos de guitarra de ocho minutos cada uno… que es mucho decir, que a partir de treinta segundos me aburren casi todos… Bravo por Klingsor…

Pero volvamos a Don, que DeLillo se leyó en 1999 el libro de Volpi y se miró al espejo y ya mismo se dio cuenta de que estaba mayor y algo fondón y más que difícil eso de bordar su libro sobre las pruebas nucleares en los desiertos del medio oeste y salir aclamado por la puerta capitular, que la comparación con Klingsor lo iba a dejar en pelotas al Don… y mejor te dejas de coñas, my friend, no digamos de experimentos tipográficos… luego, en 2005, se leyó Europa Central y supongo que lo que se habrá planteado DeLillo no es olvidarse de su proyecto sobre las pruebas nucleares (de eso se encargó En busca de Klingsor), sino que se habrá planteado colgar las botas, sin más… y quedarse en plan gurú ascético de no sé qué cosa llamada metaliteratura o posmodernismo o demás chorradas fashion de las que habla la gente cultísima…

Y ojo, que Vollmann también se leyó el Klingsor de Volpi en el  año 99… pero William T. no se achicó, aunque seguro que se replanteó el soberbio Europa Central que pariría algunos años después… vaya mellizos, estos dos… y no confundir, más de la cuenta, con el libro de Hesse, que con la efusividad lectora nunca se sabe.

domingo, 19 de abril de 2015

Handke?... 70s?

Con Handke apenas  me oriento… básicamente es un pelmazo con forma de libro difícil de aturar… luego te lees Carta breve para un largo adiós y sigues con lo de que es un tipo más bien coñazo pero no está nada mal el librajo que le salió, con su mapa y su fracaso de amor y su en la carretera… más geometría para amantes.

Sabemos que Peter anda metido dentro de El amigo americano, morrocotudo peliculón que no hay que dejar de ver una vez al año… si sois muy vagos me conformo con que, por lo menos, le echéis un vistazo al póster con Hopper/Ganz en plan qué pintorras… igualitos a Herr Handke en los años setenta… la peli tiene esa secuencia tan famosa, que al final es lo peor de la peli, con diferencia… (pinchade)

De todo esto os he hablado, pero la repetición tiene sus virtudes, y te toca las narices y te hace cogerle manía a las cosas... lo mismo a Handke que a la tarta de fresas con nata. A meganfox, difícil...

Con la esperanza de encontrarme con más Handke setentero me agencié otros trallazos del Peter de aquella época… La mujer zurda y Cuando desear todavía era útil. Los dos me gustaron aunque el segundo no está nada bien (es insoportable) y el primero se salva por los pelos (un coñazo)… el que avisa… pero es que debe ser la fotogenia o mi estupidez… que Herr Peter en los 70s me tiene un no sé qué… como si fuera un idealismo repleto de ganas de hacer que te lo crees al gachó y que te cae bien, aunque no dé pié con bola… pero que no es ese otro ramalazo de idealismo que te da la risa de lo cursi y barato e insoportable… y entonces a Handke le sale un baldío de libro, sin duda, pero que merece la pena, consecuencias de mi tontería, aunque sea por lo que pudo haber sido y no fue, el libro, ojo, que yo soy tonto sin más… un chicle idealista mezclado con mucho experimento que nunca sale bien, pero sanamente intentado… Peter a lo suyo caiga quien caiga, como si es él mismo… y no da una, qué tipo más insistente… eso sí, pasada su fase fotogénica, a partir de los años 80, no lo aguanta ni su papá al Herr…

Lo dicho, que no me entero… cuanto peor esté y más corto sea, el libro de Handke, pues mejor… si encima trae fotos impenetrables y medio desenfocadas a poder ser en blanco y negro y todas grumosas de edificios situados en plazas inmensas y vacías y lloviendo a cántaros de punta con chuzos, o cómo se diga… y con varios carteles indicadores del tráfico, las fotos, o lo que sea pero con algo de neón también, sigo con las fotos, pues mejor que mejor… Cuando desear todavía era útil trae varias fotos de los pesares urbanísticos parisinos, hormigón y línea recta, vistos por un incomprensible austríaco, bocazas, investigador y bastante pretencioso… a ver cuándo encuentro su Gaspar, sus insultos al publico, raros de ver y caros de cojo*** de comprar... Ya os adelanto que me van a gustar aunque estén bien...

martes, 14 de abril de 2015

¡¡¡Pasadón, Absalón!!!

