lunes, 20 de marzo de 2017

¿Borges o AntiBorges?/Emporio Celestial de…


La primera vez que me ventilé Otras inquisiciones, hace ya tiempo, ni me enteré de que por allí andaba el Emporio Celestial de Conocimientos Benévolos el nombre se las trae… con esa enmienda total del saber… es que ni idea, lo pasé por alto. Está muy bien eso de que ciertas cosas, no sé si el conocimiento es una, reconozcan que pudieran ser una trampa, un chiste… un simulacro. Un ¿orden? aleatorio que damos por bueno y único dentro de una infinitud de otros que obviamos porque sí… vaya perogrulladas las mías… por este camino de la enmienda total se llega, si el cielo está despejado, a ver la montaña, la cueva, el océano… y a Herr Bernhard, que es la disolución.

Cuando a los acólitos acérrimos de la ciencia y la tecnología les dices que, en ocasiones, confunden un mapa con el territorio que describe ese mapa (confusión de base extendida hasta el aburrimiento) al comienzo no saben qué contestar, ante la trompada a encajar… al rato se dan cuenta de que se han pasado la vida confundiendo los pósteres de chicas con las chicas… a la semana caen en la cuenta de que ellos mismos han sido biología pero no biografía… plasma pero no horizonte… no sigo, que esta avalancha de (falta de) ¿realidad? nos pilla a todos y nos esnaquiza.

La segunda vez que leí Otras inquisiciones no pasé por alto el Emporio Celestial porque iba sobre aviso… el aviso te lo da Michel Foucault u otros, que está de moda. Si sigues la propuesta clasificadora de Borges, que anula al propio Borges, desembocas en la verdad que, entre otros, expone Claude Lévi Strauss en sus libros sobre lo primigenio, pantallazo que te cura de tu ombliguismo y pedantería por una buena temporada… que la lista de Jorge Luis no es otra cosa que una propuesta más de entre todas esas taxonomías esenciales que ni vemos ni oímos porque no las anuncian en las rebajas de uso… A Borges también lo midieron y pesaron con escala única y a la contra, esa hoguera arde en Antiborges… no sé, estos empeños tan de dirección única me dejan sin ganas, sin saber si hay que ceder el paso, hacer un trompo, pasar por encima… o partirse de risa circulando en paralelo.

La tercera vez que leí Otras inquisiciones no sé qué pensé porque no lo recuerdo… pero la cuarta vez que lo leí ya el Emporio de Borges Benévolos me estaba tocando las morales de Conocimientos Celestiales… y todo me parecía una broma algo cursi…

Entonces: la pulla de Herr Borges en forma de lista podría ser propia de la selva o el desierto... y aparecer entre las que se recogen en El Pensamiento salvaje… ahí sí que sí lo esencial brota y borbotea y llena de borrones y aspas rojas la Historia Universal del Conocimiento tal y como es contada: a saber, mal. Aunque El pensamiento salvaje lo leí sólo una vez… no cuatro. En cuanto a Borges y Antiborges, observad cómo Jorge Luis nos vigila del derecho y del revés...
 

martes, 28 de febrero de 2017

Cid Cabido/O intercepto… Onetti y Ferrín.


Ayer empecé La vida breve, de Onetti… voy con miedo... La cosa es como sigue: el meollo sería Juan Carlos Onetti… lo(s) demás, puesto a cortar por lo sano, son matices y campañas publicitarias y fotogenias y caprichos y luchas de colores y paridas de niños bien jugando a malotes o a bohemios... Basta con pillarse de Onetti: El astillero, leerlo, asombrarse, no creérselo de tanto arte ahí metido… y al terminar la maravilla, algo te dice que hay que hacer justicia… y te da la risa con que si Gabo, Cortázar, Varguitas, Fuentes y resto de vedettes del ¿Boom?, todos unas máquinas, sin duda, qué tipos y qué librazos, pero es que Herr Onetti y te mosqueas con el intríngulis de la fama de unos y otros… y piensas en el abismo que separa la oportunidad del oportunismo… que ahí les duele, meu.

Cuando acabe La vida breve veré si me trago mis palabras y tonterías… o si sigo con ellas y os trazo el mapa verdadero del así llamado Boom, esa broma mercantil y burbujeo literario, ese atolondramiento contable en el que se confunde el debe con el haber de muchos de sus miembros más destacados. Sí, sí… las cuentas claras y el chocolate…

Pero es que yo vine a hablar del libro de Cid Cabido que este tipo sí que es un mapa verdadero. De perfil o de alzado, a cámara lenta, en 3D o en barbiartúrico. El sinsentido convertido en ecuación exacta y armoniosa. O intercepto es arqueología y márgenes sin un centro y localizaciones sin ubicación… y mucha suerte porque, siendo el primer libro del tipo Cid, no hay quien lo vea ni lo encuentre ni nada de nada hasta que te enteras de que una librería de Noia lo tiene esperando por ti desde 1985 y te coges un apuro serio, y también un taxi, no te lo vayan a levantar.

