viernes, 1 de marzo de 2013

Quién aguanta esto... IV

Hace una semana sonó el teléfono de casa. Lo cogí y nadie me habló. Lo colgué mosqueado… y al momento intuí que quizá me llamaba él. Levanté el auricular de nuevo, devolví la llamada, y cuando al tercer ring contesto él, porque sí, era él, yo me quedé callado…

Cosa que le dio igual porque él se puso a decirme que de qué me iba y que si quería guerra la iba a tener y que estaba hasta los mismísimos estribos de la catenaria… y va y me suelta que me pare a ver y a escuchar el video que me manda por no sé qué tipo de ciencia infusa y hay que joderse con el asunto porque a la vez que me digo a mí mismo que vaya chorrada eso de que me diga él por teléfono que me ponga a ver no sé qué video que me manda por ciencia infusa, porque no me diréis que la chorrada no es mayúscula, pues resulta que así como él me lo dice y al mismo tiempo que a mí me da la risa al escucharle decir la estupidez esa de que me envía un vídeo musical por ciencia inf… pues resulta que a la vez empiezo a ver el vídeo que él me manda y lo veo con una rara e integral sensación de ser el elegido único para ver el dichoso video que me manda y con el que quiere que me derrumbe cosa que yo hago al segundo de empezar a verlo ya que antes de pasado ese segundo la cosa fue distinta de ahí que se pueda dividir la experiencia del visionado por ciencia no sé qué del video que me manda en las dos partes que a continuación se indican: lo que sentí durante el primer segundo y lo demás…

Y entonces empieza el cronómetro con su terrible totalizador… y a lo largo de ese primer segundo voy y me doy cuenta de qué grupo es y de qué canción es y de los demás datos relevantes y me entra una inmensa alegría igual a la que me invadía cuando HACE MÁS DE VEINTICINCO AÑOS yo disfrutaba y enloquecía y me iluminaba y soñaba y me comía el futuro y luego me lo volvía a comer sin indigestarme y hacía todas esas cosas tan globales y expansivas al escuchar la canción de marras hace ahora más o menos veinticinco años y aquello sí que era un subidón recreativo lo mismo que otros llaman felicidad… pero es que resulta que pasado ese insignificante segundo de alegría, y ya estamos en la segunda parte de la experiencia, se me vino encima un infinito resto de tiempo lleno y rebosante de otra cosa totalmente distinta y opuesta a la alegría, de esto que pasado ese segundo de presentación fui consciente de que la alegría MÁS DE VEINTICINCO AÑOS DESPUÉS es algo muy distinto de lo que fue antes y entonces de verdad que es mejor no ver el video ni escuchar la canción y sólo a alguien tan rencoroso como a él se le podría haber ocurrido eso de mandarme el video por ciencia infusa para que me derrumbe tras un primer segundo en el que la alegría se presenta como un espejismo para que pasado ese segundo se venga luego encima de nuestro cuerpo tumbado en el sofá ese otro tiempo inmenso y tectónico y devorador de presencias que nos va a dejar como quien dice sin ser capaces de contestar una simple llamada telefónica…

Lo del tiempo inmenso y tectónico y devorador de presencias es lo más simple y comprensible del maremágnum de plomo que todo lo invade en el que me vi hundido a lo largo de la segunda parte de la experiencia de escuchar y ver el video musical que me mandó él con la particular y criminal intención de que yo me derrumbase a pesar de que yo no le dije nada por teléfono cosa que le dio igual pues se ve que no le hacía falta apenas provocación para… segunda parte de la experiencia que se podría acotar como un infierno en el que se incuba y resplandece todo lo negativo y desinflado y bajo y plano y ramplón y todas esas abrumadoras cantidades de cosas sólo calificables como de color gris igual que la morrena para que así lo pueda entender cualquier hipotético interlocutor de uno y recalco lo de hipotético interlocutor porque eso del gris se aplica también a nuestra geológica situación de estar encofrados en un desierto en el que nadie nos habla ni nos ve ni se interesa por nosotros ni nada de nada salvo desechos minerales pardos y oscuros que caen del cielo porque vienen del espacio exterior y que dificultan desde la respiración hasta el sueño o el discernimiento con lo que de verdad os digo que me cuesta mucho poder explicar de manera que se pueda asimilar sin desesperarse esa monstruosa diferencia entra la primera parte de la experiencia y la segunda parte de la misma lo que viene a ser lo mismo que la diferencia entre la alegría y esa otra cosa que es lo opuesto a la alegría y que puede ser la misma alegría apenas pasado un tiempo pues bien sabéis que no es necesario esperar veinticinco años para ello que llega con mucho menos tiempo para que eso que era felicidad inmensa se transforme en un triste mecanismo devorador de presencias que de un trompicón nos envía a un desierto gris en el que como encadenados en cemento vemos caer piedras del techo…

martes, 26 de febrero de 2013

Francisco Taxes y O velorio (psycho)

