sábado, 18 de octubre de 2014

Max ¿Stiller?... ¿No soy Frisch?

El librajo este de Herr Frisch se titula Stiller, a pelo, por lo menos el original… en su versión castellana la cosa cambia. Se les da por negar la mayor y de Stiller nada, al revés, resulta que No soy Stiller…

De eso te enteras si curioseas al abrir el novelón y buscas el nombre en alemán… y empieza mal la cosa, porque si el autor dice que Stiller y el editor de aquí opta por No soy ése, pues ya te han fastidiado sorpresas, demás mierdas entre bastidores y hasta enjundias más fundamentales… y no hay derecho, que es como empezar la película contándote el final… no sé si me explico…

Cuando a William Faulkner le comentaron que, en cantonés, Mientras agonizo se titularía... no recuerdo cómo era que le dijeron que se llamaría, sabe dios… pero sí sé que William dijo basta y le plantó fuego a medio país…

Parcialmente alienado por Montauk y El hombre aparece en el Holoceno, gloriosos dos acontecimientos por escrito de Herr Max que me encantan y absorben, empecé No soy Stiller en plan fanático, barra brava, hincha/supporter.

Ahora estoy mucho más tranquilo, y parcialmente aburrido… como que el tipo Frisch quiso abarcar de más, me paréceme, que diría Cid. Las otras dos virguerías son bastante posteriores a esta Stiller, que es de 1954. Y resulta obvio que Frisch aprovechó el tiempo… Aunque mal encaminado no iba en los años cincuenta, que en su Stiller, que no está mal, hay algún buen cañonazo… también hay alguna relación de las que valen para tragar páginas como gominolas y, encima, aprender algo de la geometría del amor.

De Stiller me niego a hablar mientras no se aclare la cuestión básica y primordial concerniente a la identidad del gachó.

Lo que sí que no me puedo callar es la monumental chapuza folletinesca que Herr Max nos planta al final del libro, como risible e inaudito colofón lírico emocional, como desenlace y traca mayor, babosada descomunal que justifica que alguno le coja ojeriza de por vida al zuriqués. No es mi caso, que yo me releo las tribulaciones de El hombre aparece en el Holoceno y vuelvo a estar totalmente alienado por Frisch. Cuando se me pase el pedo os diré que No soy ése está bien, por momentos mucho… pero cuidado, que resulta difícil entender cómo nos puede salir Max, que no es un cualquiera, con ese final melodramático recauchutado, página infame que, pasados los años, debiera convertirse en su mayor vergüenza y pesadilla. Otro día me pongo a leer Homo Faber o Gantenbein…

jueves, 9 de octubre de 2014

García Calvo/Cartas de negocios de José Requejo

Lo de José Requejo y sus cartas de negocios es un trabalenguas, especialmente indicado para inesperados aficionados a la realidad.

No recuerdo dónde me topé con el artículo de un escritor encumbrado hablando de esto, de aquello… y de todo un poco. También de los que, a él, más lo habían impresionado. Creo que fue en la prensa, y que el escritor era…

Lo que tal decía de Cartas de negocios de José Requejo era como para no dejarlas pasar. Les di el alto hace poco… cuando vi la portada del librajo, qué linda, me enamoré del asunto, y pensé, no sé si acierto, en Panero, Leopoldo María… luego, al leer las cartas, me enamoré, sobre todo, de la portada… aunque no sólo de ella, que también de algunas y lagunas de las misivas de Requejo, pero no de todas, más bien de las menos, que las hay que no… de esto que el tono general es, no sé, como de cuarto o habitación que lleva sin ventilar cuarenta húmedos y viscosos años y que cuando entras en ella, buff, abafas, de abafar, ojo, como si te asfixiaras… aunque luego aparece alguna andanada de cuidado, fragante, de las que justifican el viaje y te llenan los pulmones.

