


Digamos que los franchutes tienen acaparado eso del modernismo literario. Con razón o sin ella, a nosotros nos importa poco. Y nos importa poco porque estamos hasta las mismísimas naringes, de que, caiga donde caiga nuestra lectora mirada, nos vengan siempre con la misma historia, con el mismo discurso… y es que parece que sólo en La France se escribieron novelitas modernas de cierto nivel en el paso del XIX al XX…
Sí, sí, sabedlo, todos esos literatos “malditos” gabachos, tan modernos ellos, algunos tan buenos escritores y otros tan malos, no cogerían nunca un avión con destino o salida en el aeropuerto de nuestro amigo. Porque nuestro amigo, el escritor con nombre de pista de aterrizaje, hay qué ver qué guiño futurista sin igual el suyo, puesto a moderno, puesto a simbolista, puesto a naturalista, constructivista o yoquéséista, puesto a eficaz en sus metáforas, puesto a decadente y vividor en sus acciones, puesto a virtuoso en su escritura, puesto a más adjetivo que sustantivo, puesto a me quedo en la superficie, que en el fondo ya están teutónicos otros, puesto a todo lo que vosotros queráis modernamente entre

Todo ello muy modernamente… Ahora bien, no gustándoos leer modernamente, qué tíos tan empalagosos, qué superados están, si preferís otros yoquéséismos más sobrios o robustos, mejor dejad a Mário tranquilo. Porque os va a empalagar tanto que la glucosa acumulada en vuestros ojos no os va a dejar ver la mentada pista de aterrizaje. Aunque realmente yo probaría… porque Mário Aeropuerto tiene un punto. Os digo que hay muchas posibilidades de que os guste, aún en el caso de que, en vez de leer modernamente, leáis sin más, así como quien dice leer al desnudo, cosa que me gustaría conseguir algún día vestido… sin más, actualmente desnudo, pero vestido.
De las muchas maneras que hay de leer, la de leer actualmente desnudo, pero vestido, me interesa especialmente. Otras muchas ya las he practicado y no son para tanto. Acostado, sentado y de pie son tres variantes que domino a la perfección. De ellas prefiero sentado, sin duda alguna. También he practicado la lectura con los ojos abiertos, cerrados, de soslayo y hasta mirando descaradamente a cualquier otro sitio, menos al libro que cogía con las manos. Otras variantes, sin embargo, no he conseguido, ya no dominar, es que ni siquiera poner en práctica, pues, por muchas vueltas que le doy al asunto, no se me ocurre en qué pueden consistir estas... variantes de las que sí he oído a otros hablar. Gente que dice leer, y hasta escribir, de manera: ¿denunciadoramente? ¿socialmente?, ¿comprometidamente?, ¿coherentemente? ¿entérminosdepaísmente?, y un largo etcétera de chorradasmente…


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