La cosa se le escapa a uno de las manos. Parece que lo que nos vamos a topar es una escenita de velatorio, de esas que imaginamos llenas de convención, algo de hipocresía y bastante llanto… pero, en vez de quedar ahí el asunto, os digo que en O velorio la cosa se tensa y da miedo y se pone brutífica… y duele, porque ciertos crímenes lo dejan a uno como con el cuerpo desencajado… y ciertos comentarios lo dejan a uno aún peor… y todos juntos no os cuento… y es que FTaxes sacó la bilis y la tralla y la repartió a espuertas, cuerpo presente…

Si O velorio, en vez de hace cuarenta años, se hubiese escrito hace cinco o diez, ya más abducidos por el titulismo iñaki, digo yanqui, el editor, pensando en modo moneda, no habría permitido que la obra se titulase sólo así… habría adjetivado el velatorio con alguna advertencia estresante de lo que se viene encima… Porque uno se va a un velatorio en el que pasa y se dice lo que sucede y se oye en O velorio, y de velatorio a secas, nada. Que eso es un ajuste de cuentas telúrico, una catarsis, una terrible carnicería, una cuchillada hormonada durante años… y entonces llamarlo velatorio a secas como que se queda naive. Como si nos dicen que con un patadón en los güi lo que se siente es hipo… Aunque quizá mejor así, porque sin la advertencia, el sorpresón es aún más abrupto e inquietante.

Cuando el asunto se pone espinoso, y de verdad que en O velorio cáustico se pone, que empieza y parece que no pero luego se intuye que eso puede estallar y luego estalla y estalla muy a lo bestia y luego ya es irreparable… aparte de quedarte como sin saber muy bien de qué lado sentarte, parece que estás viendo una de esas pelis que te dejan de la misma manera: acojonado, porque las cosas pasan de verdad… esas pelis en las que te ríes al comienzo y luego empieza el rollo serio y violento, pero esa violencia que te crees, nada de fantasmadas sobrehumanas o intergalácticas, que también están bien, pero no, esa otra violencia que hasta reconoces o has vivido o sabes que te ronda o que cualquier día te la topas… y ahí la cosa acojona glub…

Pues Herr Taxes se anda con esas en su velatorio virulento… leyendo el libro me quedé con la sensación de que el gachó Taxes como que veía el asunto en pantalla grande, gran angular, en color, con sus momentos de lirismo y con sus toneladas de metralla granítica. Pim, pam y un buen boquete en el suelo, hasta el sótano... Si el editor fuera un tipo de verdad avispado y con espíritu atrevido lo que habría hecho es montar una tremenda peli de esas que se hicieron algunas… y nos habría pegado un telefonazo a algunos para colgar los carteles del estreno llenos de titulares pshyco y slaughter y sus traducciones y fotos de la performance electrizante con pedales wah! y alfombras y chicas con tacones y faldas asesinas y venganzas siderales y cuchilladas arrepiantes… tremendo show O velorio Taxes

viernes, 22 de febrero de 2013

Gide y su diario...


Estoy hace unos días con el diario del gabacho entronizado a la categoría de genio universal por sus paisanos y también por varios comentaristas del género esquizoide… que llega con coger cualquier suplemento cultunoséqué para ver que siempre le ponen un diez al diario del gachó André… lo mismo que a ochoymedio o a…

De entrada ya os digo que el diario del tipo Gide, del que cosas tan excepcionales se dicen, es un bluff mayúsculo y clásico… Aunque no llega a alcanzar las profundidades inescrutables del aburrimiento a las que llegan otros engreídos autores “indispensables” que se ponen con su anquilosamiento vital a escribir chorradas de diarios luego editados entre fuegos de artificio, André Gide no se queda corto… Estos tarados que cuando tienen veinte años se comportan, piensan y actúan como si tuviesen cincuenta; y que cuando tienen cincuenta se comportan como si los tuviesen… a veces, que no siempre, escriben una cantidad ilimitada de aburrimiento por página digna de estudio… toneladas de un aburrimiento, encima, nada artístico…

Luego estamos los tarados que cuando teníamos veinte nos comportábamos y actuábamos y ¿pensábamos? como si tuviésemos cincuenta… y que además, ahora, leemos estos libros dedicados a viejos de veinte años… a ver, gente de lo peor…

El problema me lo vienen de diagnosticar estos días, que dicen que se puede nacer viejo… Mimá… Me han recetado la práctica de varios exorcismos selectos para pedantes… y estoy embalado con la quema de todo lo que el gurú me ha indicado que debo arrojar al fuego purificador… empezando por uno mismo

Los exorcismos selectos de que os hablo curarían al practicante, le producirían importantísimas quemaduras en el 90% de su cuerpo y le devolverían la juventud que nunca tuvo al haber nacido ya con cincuenta años… Hay un chino muy conocido en China y también aquí, un referente cultural a la altura de André Gide en Europa, haceros una idea, que nació con setenta y tantos años, pero no metafóricos, sino reales. Ahí queda la machada… El embarazo se extendió durante todo ese tiempo. Al nacer, el chino tenía canas y la madre pasaba de los cien… Ella, desconcertada ante el retraso obstétrico y su falta de dientes, escribió un diario a lo largo de todo ese tiempo, aunque nadie se lo publicó.