El rollo esquizoide que tienen montado Agustín García Calvo y José Requejo, algo así como el que se gastaba Eça de Queiroz con Fradique Mendes, affaire bien distinto al de Jorge Luis y Macedonio, es cosa y caso aparte… Calificándolo de esquizoide ya como que interesa… Os podría decir que son uno mismo, Agustín y José, pero prefiero deciros que no. Si buscáis el libro en internet os aparecerá de todo… los hay que dicen que el autor es José Requejo, los hay que Agustín y no faltan los que aclaran que José Requejo aunque editado y compilado por García Calvo… qué acampada… eso sí, todos os lo querrán vender…

La portada moderna e impactante pertenece (con pequeñas variaciones) a las dos primeras ediciones… más luego es diferente… según uno se puede enterar a la vez que investiga el quién es quién de este enigma de doble personalidad… que te encuentras con la tercera edición, y las siguientes, que son menos bonitas... y ahora más en serio, aún: el autor es...

sábado, 13 de septiembre de 2014

Cid Cabido/Foumán

Foumán rima con Motörmán, de David Ohle, que ya estamos con lo mismo. Y Matarmón con Faumón, así de fácil…

Si los juntamos a todos… y todos son los que escriben libros quetecagas de buenos, y les pedimos que nos pongan por escrito lo primero que se les venga a la cabeza, tendríamos que… bueno, paso, que el experimento no valdría para nada…

Lo que si vale la pena es pedirle al gachó Cid Cabido que escriba sobre lo que le dé la gana… porque sabemos que lo que le da la gana a este Foumán es estruendo mayúsculo, desconcertante e impepinable. Y que no se lo piense mucho, a la hora de escribirlo, que Herr Xosé es de esos tipos con suerte primaria que, dejándose ir, aciertan siempre… jopé qué chollo. Lo contrario les pasa a otros que, dejándose ir, se esnafran irremediablemente…

De esto que tengo la sensación de que si a Herr Cid le aprietan mucho con el tema o el estilo o lo que sea, en plan instrucciones o exigencias de un hipotético mandamás, y aunque quiera agradar a quien se lo pide… lo que le sale será peor que si, de buenas a primeras, lo dejamos a sus anchas y con licencia para elucubrar sin reposo ni responso, barra libre que hoy es mi santo, tú no te cortes, meu, y verás qué flechazo.

Con Foumán, lo mismo que con O camiño de Middelharnis (pinchad)se le da la razón a esos que pregonan los éxitos de los años ochenta como los mejores de todos los tiempos… A Foumán, joya rara, inaprensible y deliciosa, mitad lunática mitad revolucionaria toda ella metafísica, le dieron un premio para dárselas de algo, no sé de qué, pero de algo, los que se lo daban, el premio digo… año 1987… gemelita de Little fury things de Dinosaur Jr., cosa fina, con ese bridge/puente insuperable y acongojante.

Aunque Blúmsdei, (pinchad aquí) otra parrafada fresca y emboscada de Cabido, ya nada ochentera pero con momentos de electricidad incontrolables, está muy bien, moito… por ahora me quedo con sus primeros zarpazos, premios incluidos. Alguna otra cosa, como Unha historia que non vou contar, bastante reciente, ya no es lo mismo, simple entretenimiento, sobrado de tablas y oficio Herr Xosé, pero como que sin ganas o por obligación, no sé, algo pasa… pero no… las otras, sí!! Tremendas de verdad… mucho Cid y mucho Cabido. 1987, Dinosaur Jr.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Central Europa Central Vollmann

Sigo con los maratones iñakis, digo yanquis… El de William T punto Vollmann empieza con una dedicatoria “a la memoria de Danilo Kis, cuya obra maestra Una tumba para Boris Davidovich me hizo compañía durante años, mientras me preparaba para escribir este libro” El tiempo de preparación ya os digo yo que superó los dos lustros… William se lo leyó todito sobre la 2ª Cosa Esa, también sobre la segundaguerramundial, y se puso a parir el acontecimiento…

Por peso, volumen y otras consideraciones físicas hay que colocarlo con el estipendio de otros tipos de la misma cuna, estilo Gaddis, Wallace, Pynchon, DeLillo y demás maratonianos. Todos a trotar… ahora un poco de estiramientos, ahora a trotar.

Siguiendo con la descripción, después de la dedicatoria aparece una cita interesante “La mayoría de mis sinfonías son lápidas”, de Shostakovich… fuego!

Si hiciera recomendaciones, toma exceso, con Gaddis, Wallace y Pynchon, menos con DeLillo, habría que cortarse un poco, que no a todo el mundo gustan las mismas cosas y éstas, a lo mejor, son un poco estrafalarias de más… de ahí que diga que DeLillo menos, que de estrafalario tiene poco… será por eso que me gustan más los otros tres... otras...