Tengo un Compinche X que, medio en trance, le cambia el título a ¡Absalón, Absalón! y llama al librajo: ¡Pasadón, Pasadón!... y sin habérselo leído, que aún no se ha puesto… pero es que dos que lo hemos hecho, leernos el libro criminal de Herr Faulkner, cada vez que vemos al Compinche le cantamos las cuarenta y lo tenemos todo agobiado con el Güiliam Folner…

Como los primeros libros que me tocaron del Sureño Atroz no debían ser de los buenos de verdad, lo de William siempre me pareció otra exageración de los dueños del Trust, de estos anglosajones que navegan con viento portante y se creen que lo han inventado todo, hasta la literatura, que te da la risa con lo de estos nuevos ricos… algo así como lo que pretenden con su Lleims Llois, pedazo de tomadura de pelo. Llega leerse ese simulacro llamado Ulises para salir de dudas… y es que nada tienen que ver un repertorio, un catálogo, un inventario de recursos, estilos o malabares literarios (encima poco brillantes u originales, hay que joderse con el andamiaje Ulises), con una obra de arte… quien canta las excelencias del fraude Ulises debe saber que el paradigma de la obra artística según su criterio es la Guía de Teléfonos o el Catastro de Ensenada (por poner dos ejemplos muy superiores a Ulises)… ni que decir tiene que el empeño pueril por estudiar hasta el esguince neuronal el dichoso libro de James Joyce no hace más que confundir a sus onanistas admiradores, pues a esos niveles de detalle nano-centesimal (átomos, células, tejidos, órganos) no se distingue a Megan Fox de la Mona Chita… lo mismo que si se estudia al microscopio un cuadro de Picasso y un garabato mío sobre lienzo, que bajo la lente prodigiosa son lo mismito: tinta, tela y poco más… me explico, no?...

Por si no habéis entendido, que los hay muy duros de mollera con esto de Lleims Llois, os aclaro que si el Ulises fuera una tía, sería un póster de tía, no una tía de carne y hueso toda turgente y deliciosa… y entonces tenemos a unos tipos que se meten en la cama con el desplegable central de la revista hot de turno, lo arrugan y lo mojan… y encima se creen avezados amantes… mimá, qué hachas!!

Y no sé a qué tanta desorientación, que el post va de Herr Faulkner y aquí venga a darle cera al vitoreado Ulises…

Pues bien, el Gran Sureño es cosa bien distinta, nada que ver con lo anterior… y ¡Absalón, Absalón! libro impresionante, sorprendente, deslumbrante, jugoso, una bacanal… Megan Fox, high heels, seda y cuero negro… y no es un póster, que el corazón le bombea vida a espuertas, vientre plano, curvas bien peraltadas y tú el elegido… vaya calambrazo de luz: ¡pasadón pasadón!…

sábado, 7 de febrero de 2015

Fabulosas narraciones por verdades... Orejudo

No sé a quién hay que pedirle permiso para hacer ciertas cosas que parece que están prohibidas… Y quiero que alguien me lo explique… ya mismo…

Antonio Orejudo, qué tipo, afluente caudaloso, tiene permiso para decir, y escribir, esas cosas que no se pueden decir ni escribir, y, encima, con una gracia el tío… si a mí me dieran la autorización indispensable para ello, diría, por fin, que la guerra de Vietnam se desencadenó y sostuvo, básicamente, por la fuerza ejercida por el Lobby, no de fabricantes de armas, tipejos anticuados y desagradables, sino por el de empresas discográficas, con la única finalidad de vender discos como rosquillas de genios como Dylan o Hendrix… quienes, a pesar de lumbreras creativas sin igual, y en el mejor de los casos, ni se enteraron de que los estaban utilizando para forrarse en plan contestatario los de Columbia Records, MCA o quien fuera… y pongo el cautelar “en el mejor de los casos” porque, con los permisos o autorizaciones suficientes, se podría decir que fue idea de ellos, de Dylan y Hendrix, montar la guerra para hacerse famosos generacionalmente y ganar dólares a espuertas, que los tiempos estaban cambiando… ahí tenéis la increíble verdad, una guerra urdida para vender discos, y no armas, que también…