Pero vuelvo al gabacho. Entre el tedio generalizado se cuela, de vez en cuando, alguna declaración que consigue despertarlo a uno por un segundo que es tiempo suficiente para volverse a dormir irremisiblemente… hay ciertas catalogaciones de filias libidinosas algo divertidas y escabrosas y retrógradas… y algunos comentarios ante eventos históricos que retrasan un poco el bostezo porque, no todos, pero los hay que, carajo, van bastante a la yugular contracorriente todoterreno tangente dejadme solo chirrían qué bestia eres André… esos comentarios merecen la pena, pero son bien pocos, pero merecen la pena… me cae bien el tipo…

martes, 12 de febrero de 2013

HPL en La Antártida


El otro día decidí agenciarme un libro de Lovecraft, el que fuese, con tal de que estuviera bien… entré en la librería con la idea de La llamada de Cthulhu o cómo se diga y salí de ella con En las montañas de la locura… en una edición alucinante con todo tipo de cosas extras o de yapa o de lleve dos y pague uno, y fotos e ilustraciones y mapas, con lo que dejé para otro día a Cthulhu y me decidí por ésta…

Convencido de que me iba a encantar, acabó aburriéndome de manera ártica. Me crionizó el ánimo. El tipo HPL, hombre de culto y con acólitos de toda pelambre, se dedica a describir durante todito el santo libro una especie de mundo primigenio, pero avanzadísimo, sito en la Antártida… algo parecido a un cuadro del Kailas o del Tibet de Nicholas Roerich, según el mismo Lovecraft nos indica. Cada pocos renglones el autor nos avisa de lo horroroso del espectáculo que luego nos pasa a describir... Cuando acaba con su descripción, plana y aburrida y decepcionante y bombástica y básicamente centrada en detalles arquitectónicos insufribles y tediosos, nos advierte de cuán inimaginable resulta lo siguiente que se pone a describir… luego nos avisará de cuán horrible es lo siguiente de lo siguiente y nos avisará también de las paralizantes imágenes que seguirán a éstas… y así hasta el final del papelón sin que en ningún momento del librajo suceda o ocurra absolutamente nada… y sin que en ningún momento acabe por explicarnos o describirnos de verdad y de una santa vez qué es eso tan horrible e inimaginable que se toparon en la Antártida los protagonistas… hallazgos que no se cansa de anunciar como el no va más de lo horripilante… puro amago, puro teatro, puro aburrimiento, puro fraude… llamadme zoquete, sí

Acabé quemado con tanta arquitectura y zaguanes y bajorrelieves y zócalos y tapias y torres y para recuperar el tono me zampé tres relatos de otro autor infinitamente más entretenidos, los relatos, que el citado En las montañas del aburrimiento y como que me volvió el riego sanguíneo al cerebro y así ya estoy en condiciones de recomendaros el libro de Lovecraft, de verdad, leedlo sin falta, mejor ayer que hoy, y veréis la diferencia entre Celcius y Fahrenheit…

He visto por ahí un tremendo libro que le dedica el infante medio/terrible Houellebecq al visionario HPL… creo que lo pone por la nubes…

Al margen de las opiniones de Houellebecq, que serán muy suyas…  lo que no tiene desperdicio es la edición esta de En las montañas del aburrimiento antártico. El libro trae todo tipo de entretenimientos y complementos a la última moda. Parte de este aderezo es una pasada detallada y concienzuda… filmografía, ilustraciones, cómics, biografía, panegíricos firmados por intocables vacas sagradas y demás rumiantes… de esto que se palpa que HPL está vivo…



martes, 29 de enero de 2013

Guía del techo del mundo

El otro día me llegó a casa, empaquetada con algo de prisa, la guía del techo del mundo, frontera natural entre el aburrimiento y la falta de carácter.

Lo que me encontré al abrir el paquete  fue un déjame en paz de una puñetera vez… con el disgusto me puse en marcha, saqué del armario las botas de montaña y cogí el primer pasaje con dirección al monte.

Llegué y me puse a cavar en busca de una solución… y me tiré un año entero, de principio a fin, con todos sus días y sus chaparrones y sus interminables sinsentidos, sin saber qué carajo hacer mientras cavaba… hasta que decidí largarme del sitio donde me había abandonado durante tantos meses y volví a cavar en lugar distinto al primero en busca de un nuevo destino, aunque sin saber qué hacer con él, con el destino, en el hipotético caso de que lo encontrara, cosa que...

…sucedió pasado otro año… no pasado un año cavando sino que cavé un ratito y caí en la cuenta de que mi destino me esperaba transcurrido un año… con lo que me encontraba con doce meses por delante repletos de tedio absoluto, tenaz y radical. Doce meses durante los cuales tendría que vérmelas y deseármelas para no acabar encofrado en lo negativo y plomizo donde quiera que se encuentren en uno, en este caso en mí.