Europa Central de estrafalaria nadita… pero mucho de apoteósica y para comérsela viva a cucharadas de miel. Una pasada el obús de Herr William T Vollmann. Impresionante… Supongo que eruditos e historiadores habrán puesto el grito en el cielo, eso sí, después de disfrutar como enanos leyéndola diez veces seguidas… Un remexido deslumbrante mezcla de detallado repaso histórico, amago de ficción, emisión en directo, pura lírica… y amén. Por no hablar de los personajes en los que se centra el gachó Vollmann… de los cuales, y a pesar de ser, con diferencia, al que más tiempo dedica, Shostakovich no es de los que más enganchan, que lo hace, y mucho, pero menos que otros… con los que te quedas atontado, y vengan Elena Konstantinovskaya, Anna Ajmatova, Friedrich Paulus, Kurt Gerstein, Andrei Vlasov… todos a horcajadas merodeando la frontera entre obediencias y traiciones en momentos que para qué hablar de ellos, tremebundos.

Así las cosas, parece que a Herr Vollmann los archiconvencidos de cualquiera de los bandos le interesan mucho menos que los indecisos o dubitativos, que estos sí que le van… Aunque varios de los convencidos, Roman Karmén (que anduvo por Compostela, entre muchas otras, filmando la guerra civil), Von Manstein o Hilde Benjamin (la Guillotina Roja) también salen que te cagas en el monumento Europa Central de William.

Si sabes algo de cualquiera de ellos, héroes y villanos según en qué barrio hagas la encuesta, el libro te va a dejar flipando y con ganas de más… si no sabes nada de ellos el libro te va a dejar alucinando, y con ganas de más. Brutal, acero inoxidable… Europa Central entero es impresionante, pero es que hay algunos capítulos que se salen, verdaderos relámpagos krieg, demenciales, hiperbáricos, totalmente insuperables, galvanizados... Un diez.

sábado, 2 de agosto de 2014

lunes, 7 de julio de 2014

Guimaraes Rosa/ Grande Sertão: Veredas

Hay un libro cuyo título, El léxico de Guimaraes Rosa, avisa de que algo pasa con Herr Joao, que hay que hacer un manual de instrucciones para saber de qué va el acertijo… Nilce Sant’Anna Martíns se lo tomó en serio y en su libro repertorio sobre Herr Guimaraes recopila 8000 palabros que, apareciendo en la obra de Joao, no se encuentran en diccionario alguno!!. Ahí, carajo… Entonces, con semejantes referencias, o bien se pone uno a estudiar un semestre antes de cogerle un libro a Guimaraes o, si no, a Joao lo va a leer su puñetera bilis…

Pues error, mistake… que a Herr Guimaraes Rosa hay que leerle su impactante Grande Sertão: Veredas a pelo, sin documentarse, sin cosmética, sin notas del traductor ni prólogos de tipo alguno, en canal, sin miedo, a borbotones, con los ojos cerrados… y veréis lo que es bueno, de remate. Hay que marcar el año 1956 en el calendario del siglo veintiuno… sin más, acto de justicia. Libro frutal…


No sé si Herr Joao estaba bien de la cabeza… dicen que una vez soltó que una de sus grandes aspiraciones era escribir un diccionario… El Sertão, o Sertón en castellano, viene siendo una amplia zona situada en el nordeste de Brasil… las Veredas son pura poesía, a pesar de que no lo parezca cuando se coge el tochazo para hojearlo, que la pinta es de novelón monologado sólo apto para escaladores… Guimaraes cuenta e inventa sin metro, concierto ni reparo… ¿Del Diablo? No gloso… gloria pura. A quien no le guste que lo deje a otros.

Se te vienen a los miolos desde Tirano Banderas o La casa verde, El siglo de las luces, Los ríos profundos… hasta La muerte de Virgilio, a ver, cosa fina… con el fenómeno Arguedas Herr Joao parece jugar a tengamos un parto múltiple… Yo creo que lo que quiso hacer Guimaraes es salirse del catálogo de literaturas… el experimento es como si de una página de El siglo de las luces viene un malabarista, el propio Joao Guimaraes Rosa claro está, y te escribe quinientascincuentaycinco, milagro, portento, revolución… 555 páginas que son las que tiene esta edición del Grande novelón de Herr Joao… número numérico.