Vale, pues ni Vietnam… ni el film Zapruder, ni el Gólgota, ni Voodoo Child, ni na que el Gachó Orejudo, con el salvoconducto bien amarrado, nos cuenta, por fin, la verdadera historia de la vanguardia… Residencia de Estudiantes, Generación del 27, coletazos de la del 98, años 20 y 30… la verdad sobre Juan Ramón Jiménez, Gómez de la Serna, Lorca, D´Ors, Ortega, Mallo y demás catenarias y electrificaciones de la época…pero nos lo cuenta con permiso para matar, para hacer sangre, para inflamar y tocar las pelotas de varios de ellos… que Herr Orejudo escribe con propulsión a chorro, a diestra y siniestra… a borbotones, como se prefiera: riada, aluvión, avenida o anegamiento… suelto, fácil, atrevido, que da gusto, no hay más… como un triple sobre la bocina del gran Drazen…

Su versión de la realidad es sorprendente, una maravilla, imposible no darse un atracón con este tremendo librajo Fabulosas narraciones por historias… y luego la impagable alquimia esa de que los personajes verdaderos e intocables (los mismísimos Lorca, Ortega…) hagan, digan, actúen de tan dispares ¿y heréticas? maneras bajo los designios de Herr Antonio, con permiso para decirlo todo… desviadas maneras si las comparamos con la verdad y realidad histórica… pero herejías y negaciones tan bien montadas por Orejudo que resultan más verosímiles que las… y, desde luego, más jugosas y…voy a parar, que me está costando tanto no contar lo que cuenta Orejudo que aún se me va a escapar algo… eso sí, lo que no se entiende es cómo se ha librado el Gachó Antonio de los pleitos y litigios en cascada interpuestos por defensores de la gloria en todas sus manifestaciones: histórica, literaria, de género… Aquí hay gato encerrado… que por mil veces menos se querellan contra uno y lo meten en la trena trullo.

Leyéndole Un momento de descanso ya se ve que Orejudo es mucho Antonio aunque el libro sea normalito del todo… este Fabulosas narraciones por historias es otra cosa, tremendo zapatazo en la mesa…

sábado, 31 de enero de 2015

Piglia/Respiración artificial en Praga

Estoy como metido en un invernadero de los que hay en los jardines de cualquier aristócrata o ricachón anglosajón… lo mismo se te aparece la Woolf que Lord Mountbatten. El caso es que es un puñetero libro… de esos que escriben tipos que saben tanto de literatura y tanto de cómo se escriben los libros, pero tanto, que son incapaces de escribir UN libro… porque eso no está a la altura de sus expectativas, conocimientos o aspiraciones, y entonces quieren escribir EL libro.

Como los que se lo saben todo sobre la música menos cómo disfrutar de una buena canción… o de una mala, qué carajo… tengo un vecino que sabe tanto y está tan obsesionado con sentar cátedra que cada vez que habla en público, y lo hace con frecuencia, produce una especie de amalgama de semifusas y cambios de ritmo inextricables, digo indescifrables, de absoluto hermetismo para el entendimiento más despierto y, en resumidas cuentas, incomprensible hasta para él mismo, de lo que me entero cuando, más tarde, le pregunto por el significado de todo ello y no sabe qué decir…

Esta necesidad de autoafirmación, en este caso de un escritor, como os decía antes me tiene metido en un puñetero invernadero No es lo mismo estar en el trópico, no sé, en Guayaquil por ejemplo, que estar metido en uno de esos invernaderos en medio de las Hébridas en los que un aficionado al reino vegetal (por supuesto absoluto conocedor de todo cuanto hay que saber sobre la botánica tropical) ha ido recopilando y coleccionando toda cuanta plantita existió, existe o existirá en los putos trópicos, una de cada especie, qué virtuosismo, el trabajo de una vida, todas ahí apelmazadas en treinta metros cuadrados de sudoroso cristal… bueno, eso no es el trópico, os aclaro yo… eso es el infierno… Te das buena cuenta nada más entrar, cuando recibes la primera bofetada/ambiente… a este personaje lo sueltas en el Urubamba y no sabe por dónde empezar a cagarse por la patinbaixin… los mismito que James Joyce cuando le presentaron a Franz K. o a otros de los que escriben libros de verdad y no andamiajes o invernaderitos de mentira, por muy rococós o futuristas que éstos sean.