A eso que digo plomizo y negativo otros lo llaman de muy distintas maneras… Yo lo llamo de ésa. También me doy cuenta, recién empezado el año de tedio tenaz que me han endilgado, que lo plomizo y negativo, se le llame como se le llame, es una inmensidad en uno. Una profunda inmensidad dentro de uno mismo, en muchos casos insuperable…

Pues bien, siendo las de arriba verdades sólidas, infranqueables y grises, una parte de las mismas habría que matizarla en vuestro perjuicio… a los pocos días de averiguar que existe esa inmensa profundidad negativa en uno, se me apareció una respuesta o quiebro o paradoja o como queráis llamarlo salvo trampa no digamos tongo, que me dejó cariacontecido... aprendí que lo negativo y plomizo que se hunde en nosotros se encuentra, en realidad, en los demás… Joderos… No en uno mismo, a ver, no en mí, sino en los otros y demás… en vosotros, carajo…

Ahora, antes de que os dé el desquicie ombliguista consecuencia de haberse confirmado vuestra plomiza oscuridad, os voy a decir cuál era el destino que me topé mientras cavaba en los Ancares: construir una palloza dentro de mí… algo parecido a lo que hacía Richard Dreyfuss en ya sabéis qué peli memorable… tal era el mensaje que venía en la guía del techo del mundo que recibí el día de que hablo al comienzo. El libro es de Mark Gimson y no tiene desperdicio, un manual de instrucciones completo y detallado para volverse al Ursprung nativo, a la matriz… ¿neodilapidista? el último...

domingo, 27 de enero de 2013

Abdul Bashur, soñador de navíos...


Esta debe ser la enésima versión del viaje de Kavafis o del camino al andar o de otras jugarretas por el estilo y que están a la orden del día y no sólo en las metáforas, a estas alturas ya auténticas chorradas, de autores recontra famosos…

Abdul Bashur, vaya un personaje, aparte musulmán intrépido y vividor, estaba obsesionado con cierto tipo de barco mercante de comienzos del siglo XX, pero obsesionado de verdad… y se las arregló a lo largo de toda su vida para, casi siempre en el último momento, no agenciarse el deseado barco de sus sueños cuando parecía que todo estaba a su favor...

A ver, Abdul, no me toques las naringes, por dios… te gustan o no te gustan esos barcos… que esto es como estar salido y desesperado por copular y presentarse uno en el lugar ese de cierta tolerancia donde se agolpan quince voluntarias que lo desean tanto como tú, y luego hacerles ascos a las quince, todas chicas de rechupete, por el color de su preciosa cabellera o por el acento o su dicción o yo qué sé las disculpas que se te ocurren… por dios, Abdul, te gustan o no te gustan los barcos, caramba… aclárate ya, meu… te dan miedo las rapazas?... no flotan a tu gusto?... te mareas?

Lo anterior viene siendo una exageración porque a Abdul Bashur le encantan los barcos y las tipas y su vida transcurre unida a ellos, a los barcos, lo mismo que sus desvelos y alegrías a ellas… pero el caso es que nunca se hará con ese barco deseado y soñado e idealizado… y esto ya nos suena a lo de antes… al rollo minueto bulímico de buscarle tres pies al gato antes que reconocernos como grandes teóricos de la actividad y ejercitantes de las total pasividad cosa que uno se mira en el espejo y vomita del espanto, no hay más… comentario desafortunado que vuelve a ser una exageración porque Abdul de acción va sobrado…

El libro es como de aventuras a raudales pero en las que no pasa nada... vale, aún así, a mí me gustó… por los pelos. Herr Mutis parece que tiene un algo que creo que en esta primera intentona mía no aparece del todo, aunque debe andar por ahí… y que hace que uno tenga ganas de probar con otro de sus artilugios… pero sólo con uno más, que si no acierto con ése, ahí sí que ya me desinflo.

viernes, 25 de enero de 2013

Volverás a dónde?

Foto: Luis Magán
Así, sin que nadie me hubiera advertido de lo que se venía encima, me agencié el artilugio este de Volverás a Región Miña nai… qué es esto…

Con esta pedrada resulta inevitable el chichón, y después del chichón el estado como de alucinación estrellitas mediante… también sería recomendable aparcar por una temporada lo del gusto personal de cada uno, cosa muy respetable, el gusto de cada uno digo, a mí el mío me importa algo, pero es que tiene sus serias limitaciones… y aparcado el gusto propio, tranquilizarse y hasta comentarlo con algún que otro compinche X a ver si nos aclaramos entre los dos… o lo que sea, vamos, porque la pedrada del Juan Benet es de las que hacen pupa digo época…

Aún no tengo decidido, por más que me he puesto a ello, si el librajo me resulta insoportable o admirable o genial o barbitúrico o un fraude o lo que se os pueda ocurrir de bueno, malo o neutro, asunto absolutamente trivial e irrelevante ante semejante trallazo… porque gustos propios al margen, este artefacto de Volverás a Región es impresionante, impactante, iluminador, apoteósico, un verdadero órdago a la grande enchufado al Fender a válvulas ganancia al diez… El tipo Benet se salió totalmente por la tangente… qué condiciones, qué escándalo… al comienzo me chirriaron las maneras de JuanB, tan personales y extremas… pero no pude parar. Luego perdí cualquier noción de lo que este gachó se traía entre manos, pero tampoco pude parar… luego andaba ya medio beodo, y aún así seguí conduciendo y quemando rueda y gasolina, me salté semáforos, esquivé coches patrulla, pasé por encima de carritos de la compra, insulté a adorables ancianas y me caguéentodo… al final me bajé del coche con la sensación de habérmelo hecho por la patinbaixin… y me volví como un loco al de las entradas o tickets para comprarle otra vuelta en el bólido, medio mareado, muerto de miedo, sudando, pero absolutamente enganchado al EXCESO, digo al artefacto del Benet… al exceso, sí, al bólido Volverás a caer doce cilindros en…