sábado, 7 de junio de 2014

Frisch/ El hombre aparece en el Holoceno

Impresionante libro!… A) Decía FZ que, cuando empezó en el mundo de la música, el asunto era un chollo, que los jefazos, como de música no tenían ni idea, te dejaban hacer, artísticamente, lo que te diera la gana. Libertad total… te pagaban los días de estudio de grabación que ellos consideraran oportunos, a lo mejor pocos, no digo que no, pero lo que saliese de ahí era cosa, únicamente, del artista…

B) Al poco tiempo el sistema cambió, y el de la discográfica o el productor o el tipo que ponía la pasta ya se creían los reyes del mambo y lo querían mangonear todo, incluida, por supuesto, la creatividad del artista que fuera… y así, como que la cosa pierde enteros…

Si a un productor, lo mismo que a un editor, del tipo B, mayoría absoluta, le presentas El hombre aparece en el Holoceno… te manda a paseo, que eso te lo va a publicar tu p*** madre. Max Frisch lo publicó, quiero decir, se lo publicaron, en 1979, cuando ya era una vaca sagrada, que así la cosa cambia y te ríen las gracias que el nombre vende solo, que, si no, se lo iban a publicar leches en 1979… No sé si el libro lo escribió también en esa época… aunque no tengo duda alguna de que, si quisiera, lo podría haber hecho mucho antes…

A+B=C) Luego estamos lo puñeteros consumidores de estas cosas… Si El hombre aparece en el Holoceno nos lo dan a leer y nos dicen que lo escribió nuestro vecino del quinto… mayormente el libro nos parecerá una patraña impresentable, un intento fallido… no digo a todos, pero sí a muchos.

C+A=B) Siguiendo con los puñeteros consumidores de estas cosas… Si El hombre aparece en el Holoceno nos lo dan a leer y nos dicen que lo escribió Max Frisch… mayormente el libro nos parecerá una patraña impresentable, un intento fallido…

C+B=A) De vuelta con los puñeteros consumidores de estas cosas… Si El hombre aparece en el Holoceno nos lo dan a leer y nos dicen que lo escribió Max Frisch… mayormente el libro nos parecerá una obra maestra… no digo a todos, pero sí a muchos.

De Herr Frisch por ahora, además del relato Accidente, sólo he leído Montauk y El hombre aparece en el Holoceno.  Estos dos son libros memorables… Holoceno no tenía idea qué era o significaba… me pareció una palabra bien bonita y poco más. Cogí el libro convencido… la parte en la que Frisch relata la excursión de montaña del Sr. Geiser es impresionante, gloria pura, justifica el viaje… de lo mejorcito que hay para comprarse por unos euros o sacarse de la biblio o pedirlo prestado. Menos mal que Max se hizo famoso que, si no, este librajo minúsculo, joya impepinable, no se lo publica ni el tato, que lo mismo te lo escribe un Frisch que un vecino del quinto…

Si estáis pensando en las ecuaciones que arriba se anuncian, os aclaro que ninguna es la del segmento áureo, que ésta consiste en que A sea a A+B lo mismo que B a A… El Sr Geiser, protagonista de El hombre aparece en el Holoceno, barrunta sobre el segmento áureo, y está solo, y se la va yendo la memoria y algo de vida, y sale a perderse por senderos de montaña en medio de inmensos aguaceros hasta que lo coge la noche de Tesino entre pastizales, bosques y escarpaduras alpinas. Moito...



jueves, 29 de mayo de 2014

Max Aub/ Campo francés

C. Fundación Max Aub
En relación con Campo Francés, de Max Aub, hay tiros y balazos hasta la sordera… los hay muy escandalizados, que eso ni es novela, ni es ensayo, ni es guión de cine… será un ¿libro dialogado?… precisamente por eso, porque no se sabe muy bien qué carajo es Campo Francés, es por lo que hay que leerlo… que de certidumbres ya estamos hasta el cargador del fusil…

Eso sí, el cabreo de parte del personal se podría entender. Os comento… resulta que Campo Francés forma parte del faraónico bucle obsesivo de Herr Aub sobre la Guerra Civil y la 2ª World Guerra… o sea, el inmenso El laberinto Mágico. En esta ocasión se centra Aub en los campos de concentración franceses a los que fueron a parar los Republicanos que, ante el avance Nacional, se pasaban a Francia… en concreto la acción transcurre entre 1939 y 1940… entre el final de una y el comienzo de otra.