El ejemplo, aparte pobre, es exagerado… lo mismo, me refiero a exagerados, que los libros de ciertos fenómenos que me han recomendado y que como bien intencionado me leo a pies juntillas… De verdad que estos tipos, no sé, los últimos que me han pillado con fuerzas, Marcelo Cohen o Ricardo Piglia, saben tanto y están como tan preparados y dotados y encima son tan australes de la mismísima Argentina con lo cual tienen esa bombástica necesidad de ombligo y autoafirmación y de decir ocho cuando sobraba con decir dos o mejor inclusive estarse calladitos… que a las tres páginas ya te tienen metido en el dichoso invernadero literario, con mil citas y recursos y aliteraciones y digresiones y cientos de cosas más cuyo nombre o existencia o finalidad desconozco, a dios gracias, y es que estos tipos tiene un complejo que te cagas. Y sin ninguna necesidad, porque ya sabemos que son unas máquinas, salta a la vista… pero para cuándo pensás relajarte, che, y escribir un libro en condiciones.

De Marcelo Cohen, vaya portento de tío, me tocó El testamento de O´Jaral tremendo escritor, de verdad… pero el libro promete tanto que luego, a partir de la mitad, acabas decepcionado, que la promesa queda en sólo eso…

De Ricardo Piglia empecé por donde me dijeron… Respiración artificial… no sé si lo de artificial va por la novela, ni idea, pero el librajo hay que leérselo sí o sí. Aunque sea para odiarlo, que no es mi caso… que sólo recordar la historia del final, los increíbles acontecimiento de Praga que nos cuenta Herr Piglia, allá por el año 1909, el inimaginable encuentro entre el futuro genio K. y el futuro diablo mayor de la historia H. …piensas en esas páginas y te vuelves a comprar el libro... venga bucle y a comenzar de nuevo. Vale que el gachó Piglia te obliga a entrar en su caseto de sofocante necesidad de exhibición, pero es que en ese chamizo de cristal escurridizo hay algunas flores que uno no se puede perder… también hay espinas, como las que le dedica a Ortega y Gasset… y admiración por Jorge Luis, Arlt, Macedonio… y episodios de exaltación como los de Gombrowicz, Onetti, Bernhard… bueno, voy parando… y esa historia increíble de Praga: vosotros echadle un vistazo, 1909, en el café Arco también nos habla de un historiador antifascista y su versión comentada del Mein kampf, un tal Joachim Kluge, que supongo será un juego más del Herr RicardoP, sucedáneo de Joachim Fest y Alexander Kluge lo dicho, un complejo que no se entiende en tipos de este nivel… y sigue, porque Descartes, Wittgenstein, Heidegger… Friburgo y la Selva Negra… Ricardo, ta!, tomate un calmante… qué caso el suyo, cuanto más pienso en ello, más lo detesto, cuanto más lo leo, más me interesa y gusta…

domingo, 18 de enero de 2015

Morselli/ La desaparición del género...

…en concreto La desaparición del género humano, que Guido Morselli, antes de suicidarse, no se andaba con chiquitas, y puesto a organizar asuntos, circunstancias y rencores se decanta por el triple mortal en su Dissipatio H.G. En vida apenas le publicaron nada… sería una revancha lo suyo. No lo sé… pero la humanidad se desvanece en su librajo, y él a pasear pensativo y ofuscado por los Alpes… como buen experimentador.

En eso, y en otras cosas, recuerda al impactante Señor Geiser y su no menos alucinante paseo de montaña en El hombre aparece en el Holoceno del Gachó Frisch, libro inolvidable… yo me releí los dos trallazos juntitos y a la vez, anteayer, en medio de una cierta desorientación… con un ojo el primero y con los dos el segundo. Luego, del mareo, me tuve que tomar el Primperan y sentarme a descansar mientras todo daba vueltas alrededor de Frisch y Morselli… cuando me recuperé estaba en la Casina Rosa de este último, preparándome para el paseo alpino de ambos…