En O intercepto, que contiene diversos relatos, hay varias de esas ¿cosas? que escribe Herr Cid y que no tienen nombre conocido ni parangón sobre el papel salvo la gloria y que a mí sólo se me ocurre anunciároslas como eventos radicales consistentes en invenciones, parrafadas o especulaciones de indudable gusto, tensión, prestancia… hoy estoy en plan académico y eufórico… que varias veces ya os he dicho que es de lo mejor que te puedes topar publicado en forma de libro: Boom Cabido.

En estos relatos, Xosé Cid avisa de las pirotecnias, de cómo se las va a gastar cuando se suelte la melena en sus próximas obras… no sé si construye el futuro o desentraña el pasado, ni idea… pero Méndez Ferrín lo vio venir o lo escuchó llegar y le hizo señas y, también, le escribió el prólogo del librajo… En dicho prólogo, Ferrín cita tres cuentos, según él, perfectos, de la literatura universal… así, como si fuera un tiroteo y todos al suelo que me ciego y no sé lo que hago que os mato a toditos todos: Sobre el agua, Continuidad de los parques y O encalantro… luego, tras citarnos estos tres perfectos universales, se centra en algunos de los relatos de O intercepto A mí, el que da título al libro me recordó a Joe Gould y su secreto… y el libro entero a lo que iba a escribir Herr Cid en Foumán, O camiño de Middelharnis, Blúmsdei, Copenhague… moito.

lunes, 20 de febrero de 2017

Lindqvist/Exterminad a todos los... civilizados.


Este librajo de Lindqvist, sobre el Exterminio y sobre, también, El corazón de las tinieblas de Conrad, es…

Habría que tomarse en serio algunas cosas… pero mucho cuidado con qué cosas nos tomamos en serio. Porque si nos tomamos en serio las cosas serias no queda otra que, visto lo posesivos y ombliguistas que somos en nuestro papel estelar de primeros del mundo, pues no quedaría otra alternativa que coger y corregirnos, en el sentido de, muertos de vergüenza ante lo estupendos, ¿humanistas?, pedantes y espléndidos que somos, decidir hacer algo sensato y que cada uno se pire ya mismo directo al tacho de la basura…

Lo anterior, corregirnos desapareciendo, estaría totalmente justificado por la decencia, la generosidad y cierto sentido del decoro y la justicia… pero totalmente en contra de nuestro instinto de super estupendo que soy, que otros dicen de supervivencia…

Entonces la regla vital es que sobre las cosas serias pensamos de coña y sobre las coñas o banalidades: pues pensamos en serio y escribimos tratados y damos conferencias y moralizamos y debatimos y nos forramos todos y nos tranquilizamos todos y nos entretenemos todos y dogmatizamos todos y nos hacemos las víctimas todos y elucubramos todos y todos desviamos la atención recreativamente para no pensar y tomar decisiones en cuanto a la salida única que sería corregirnos…

Sven Lindqvist escribe en serio sobre las cosas serias… y así no se puede, meu, porque se te saltan los colores ante tu falta de vergüenza. Te pone en un brete: empezar por uno mismo e intentar cambiar a mejor en un gesto de equidad… o, bien, olvidar el libro de Lindqvist Y claro, siguiendo el instinto de supervivencia y autocomplacencia: olvidas el librajo de Herr Sven… todo esto resumiendo.

Resumiendo quiere decir que de tanta razón que lleva Sven y de tan esclarecedor que es su "Exterminad a todos los salvajes" y de tantos y escabrosos ejemplos que da de nuestra degradación colectiva… y de tan impresentables que resultan, visto lo anterior, varias de nuestras esencias e interminables etcéteras… pues el libro me encantó, me impactó… y a los tres minutos me olvidé de él ¿instintivamente, voluntariamente? porque, si no me olvido de él: no se me ocurre otra solución salvo la más drástica… resumiendo.