Vaya pasada de libro… pupa de la buena, escuece, thrombocid… tema conflictivo, maneras inusuales y salvajes, confusión a lo bestia, yo no me entero de nada… pero qué espectáculo y vaya ambiente sin-igual y qué increíbles parrafadas sobre la vida, la muerte, la guerra, el desamor y la locura… de esto que tiene que haber trampa, que a la gente, ni siquiera a la más dotada, debiera no salirle según qué cosas… yo creo este tipo debe ser o demo…






domingo, 20 de enero de 2013

Montes de la Luna/Ancares/Ferrín...

Me avisan que el tipo de mis amores, inmenso en su arte, está metido de lleno en la refriega institucional… y no me queda otra que volverme de los Montes de la Luna, que más tiempo por aquellos lares y me pilla la fiebre de la distancia. De vuelta coincido con él, me lo cruzó en la estación, apenas un instante, y pienso que le debió llegar noticia de la iniciativa de bautizar una cordillera, techo del mundo a poder ser, porque me mete un corte de mangas y amén…

Del viaje traigo un catalejo que instalo en casa enfocando directamente a la placa: su nombre esculpido, a pié de serranía, en medio del África. Como quien recorre Porto de Ancares, Cuiña, Penalonga, Mustallar y de vuelta a Piornedo, pero a lo bestia, supongo… 

A los tres días ya había pintadas. A los cinco un incendio intencionado que se lo lleva todito por delante, y al carajo la inscripción Méndez Ferrín. Y para eso tanto chollo… A los quince días, contumaz, me agencio Antón e os inocentes y un bidón de grisú. Y un pico y una pala. Me cojo el coche con el lema “se van a enterar estos mamonazos” escrito en la frente, en la mía, sí!, y subo al Porto de Ancares, techo del mundo. Ya allí, me pongo a hacer la masa a base de bilis, cal y un poco de arena, sopa espesa y planetaria. Hormigón armado de Ouréns. Y me quedo, firme… y decido montar guardia, ante la placa ya terminada, su nombre en piedra, que de hoy en cien años aquí no va a haber pintada ni destrozo ni eslogan ni sabotaje que valga, no sé si me explico… que a ver quién tiene las narices de presentarse, de dar la cara, que le meto un buco que se le atraganta la vida, la suya no la mía, atontado, panoli, por jugar a leer los periódicos e ir de ¿informado? por el barrio…

Y debe ser que no me entero, o que no doy miedo, o algo más enrevesado, que a las tres semanas apareció el primero, un individuo que traía el diario en la mano y los titulares en el entrecejo de lo honradísimo y educado que se pensaba que era. Y venía como en plan poner orden y le dije: párate, gallináceo, que te esnafro el argumento y sucumbes ya mismo, que de verdad te digo que no estoy para coñas blandiblú… pero no sólo éstas, que también le solté algunas lindezas más, todas incomprensibles, por supuesto… Dudó, dio media vuelta y me gritó cosas que no entendí mientras se largaba… Pero al momento se paró y volvió… y delante de mis narices me metió un corte de mangas… y me acordé de cuando lo de la estación y aquel otro peinetazo… y discurrí si no sería Él, el mismísimo x.l.m.ferrín.

Pensé en abandonar la guardia, pedirle un autógrafo y… momento en el que llegó al lugar una tercera persona que gritó: “una subvención, pídele una subvenc” palabra indecente, frase nauseabunda que ya no pudo acabar al caer redondo y lívido el tipo bocazas de lo certero que fue mi primer pantocazo por todo su estribor, habérselo pensado antes… Sin tiempo para arrepentirme del subidón, del crimen sumario, momento de exteriorización de antiguos códigos ya superados, va el personaje llamado Él y se hace con el bidón de grisú, que sí, lo tenía conmigo a pie de Ancares, mientras montaba guardia ante la placa techo del mundo que se merece el coloso de Ouréns, fecundo Ferrín… y después de ver una pequeña llama encenderse va y estuopa el dichoso gas, tremendo estourido… y brinca todo por los puñeteros aires hasta pasado el Bierzo, la Vía Láctea y el confín estelar.

Yo sobrevivo, X.L. también, y sus relatos, insuperables, invaden el Cosmos y se adueñan de él.

martes, 8 de enero de 2013

Ferrín/Ouréns/Rwenzori

X.L.M.F. sometido a una amplísima entrevista a finales de los ochenta, entrevista luego editada, soltaba pistas para incrédulos y para fansacérrimos, para despistados y para…

Y le preguntan a Xosé Luis que qué pasa con Elipsis e outras sombras y les dice Méndez Ferrín que “ese libro si que me interesa. Se para min, algunhas das páxinas como tales páxinas de Antón e os inocentes foron as mellores que escribín, aquí (en alusión a Elipsis e outras sombras) para o meu gusto, están algúns dos mellores contos coma tales contos: un que se chama Partisán 4 e o de Elipsis