Hay que decir que en Laetoli se les dio, hace unos años, por hacer las cosas con moito xeito. Sacaron la nueva colección de turno (Maestros del siglo XX) y empezaron a surtirla con no muy conocidos y espectaculares artefactos incendiarios… La colección, por desgracia, quedó reducida a seis libros. Entre ellos, tres memorables, de cambio de rasante en curva:

El brezal de Brand, de Arno Schmidt (Pinchad)
Montauk, de Max Frisch (Pinchad)
Obras completas, de Wolfgang Borchert (Pinchad)


Ando buscando al tipo de la feliz idea en Laetoli… cuando también yo me cargue al género humano, lo mismito que Herr Morselli, voy a preguntarle al de la editorial dos cosas sin importancia: quién eligió estos tres cocteles éxtasis, para salvarlo de la quema al tipo preclaro, si es que quiere salvarse, que no lo sé… y quién carajo se cargó la colección, para salvarlo sin remisión, al muy… y que así tenga que padecernos a mí y al otro, si al final se apunta al juego de hacerle pagar a aquél sus incomprensibles decisiones empresariales...

Visteis que en la colección hay seis librajos… Aquellos tres se salen del circuito… Disipación del género humano del gachó Guido es cosa muy pensada, biliosa y hasta recargada en todo menos en su duración, y te quedas atrancado con la sorpresa un buen rato, pensándote los hilos del perdón… merece la pena el libro, pero no es lo de los tres cocteles pasión, que ésos son para poner el cartel de no hay entradas… En la misma colección también publicaron Edad de hombre de Michel Leiris, bluf total (pinchad)… El de Andréi Biéli no tengo el gusto por ahora.



















domingo, 28 de diciembre de 2014

Panero sin rumbo cierto...

Juan Luis Panero decía que andaba Sin rumbo cierto… título con el que se editaron sus memorias conversadas con Fernando Valls… inevitable pensar, entonces, qué rumbo sería el de Leopoldo María, si el de su hermano mayor no era cierto.

Comillas es un sitio bien bonito, que aguanta el tirón de quien va o viene de Santillana y alrededores… aparte el lugar está el premio biográfico que tiene organizado determinada editorial…

Lo mismo que se lo dieron, el premio Comillas, al impactante y memorable Pretérito imperfecto, de Carlos Castilla del Pino, joya absoluta que hay que leerse más bien cuanto antes, también se lo concedieron a Sin rumbo cierto… que no engancha y absorbe como el de Castilla del Pino, ni de lejos, pero que también tiene su aquél, sin duda… a pesar de dar la sensación de haberse hecho con ciertas prisas… algo en plan apura que no llegamos a tiempo de que nos caiga el trofeo…

Datos, opiniones, poemas, críticas y de todo un poco, en una especie de batiburrillo no sé si snob, kitsch, de placa inaugural de monumento, o todo junto y a la vez, es lo que nos presenta el Gachó Panero… con lo que está claro que desperdicio no tiene ninguno… gustos y filias y fobias y más de una buena boutade, sí señor. De esto que bien habrían venido doscientas páginas más para aprendernos otros entresijos de quien conoció, se codeó y compartió amistad con todos, desde Borges a Rulfo, pasando por Paz, Eliot, Cernuda, Biedma, el desmadre y el alcohol, media Sudamérica y buena parte de Europa… y paro, porque es mejor que le echéis un vistazo al librajo, que merece la pena, a pesar de la foto de la cubierta, que tira para atrás… menos mal que dentro las hay mejores y de todo tipo.

Ante la fama y prestigio de Leopoldo María, que casi anula al resto de la familia, Luis Antonio de Villena nos aclara que Juan Luis tiene varios libros de verdad buenos… no tengo idea de cuáles son, pero me enteraré… De Villena que acaba de publicar otra biografía de la cinematográfica familia: Lúcidos bordes de abismo. Memoria personal de los Panero, cuyo título recuerda a la impagable biografía de Leopoldo María Panero de J. Benito Fernández: El contorno del abismo. Vida y leyenda de Leopoldo María Panero.

Luis Antonio de Villena nos recuerda que, entre los hermanos, no sólo Leopoldo María sino, también, Juan Luis era buen escritor… a lo que habría que añadir que Francisco Umbral soltó que “Leopoldo (por el padre) era buen poeta, mejor que sus hijos”… ahí duele, meu.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Gopegui/ La escala de los mapas

Me enteré recién hace unos días: que había que leerse algo de Frau Belén, que era cosa muy a su manera: nata y alfajores, marejada de fondo, viento rizado y tropezones de emoción...