Sobre lo del cabreo resulta también que lo que se propuso el gachó Max fue una especie de Collage bien vistoso, influido por sus trabajos en cine, en especial por la realización de Sierra de Teruel (L´espoir), en la que trabajó con André Malraux adaptando al cine el libro de éste… de ahí que Campo Francés sea mitad documental visual, mitad narración, organizada esta última tal cual un guión cinematográfico, todo muy lucido… Para la parte visual se eligieron diversas fotografías y portadas de revistas francesas: Match y L´Illustration… el resultado está pero que muy bien… a la vez hay una historia con sus personajes y sus vicisitudes… y hay también todo un especial gráfico sobre los acontecimientos políticos y bélicos del momento…

El problema es que estarían circulando ediciones en las que se suprimen todas las fotos, abundantísimas e impactantes, que acompañaban originalmente al “guión”…  ¿? Con lo cual el artefacto pierde toda su gracia, resultando una broma pesada… Algo así como ir al cine con los ojos cerrados… no fastidies, me quedo en casa… A quien le toque una de estas versiones disminuidas, si es que realmente existen, y desconozca que es un sucedáneo impresentable, pues como que le cogerá ojeriza el libro.

En Castalia tienen una edición, algo en plan facsímil empatenada, con todito el torrente fotográfico, de primera mano, tal cual lo parió Max Aub, y así la cosa te absorbe… un documental espectacular entre granadas, morteros y tanques Panzer…

domingo, 25 de mayo de 2014

Handke de costa a costa... y Bernhard

Peter Handke me tiene pinta de salir en “El amigo americano”… lo cual, os aclaro, es un piropo de lo mejores… también me tiene pinta de querer y no poder, o poder y no querer, que su nivel no se lo pienso discutir… me refiero al suyo que no al de sus libros… parece de estas gentes que o llegan tarde o llegan demasiado temprano… que se quedan cortas o se pasan tres pueblos… a ver, que no acaban de…

Los que son de cuidado son los títulos de algunas de sus novelas. Me topé con Carta breve para un largo adiós… bonito bonito el artilugio de Alianza Tres. Nada más sentarte, el índice te aclara que en la página 13 empieza La carta breve, y en la 81 El largo adiós, que acaba en la 139 con un “escrito en el verano y en el otoño de 1971”. Tras el inaugural índice aparece un mapa de Estados Unidos con el viaje del protagonista de la novela trazado… de Costa Este a Costa Oeste: Boston, Providence, NY, Philadelphia, Phoenixville, Donora, Columbus, Indianapolis, St. Louis, Denver, Tucson, Salt Lake City, Portland, Estacada, Twin Rocks y Bel Air… parte en coche, parte en avión. Los que saben dirán que el viaje es la disculpa para otras cosas de mayor calado artístico… además del voyage, en el libro nos topamos con cuestiones diversas, tendentes todas ellas en su conjunto al ombligo o la introspección o como os dé la gana, pero dentro de sí…

Herr Handke da palos y rociones por todos lados de uno mismo, no hay quien se lo discuta… algunos atrevidos y sorprendentes, pero… es como si el gachó austriaco tuviera un gafe, que por mucho que parece que sí, en realidad, el tipo no acaba de cuajar en un libro… De esto que si fuera fruta pasaría de estar verde a estar podrida… Ojo! que Carta breve para un largo adiós no está mal, nada mal, pero… encima, teniendo ambos libros cosas en común, a mí se me vino a la cabeza, en plenos miolos, el Montauk de Max Frisch, que aún me tiene temblando de lo que me gustó, tremendo platillo volante… comparado con el cual la Carta breve… sale perdiendo y parece algo menos de lo que podría ser… y cuidado, porque también tiene un aire con ciertas cosas de Botho Strauss, con el que también creo que Handke sale perdiendo… ahora que, si quisiéramos sangre a borbotones, gore literario, sacaríamos de la lonchera al monstruo Bernhard... y repasaríamos los improperios que le dedica Handke… cosa que no se entiende…

Volviendo a lo de antes. Entre lo de llegar temprano y llegar tarde también está la posibilidad de no llegar… Handke a veces es que no llega, se pega la trompada antes, o se pierde por el camino…