Entonces uno se queda temblando, porque conociéndose al dedillo Elipsis e outras sombras, monumental proyectil ourensán, cosa buena y excepcional, qué nos deparará, daquela, Antón e os inocentes si el mismísimo padre de la criatura, tipo bastante descreído de su arte (inmenso), nos viene con lindezas como esa de que sus mejores páginas…

Como este bellezón no es la primera rapaza que me echo, no me corto un pelo y hago trampa… y me secuestro las ganas de ella y me despacho antes con sus primas, que están un rato de lindas y bonitísimas y más a mano…

El tipo de Ouréns tenía cuerda para rato… O crepúsculo e as formigas es una pasada, con algunos cuentos de traca y apártate que te atropello, y con esas maneras del gachó Ferrín que son como una apisonadora de watios por canal… prima hermana de Crónica de Nós, otra recopilación de relatos que nada más sentarte empieza con el cuento ese de Sibila, que se sale, sosiégate, meu, que es de diez definitivo… para luego, a las pocas páginas, toparse uno con Morrer en Laura y ya lo de puntuarle los relatos a Herr Ferrín se te hace aburridísimo porque es que arrasa con el marcador… y vuelves con eso de ponerle su nombre a una cordillera… techo del mundo… bien cincelado en capitulares… cosa que habría que hacer ya mismo!... que luego se adelantan otros y eligen a uno que no le llega ni a la suela del zoco y ya estamos con esa sensación de outra vaca no millo… y de que nos han chimpado la ocasión…

En cuanto a Antón e os inocentes mejor callarse el diez hasta después de leído el artefacto, no vaya a ser de once… o de Karakorum… o Rwenzori…

sábado, 29 de diciembre de 2012

Pau/Rilke, Hölderlin, Novalis...

Ojo con los libros de Antonio Pau… a ver, ojo con los tres que he leído, porque estos tres, en concreto: Rilke, la belleza y el espanto; Hölderlin, el rayo envuelto en canción; Novalis, la nostalgia de lo infinito, están para comérselos… no sé si el gachó es un obsesionado, o un currante nato y archidocumentado, o un esclavo de su editorial, o todo esto junto… pero se dedica, entre otras cosas, a sacarse de la manga unas biografías alucinantes… sobre personajes de mucha índole, gama alta, cosa seria, buque insignia… y resulta de todo ello que sus librajos no tienen desperdicio… En la editorial Trotta se ve que tienen fe en él, y lo demuestran, pues se gastan unas encuadernaciones en pasta dura, unas calidades en la edición y tal cantidad de láminas en cada una de las biografías que firma Herr Pau que tiran para atrás…

Y ahora resulta que los del servicio secreto de la DDR me han colocado en la sala de estar un pódium, por lo que me veo en la obligación de aclarar que la biografía de Rilke está muy bien, absolutamente recomendable… pero que las de Novalis y Hölderlin son aún mejores, espectaculares…

…el otro día estaba tan desorientado que acabé cogiendo un periódico… y me puse a leer la fartadura-de-estupideces que allí se presentaban… entre todo aquel sindiós apareció Herr Pau, Antonio… os hablo en riguroso directo, batiéndose en duelo con Herr Sáenz, Miguel por ingresar uno de los dos en cierta Academia, también de mucha índole… Y vale que Herr Pau nos gusta, pero cuidado con el asunto, porque las credenciales de Sáenz pasan por ser insondables, mágicas, prodigiosas… las de APau son como más de este mundo… con lo que, era de esperar, acabó ganando la alquimia…

…es universalmente conocido que, siendo Thomas Berhnard un fuera de serie, un tipo insuperable, un escándalo, el-no-va-más, el ídolo… pues resulta que esta impepinable realidad es aún más ostensible y cantosa y monumental, hasta mastodóntica podríamos decir, si a Herr Thomas se le lee en castellano… así ha sido sentenciado por los que saben… el culpable de tal rareza no es otro que el mentado Miguel Sáenz, que viene siendo el verdadero Thomas Bernhard, y no sólo su traductor y biógrafo… todo esto en riguroso directo… primicia cósmica… verdaddelabuena…

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Quién aguanta esto... III

En el libro que estoy leyendo estos días se dice, relacionada la parida con uno de los personajes protagonistas, tal cosa como la que sigue: Lo sabía todo sobre literatura excepto cómo disfrutar de ella…

El otro día me topé con un antiguo compañero de estudios… e intenté escapar de él sin que se diera cuenta pero él se dio cuenta de que yo intentaba escaquearme, cosa que yo hacía no porque sea especialmente impresentable yo sino porque lo es él… y es tan impresentable que, siendo evidente que yo me estaba escaqueando de él, resulta que le da igual que yo lo esté intentando y se me bota encima… a ver, que me ve rebajándome a comportamientos definibles como de auténtica mala educación rayanos en la desesperación motriz pues empezaba yo a correr como pollo descabezado en dirección opuesta a su indefinible presencia salvo como nauseabunda y, en vez de entrarle cierta grandeza de espíritu y dejar pasar la cosa de mi estrafalario intento por perderlo de vista, el tipo va… cosa que me niego a aceptar pues mi comportamiento no es propio de un maleducado ni de un pollo descabezado, nada de eso que la cosa es mucho más seria y profunda e importante digamos que la cosa es como en la guerra que qué coño pinta ahí la educación, en la guerra digo, que en la guerra todo vale salvo que lo maten a uno y es que mi comportamiento aquel día se derivaba del más elemental afán de supervivencia, cosa muy distinta a la otra como bien podéis observar, la otra que viene siendo la educación…