Herr Sven repasa lo que todos sabemos y, a pesar de ello, todos ignoramos, no sé si voluntaria o instintivamente, o ambasmente. Será por supervivencia. Porque saber e ignorar vienen a ser lo mismo aunque parezca imposible porque todos sabemos y conocemos nuestra mugre exterminadora y todos hacemos como si no la conociéramos con lo que, más bien, la ignoramos y podéis mirar a otro lado pero os recuerdo que sois unos impresentables lo mismo que yo… resumiendo. Si no lo hiciéramos, me refiero a ignorar lo que sabemos, ya no seríamos.

Cuando leí El corazón de las tinieblas me llevé la gran desilusión que se llevan todos los que lo leen pensando que van a flipar, porque es que no… decepcionante… tras leer "Exterminad a todos los salvajes", que, tomando como punto de partida el libro de Herr Conrad, realiza un desinfectante resumen de vilezas y compendio de la infamia humana, el libro de Conrad te sabe distinto, mucho mejor… luego, al instante, me olvidé de "Exterminad a todos los salvajes", vaya sermón el de Herr Sven… y volví a la pedantería ombliguista de siempre. Miña nai… qué desastre y complacencia. ¿habrá que corregirse? La Corrección supone la desaparición… por lo menos según alguna de las versiones sobre los límites de dicha correción.

El libro de Lindqvist empieza y acaba con el mismo rrafo. Al empezar, no entiendes bien, en toda su magnitud, dicho párrafo… cuando, al acabar el libro, te lo vuelves a topar, ahí sí, te da una bofetada que… necesitas olvidar al momento, por puro instinto de…Mañana mismo vuelvo a leer el libro de Herr Sven, a ver si así no me olvido de lo que cuenta... pasado mañana también lo leeré, y al día siguiente... y así sucesivamente.

jueves, 26 de enero de 2017

Djuna Barnes/El bosque de la noche


A Djuna Barnes la tienen colocada en una lista… aunque no a ella, a su buque insignia: El bosque de la noche. La lista es, supuestamente, la de lo mejor… y os aclaro que esta floresta trata la Geometría del amor. Echadle un vistazo a las solapas del librajo y veréis lo que dicen del artefacto, no cuatro mindundis, sino Eliot, Greene, Durrell y demás glorias britonas o confederadas…

Puestos a escribir bosques, porque de eso estoy hablando, el de Frau Djuna lo es. Hay otros que no son capaces ni de plantar tres míseros arbolitos y ya te cuentan una de la selva. Pues bien, la tipa Barnes tiene raíz, tronco, hojas y extremidades. Y en ella anidan…

A lo mejor, mirar una fraga o un soto, que a muchos absorbe durante horas, a otros parece la cosa más aburrida e inútil de su última media vida… ahí no entro… pero si cada cierto tiempo te topas, entre la monotonía de una misma especie, la rareza o el hipo, la cosa cambia hasta para quien se aburre con la monotonía, que le parecerá, ahora, distinta: una expectativa prometedora…

Dicen los de la Liga Anti Monotonía que en la variedad está el gusto… y vale el slogan; dices: qué cosa… pero nada menos variado que la fijación y exageración de Herr ThomasB, los temazos inigualables de The Smiths, las obsesiones de FranzK o la rotación de la tierra… y entonces…

No sé a qué viene lo de la monotonía… que El bosque de la noche no tiene mucho que ver con ella. Aunque lo podría parecer, porque, cuando aparecen por escrito esas rarezas que Djuna es capaz de imaginar, lo demás, me refiero al resto del libro, parece… un bosque de la misma especie…

Hay quien lo cuenta, lo numera, lo mide todo… me dicen que las proporciones son 90 y 10… y que Frau Barnes lo mismo pudo haberse olvidado del 90% de El bosque de la noche, no haberlo escrito, que toda esa extensión es de monocultivo… y que sólo el restante 10 %, que dedica a las sorpresas, vale la pena… Qué manía.

Ahora me vienen los apóstoles del ¿Slow Life? y demás paridas anti heterodoxias, que también lo cronometran todo, aunque sea para ir, supuestamente, a otra velocidad… y me dicen que del Bosque de Frau Djuna lo que vale la pena es la parte de masa arbórea uniforme, la mayoría de lo escrito… pero no las rarezas y excentricidades que, cada equis páginas, saltan, se manifiestan y lo arrasan todo, también la tranquilidad de estos tipos… Un lío.

No estoy muy entrenado en silvicultura… pero varios de los árboles que te topas en el bosque de Djuna Barnes parecen únicos. Lo que no tengo muy claro es si son reales o truchos, digo falsos… aunque lo mismo da, que si me dicen Djuna, de árboles nada, que a mí se me viene al mejunje El conformista, hablo de la peli...
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