La verdad es que el cotilleo me puede… y es inevitable repasarle a Handke las lindezas que soltó sobre el verdadero austriaco atroz, Bernhard, lindezas mayormente proferidas cuando éste ya no podía contestarle… El tema da para mucho, y queda para otra entrada. Sólo como aperitivo o introducción nos llega con la andanada que aparece en la recientemente publicada Correspondencia entre Thomas Bernhard y Siegfried Unseld, este último editor tanto de Handke como de Bernhard. Hace unos meses me agencié y leí el tochazo… en una de las notas del libro (editorial Cómplices) se menciona una de las razzias que le dedicó Peter a Thomas… “Lo que hace Thomas Bernhard lo respeto pero para mí no es literaturadice Herr Handke con un par de bemoles que no hay quien le niegue… el caso es que esto es nada si lo comparamos con otros increíbles lóstregos poco adoraticios que le dedica a Thomas… durante años y años… será inquina, de esto que si Handke se muerde la lengua muere envenenado… Por cierto, siendo tantos de sus libros impresionantes, acojonantes y demás superlativos, que lo de Bernhard sea o no literatura es cuestión poco importante… aunque yo creo que lo es, y de la mejor… Qué pensará Handke de Céline… o de FranzK…

martes, 20 de mayo de 2014

Mamotretos S.XXI/ Sloterdijk en el mundo interior

El espacio interior de mundo, chispazo poético, se lo pide prestado Peter Sloterdijk a Rainer Maria Rilke

Luego se lo aplica a sus esferas… y a la globalización, ya finiquitada, y a la globalidad, en riguroso directo. El conjunto resulta indescifrable, como de costumbre. Cada determinado número de páginas te encuentras con alguna de esas cosas que se le escapan a Herr Sloterdijk, y que valen su peso en oro… Inauditas y seductoras. De esto que cruzas los dedos para que anfetamínicos como éste gobiernen el discurrir…

Cuando el gachó Sloterdijk se pone a destripar al sujeto de turno en sus cursos rápidos de anatomía cósmica, bien sea la “Globalidad”, la “Americanología” o el “terrorismo como romanticismo del ataque puro” no suelen aparecer tripas, entiéndase vísceras, sino absolutas marcianadas… luego tenemos a quien no lo tolera y a quien sí. En cualquier caso, el resultado es de aúpa.

Hay gente que se toma en serio el periódico o el telediario, digamos que necesita su dosis diaria de sermón monoteísta y sandeces tutiplén… los hay que, a mayores, se tragan enteritas diversas tertulias y debates ad infinitum… unos mártires bien tarados, vamos. Según el monoteísmo de izquierda o derecha que procesen estos tipos, interpretan la andanada lisérgica de Herr Peter sobre la Globalidad como si fuera un manual de crítica o una exaltación de la misma… sin ser ninguna de las dos, carajo. Pero de lo obsesionados que están con sus misales les parece que sí. Y están convencidos. Me he topado con algunos ejemplos insuperables… Como si se leen El Quijote y, vista la presencia de los molinos de viento, nos dicen que el libro de Cervantes va sobre las energías renovables… Algo parecido, estamos hablando de estar desorientado a más no poder, me pasa a mí con el teléfono móvil. Desde hace años, cuando oigo un pajarito cantar pienso que es un mensaje en el teléfono… tengo un compinche que cuando le dio una angina de pecho pensó que era el puñetero móvil en modo vibrador que suele llevar en el bolsillo de la camisa. Al darse cuenta de que estaba en bañador en la playa la cosa cambió...

En el mundo interior del Capital hasta podría parecer una continuación de la ida de olla por antonomasia que viene siendo la trilogía Esferas… Como de costumbre el librajo se te sale por la tangente nada más cogerlo… moita índole. De Cristóbal Colón al Gran Interior, pasando por el Abandono del Este, Magallanes y Elcano, el Horror Blanco, Julio Verne, la Sociedad de Paredes Finas o las nuevas Mutaciones en el Espacio de Confort… puro Sloterdijk, heterodoxia delirante y exceso. Cuando lo lees no sabes si tienes delante una gran parida o la verdad desde dentro… cuando lo escuchas confundes a Bach con el Punk.

martes, 6 de mayo de 2014

Sin destino/ Kertész

Al comienzo, no… pero al final del libro de Kertész se encuentra uno la rareza, la nota estresante, el elemento que hace que el librajo insignia de Herr Imre no sea uno más…

Uno menos es lo que parece cuando empiezas a pasar las páginas… la supuesta visión inocente de un adolescente paseándose por el Lager no cuela. Nadie con más de dos dedos es que resulta un chiste, no pega ni con cola, el libro se te cae de la estantería. A lo mejor era una ínfula literaria del gachó, no sé… el caso es que no le sale, me parece… y hay que agradecerle que dure poco. Otros lo bordan, una maravilla, eso de ponerles voz a los rapaces… y te lo crees de cabo a rabo, aunque sea broma.