Parado a su lado en medio de la calle la cara se me desencajó. La suya, sin embargo, rezumaba alegría acusatoria…

lo primero que me preguntó fue por qué hace veinte años yo y otros hacíamos básicamente lo mismo, en resumidas cuentas escaquearnos, siempre que lo veíamos… lo siguiente que preguntó fue por qué, un día específico y concreto en que estábamos varios compañeros tomando algo en no sé qué bar que me dijo, yo me fui justo cuando tal chica pasó por la puerta y lo que hice fue seguirla y darle un toque para que entrara y se sentase con nosotros … o sea, justo lo contrario de lo que hacíamos los pocos días en que coincidió que estaba él sentado con nosotros, días en los que cuando veíamos pasar por la puerta no a una chica que conociéramos sino que a la primera persona que por allí pasase no salía yo detrás de dicha persona sino que salíamos todos nosotros detrás de dicha persona, todos menos él he de aclararos, que él se veía como sorprendido por nuestra urgente movilización y no reaccionaba si descartamos un leve movimiento de su cuello, y salíamos todos menos él no para decirle a esta persona que pasaba frente al local que entrase a tomar algo en nuestra compañía sino que salíamos para no volver a entrar nosotros en el bar en el que quedaba el otro impresentable tan solo como la una mientras que nosotros seguíamos fuera del sitio y nos alejábamos a marchas forzadas por puro instinto de mantenernos a la mayor distancia posible de él lo que equivalía en aquellos años atléticos a decir que corríamos hacia todas las direcciones que supusiesen un aumento de las mencionadas distancias, un afastamento, un alejamiento del punto exacto en el que se localizaba la entrada del bar por la que acabábamos de salir pitando todos menos él que se quedaba dentro profundizando en sabe dios qué complejos mundos…

domingo, 23 de diciembre de 2012

Karl Kraus/Escritos

El runrún que se escucha sobre este tipo suena como a que el gachó es cosa seria, y clarividente, y punzante y toda una sarta de lindezas que siempre me sonaron a milonga porque nunca me topaba con sus libros… y me hacía sospechar el no topármelos, porque sabemos que los mafiosos del Trust quieren ganar pasta con sus ediciones y si no editaban a este tipo es que… no sé…

Ahora de golpe aparecen ediciones de Herr Kraus coma area, barra libre… recopilaciones de escritos y comentarios y artículos y todo tipo de realizaciones de su supuesto genio literario… y os digo que es insoportable… y coñazo, y ramplón… antes de agenciarme el librajo que me acabo de tragar estuve a punto de pillar uno que era el triple de caro y de extenso y de todo, pero de esto que echándole el vistazo de turno la cosa me pareció como que estaban a punto de estafarme… y cogí esta otra edición que era un tercio de cara y de extensa y de todo… y menos mal, porque el coñazo, que ha sido insuperable, me ha llegado…

Karl debió alumbrar más de una ocurrencia inspiradísima, y debió repartir estopa a diestro y siniestro… seguro… pero es que además de esto escribió miles y miles de páginas, y una cosa es una frase deslumbrante, que no se la discuto, y otra muy distinta son hectáreas de renglones insulsos y aburridos y muermos atacantes…

En el colmo del triple mortal y sin red, la edición que me traje a casa tiene erratas para dar y tomar, y unas notas a pie de página que son para cogerle inquina a quien las estampó... como si a uno no le llegase con aturar a Herr Kraus y tuviera que soportar, encima, a esta especie de reencarnación del autor, trasunto que tiene, aún, menos gracia que el original… si cabe…

Entonces para celebrar el findelmundo decidí cagarme digo cargarme todo lo que me diera la gana… monté la pira, no con libros, que bien sabéis que no son para plantarles lume, pero sí con sus autores, que esos sí que arden bien… qué peste, cuánto lamento… de mis favoritos no quedó en pié casiniunopronto aparecerá la lista de damnificados…

viernes, 7 de diciembre de 2012

Quién aguanta esto... II

Lo que le oí decir a continuación sólo me atrevería a calificarlo como milagroso porque tras soltarme por tercera vez que lo sabía todo sobre literatura excepto cómo disfrutar de ella el impresentable que me consideraba su amigo y que se había abalanzado sobre mí me dijo de golpe y como si fuera un punto de densidad infinita y repleto de ilimitada información un monosílabo en concreto me dijo Zas así como os lo escribo y supongo que os resulta fácil imaginaros que al decir él Zas yo lo que escuché fue Zas hasta ahí todo es normal y no milagroso… pero en ese Zas que fue lo que yo le escuché decir y pronunciar Zas tan sólo ese monosílabo que coincide con el nombre de un ayuntamiento de por aquí Zas pues en ese Zas se contenía un punto de densidad infinita y repleto de ilimitada información