Y me pillé un resfriado de tres pares, que se me quedó la ventana abierta, el asombro en las manos, el ánimo en las nubes, y yo leyéndome La escala de los mapas… y ojo, que es su primer trabajo, miña nai, de esos primeros libros que te puedes retirar, si te da la gana, a vivir dentro de una canción de los Smiths…

Al tercer capítulo ya había llamado a dieciocho mil personas para que me ayudaran a cerrar filas y correr la cortina. Y todos menos uno se pusieron a leer a Gopegui Cuando acabaron hicieron una encuesta cuyo resultado desconozco. Con el otro me tomé un café…

Da la sensación de que Belén esperó mucho, para mí que años antes ya debía tener de sobra para noquear al más pintado… porque en este libro tremendo y espectacular bota por fóra, siembra, derrama, esparce… que La escala de los mapas es como una inundación, que, a mí, me pareció de gloria pura y vibración. Unas maneras y un arte al margen de gustos, con un algo de atropello y exageración, y un mucho de magia… de estas cosas que cuidado con ellas…

Se me vinieron a las meninges, por eso del primer librajo flamígero e incontestable, Benet y Laforet… también se me vino El mapa y el territorioen el que Michel H amaga, intenta, de manera cutre y fallida, algo que Belén borda y domina ya en su primera novela… allons enfants… escrita, por cierto, mucho antes que la del gabacho Michel H, obsesionado, entre otras cosas, con ese imposible cacofónico de parecerse a Céline… Dejo a Michel y vuelvo a Gopegui, que dicen que lo mejor aún estaba por llegar…

jueves, 4 de diciembre de 2014

Alexander Kluge/ Halberstadt

Alguna vez se nos ha escapado que Sobre la historia natural de la destrucción, mismo librajo que el autor tituló Guerra aérea, es cojonuda cosa por escrito, en plan yo os cuento y vosotros haced lo que queráis…

Uno se queda enfrascado en los planteamientos del gachó Sebald, relativos a eso de andar soltando bombas desde el aire por doquier y su reflejo en los libros que tratan de ello... Otros no, que mira que los hay que no soportan a Sebald, y dicen que es un remedo a la baja de Magris (toma exageración) y de no sé cuántos más… eso sí, los del Trust deben tener datos mecanografiados bien claros, y como no se les pasa una oportunidad de acribillarnos, pues venga a sacarnos el listado de Sebald porque creen que candidatos a pasar por caja hay de sobra…

De los libros que desmenuza WGSebald en su Sobre la historia natural de la destrucción, hay varios que, cuando se publicó aquél, aún no habían sido traducidos al castellano… pero el tirón de Herr WG bastó para que más de uno metiera baza. Al poco aparecía El hundimiento, Hamburgo 1943, que publicó La Uña Rota tras ver el tirón del artilugio de Sebald y cómo elogiaba el libro de Hans Erich Nossack…

Ahora es La balsa de la Medusa la que se suma al negocio y saca el Ataque aéreo a Halberstadt, el 8 de abril de 1945, de Alexander Kluge. Con reportaje fotográfico tomado in situ y en el momento de la traca fáustica, vistas laterales y verticales de las formaciones de bombarderos y todo un sinfín de datos, entrevistas a los pilotos aliados y algunas licencias artísticas por parte de Kluge que convierten lo que se supone que debía ser un sobrio reportaje en algo más… que se disfruta de veras, a pesar de varias patadas de la traducción que son como para darle un calambrazo vóltico… 

Como en tantos otros sitios, en Halberstadt llovió a mansalva. Plomo, fuego y sálvese quien pueda. Alguno se debió acordar de un elemento allí nacido en 1900. Otros, seguro que no. Kluge es oriundo de la achicharrada ciudad, de ahí el libro… no sé si le dedicó alguna de sus pelis, ni idea… el Ataque aéreo a Halberstadt está bien, hablo del libro, tiene varias sorpresas y algunos quiebros que más parecen de cine. Todo así muy virguero, documentado e interesante… interesante de captar la atención… Da lo mismo que te hablen de bombas o de gominolas, que hay gente que tiene esa manera de hacer las cosas que engancha…




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