Si el fallido intento naif no hace que se deje para otro día, al rato, Sin destino va tomando fuerza… mucha… y acaba en redoble de tambor y petición de bises. Si lo he entendido bien, claro está… que nunca se sabe, que, a lo mejor, era todo una gran ironía… luego empiezo a leerlo de nuevo, por si acaso.

Imre Kertész estuvo, Hanna Arendt, no… Améry, Levi o Semprún también estuvieron… Paul Celan, no. A lo largo del libro, Imre va como cocinándose su visión, su verdad... Y acercándose al final se prepara para soltar el berrido, el aullido, que le sale bastante artístico, y chapó… se debió oír lejos, también del otro lado me atrevo a decir que, a muchos, no debió gustar del todo… Recuerda a alguna de las andanadas irreproducibles de Arendt de esto que se le da al asunto una vuelta de tuerca más… Con cosas como las disputas o controversias entre Levi y Améry, que, sobre todo, tienen ese efecto inevitable de que entristecen, no pasa nada, que no se mancilla ni la tranquilidad común ni el orden establecido… distinto es lo de otros. Algunas opiniones de Hanna Arendt resultaron ser rosas llenas de espinas que aguijonearon a varios... creo que Imre Kertész también va por ahí con sus flores y sus espinas… pupa de la buena. La cubierta con un cuadro metafísico de Giorgio está mucho mejor que las dichosas vías del tren, pienso...

Dicen que Sin destino tiene sus secuelas en otros libros que habrá que buscar…

miércoles, 30 de abril de 2014

Hiro/Mishima

No tengo nada claro si prefiero un libro de Mishima o un libro sobre Mishima…

El tipo empezó escribiendo lo que hacía y acabó haciendo lo que escribía, dicen… encaramado a la azotea del cuartel y contrariado porque ni kiski le prestaba atención. Después de su incidente final como que se hizo celebridad donde ni se sabía de su existencia, que la cuchillada es el mejor bestseller que hay, que tiene clientela por todos lados y venga editoriales y vengan estudios y biografías, que para eso estamos los snobs que queremos saber qué pasaba por la cabeza de la celebridad genial para representar semejante desbarajuste intestinal.

Os supongo conocedores de la performance terrible del 25 de Noviembre de 1970… Cuando  tres de los miembros de la escolta de Mishima sacan de su despacho al jefazo militar que tuvieron retenido, y que tuvo que presenciar los suicidios ceremoniales de Herr Yukio y Morita, al jefazo lo llevan medio en volandas y con las manos atadas Se podría pensar que para que no les dé de bofetadas a estos alienados… pero, nada de eso, que lo iban tranquilizando y lo llevaban bien atado para que no intentase él, a su vez, abrirse las tripas de pura vergüenza tras la humillación de tener que contemplar cómo se las abría su moralizante secuestrador Mishima ¿?… esta gente…

Resulta, también, que los tres colaboradores que sacan al jefazo militar están hechos polvo del disgusto. Pero el disgusto no es haber presenciado la carnicería de su líder, Mihisma, y de uno de sus amigos, Morita, que yacen eviscerados en el suelo… nada de eso, que el disgusto de estos tres iluminados es no haber sido alguno de ellos el elegido que debía morir con Mishima

De esto que algunos de los libros de Herr Yukio están muy bien… Lo mismo que están quetecagas algunos de los libros que se ponen a escarbar en la vida, obras y andanzas del gachó Mishima. Que no todos, que “Mishima o la visión del vacío” de Frau Yourcenar es muy flojo. La biografía que escribió John Nathan está muy bien… y “Mishima o el placer de morir”, el libro de Vallejo-Nágera, merece mucho la pena. Eso sí, los titulitos de éste o del de Yourcenar son un poco kitsch de más… 