fenómeno que a falta de otros recursos que me permitan exponerlo y hasta explicármelo razonadamente considero que fue un milagro o inclusive una epifanía porque fue como si hubiera un parto de datos y conocimiento e información e imágenes y en resumidas cuentas algo que se podría resumir como LA VERDAD que de repente se hizo carne y que yo sentí como me invadía y me colmaba y rezumaba Zas rezumaba verdad por los cuatro costados, un milagro de clarividencia algo parecido a esto que dicen que nos pasa con la percepción del tiempo cuando nos encontramos en ese momento que ahora se califica de fatídico pero que antes era también calificado como milagroso porque justo cuando nos moríamos en ese preciso Zas infinitesimal ya iniciábamos otra vida y hasta subíamos a los cielos o nos reencarnábamos en seres diminutos y esto ahora es fatal pero antes era una alegría absoluta lo del tránsito del más aquí al más allá

y siguiendo con ello sabéis bien que se dice que en ese preciso instante la percepción del tiempo es distinta a como lo es en el resto de situaciones y en vez de ser una cuestión lineal mediante la cual todo discurre del pasado al futuro y de manera ordenada pasa sin embargo que el tiempo Zas deja de ser cuestión lineal y ordenada y se presenta todo junto focalizado en un punto de densidad infinita en el que se agolpa nuestra existencia al completo y que nos invade y nos llena de vida hasta los tuétanos, vaya paradoja que suceda esto justo en el momento irremediable en que nos estamos muriendo y os digo esto porque algo parecido fue lo que sucedió cuando le escuché decir Zas después de haber soltado por tercera vez que lo sabía todo sobre literatura excepto cómo disfrutar de ella que de repente se me apareció un punto de densidad infinita pero en esta ocasión sucedió que no era el tiempo ese punto que se me apareció sino que Zas era toda LA VERDAD con la diferencia y gran fortuna para mí de que yo seguía vivo y no en un tránsito fúnebre y luctuoso del más acá al más allá aunque tenía las meninges metidas hasta el fondo en un... Zas 1987


... en un Zas 1991...

jueves, 6 de diciembre de 2012

Herta Müller/En tierras bajas

En la distancia podría confundir a Herta con, pongamos un ejemplo carnoso, Megan Fox… jopé qué pasada… resultado, lo anterior, de haberme puesto a leer En tierras bajas.

Lo cosa es que si nos leemos un relato de Herta Müller, aparte de quedarnos algo acojonados, lo normal será que flipemos. Hablo de uno solo. Asunto que vendría a ser como ver a lo lejos a una tipa y parecernos la carnosa Megan Fox… fliparemos.

Leer un segundo relato de Herta Müller sería lo mismo que acercarnos a la tipa carnosa... aproximación que supondrá que nos entren ciertas dudas sobre si la tipa es o no es Megan…

Con lo que si seguimos leyendo relatos de Herta el resultado será que, a medida que nos acercamos más y más a la tipa que a lo lejos nos pareció Megan Fox, ya no tendremos ninguna duda de que delante de nuestras narices tenemos en realidad un mandril… jopé qué pasada…

Le comenté el espejismo a un compañeiro que me dijo que se había leído En tierras bajas… y que cuando leyó el primer relato flipó… y que le pareció como si fuese, no Megan Fox, sino una fortaleza robusta e inexpugnable que se alza en la lontananza… me dijo que cuando leyó el segundo relato fue como si se hubiese acercado algo a la fortaleza y le hubiesen entrado algunas dudas sobre su inexpugnabilidad… y acabó contándome que a mitad del libro ya había comprobado, llegando hasta su mismísima puerta, que la fortaleza era de cartón piedra, una birria, un chamizo flatoril…

Al rato nos encontramos con otro amigo que nos dijo que estaba leyendo En tierras bajas… en concreto nos dijo que acababa de empezar, que había leído el primer relato y que Herta Müller parecía, va y nos suelta, Méndez Ferrín… jopé qué pasada… ambos le preguntamos si le parecía Xose Luis de cerca o de lejos…

A los días nos encontramos con ese mismo amigo que nos confirmó que Herta Müller le parecía un invento maravilloso, con algo de Méndez Ferrín, también de Cunqueiro… hasta nos soltó el nombre de Celan… por la temática más que nada, nos dijo… y ya no lo dejamos seguir con semejantes valoraciones personalísimas e insoportables y lo que hicimos fue encerrarlo en el interior de un arcón con un mandril en celo… primate que, estando todo a oscuras, nuestro amigo confundió con Megan Fox, con lo que se puso a hacer lo que pudo o se le ocurrió o le dejó el bicho mitad peludo mitad lampiño, tras lo cual, Herta dijo que el arcón desprendía un insoportable olor a peras podridas, y que veía culebras negras por el suelo…

Comentarios afectados y teatrales que nos parecieron lo mismo que verla a ella de lejos… con lo que escapamos pitando y nos escondimos en una fortaleza donde apareció Megan Fox… que estaba leyendo En tierras bajas nopordios!… por lo que la mujer más carnosa del orbe nos confundió con sus príncipes azules. A mí me llamó peras podridas. A mi compinche culebras negras… luego nos encerró en un arcón con Herta Müller…
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...