En la Universidade Cromática das Virtudes pusieron “Mishima”, la peli de Paul Schrader, hace poco…

viernes, 25 de abril de 2014

Hiroshima mon Oé

Después de El grito silencioso y Una cuestión personal me acabo de dar la trompada con los Cuadernos de Hiroshima… no sé quién me había hablado de estos cuadernos. Me metió las ganas y las curiosidades. A lo mejor me estaban vacilando…  En su momento, como no encontré el librajo apocalíptico, así por las buenas me agencié El grito silencioso, que es un libro tremendo de verdad… luego Una cuestión personal, peor que el anterior, pero de cuidado…

El caso es que menos mal que al comienzo no localicé Cuadernos de Hiroshima, porque se me habrían quitado las ganas niponas… Vienen siendo unos artículos que entre 1963 y 1965 escribió el tipo Kenzaburo tras sus visitas al lugar del achicharramiento en masa. No sé, me esperaba algo… Mejor que leer el libro es echarle un vistazo, ya os hablé del asunto, a White light, black rain… mimá… quedó traspuesto con sus viajes a Hiroshima, no es para menos… asunto distinto son sus cuadernos. En aquel momento debieron romper tabúes, barreras y varias cosas más, eso dicen, pero ahora parecen agua chirla… de todas maneras, hay cosas que hacen trastabillarse al más pintado. Nos cuenta lo del “Pika Don”… nos habla de ciertos personajes de mucha índole, de las cicatrices queloides, del número de glóbulos en sangre… no se suele parar en datos el amigo Oé, pero algunos que se le escapan, arrepían…

Hace nada le volvieron a preguntar por el asunto nuclear a Herr Kenzaburo, justo tras el tsunami, y a poco más se hace el seppuku en plan metafórico, no como otros que se lo hicieron de veras…

Me voy a olvidar de sus Cuadernos, y me pondré con alguna otra de sus novelas… por alguno de sus títulos, conociendo las dos que le conozco, ya se intuye otra buena barruntada del tipo Oé, al estilo del grito silencioso, bruuutaaal, meeetaaal… Como no sé cuál pillar me fijaré en las portadas. Si en alguna sale un círculo rojo, me cojo ésa. Si sale en más de una, el círculo rojo digo, ya veré lo que hago después de coger las dos o las tres o las que sean. No sé si es por el sol naciente o por cuestiones menos obvias pero hay que ver cuánto círculo rojo le ponen en Anagrama a los libros de Kenzaburo...

miércoles, 23 de abril de 2014

Más geometrías de amor/ Murdoch/ El mar, el mar

Escrito en plan tablatura, como hace Xosé Cid, El mar, el mar es “De si, de si” para que pronunciéis bien y como es debido… habrá quien diga que no es de si, que es otra cosa distinta, pero da igual. Lo mismo os aclaro que en vez de Iris debemos poner Airis, como los pubs…

De la tipa Murdoch no había leído nadita. Ch se pronuncia K… Hasta ayer mismo pensaba que era un tipo, menuda sorpresa cuando le vi el corte de pelo y demás orografías… el libro es enorme y largo y duradero… hay quien se lo lee durante las cuatro estaciones. Es de esos librajos que parecen que no pero que, cuando te quieres enterar, estás enganchado hasta el SI mayúsculo… a pesar de que te estés hasta preguntando cómo me puede estar gustando esta cosa tan rosácea… no teniendo nada que ver, se me vino a la cabeza Contrapunto así, en plan optimista albión…

Lo incluyo ya mismo en la lista de las Geometrías del amor… para gente que no aprende, entre la que me incluyo, que necesita que las cosas amorosas le sean explicadas una y mil veces y aún así no hay manera de entenderlas, no digamos dominarlas… En El mar, el mar, lo de menos es The sea, y eso que sale como paisaje continuo, que lo que manda realmente son los intríngulis sentimentales y los celos… pero qué celos y qué angustias y ombliguismos… yo tomé apuntes. Sé de más de uno que se memorizó situaciones. Hay quien dejó de flirtear con rapazas porque se acordaba de pasajes del novelón y se daba vergüenza a sí mismo… no sé de nadie que lo dejara a la mitad. Tampoco conozco a nadie que lo acabara.

A quien le haya pasado eso de que un enamoramiento juvenil se le quedase atrancado en la mollera para el resto de su vida es casi recomendable que se coja el libro y se ponga a leerlo no como un novelón sino como una advertencia… hay una parte al comienzo que chirría un poco, que está Iris como que indecisa, auto justificándose… pero luego se suelta y empieza con “La historia” y entonces caray con la tipa…

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