domingo, 28 de diciembre de 2014

Panero sin rumbo cierto...

Juan Luis Panero decía que andaba Sin rumbo cierto… título con el que se editaron sus memorias conversadas con Fernando Valls… inevitable pensar, entonces, qué rumbo sería el de Leopoldo María, si el de su hermano mayor no era cierto.

Comillas es un sitio bien bonito, que aguanta el tirón de quien va o viene de Santillana y alrededores… aparte el lugar está el premio biográfico que tiene organizado determinada editorial…

Lo mismo que se lo dieron, el premio Comillas, al impactante y memorable Pretérito imperfecto, de Carlos Castilla del Pino, joya absoluta que hay que leerse más bien cuanto antes, también se lo concedieron a Sin rumbo cierto… que no engancha y absorbe como el de Castilla del Pino, ni de lejos, pero que también tiene su aquél, sin duda… a pesar de dar la sensación de haberse hecho con ciertas prisas… algo en plan apura que no llegamos a tiempo de que nos caiga el trofeo…

Datos, opiniones, poemas, críticas y de todo un poco, en una especie de batiburrillo no sé si snob, kitsch, de placa inaugural de monumento, o todo junto y a la vez, es lo que nos presenta el Gachó Panero… con lo que está claro que desperdicio no tiene ninguno… gustos y filias y fobias y más de una buena boutade, sí señor. De esto que bien habrían venido doscientas páginas más para aprendernos otros entresijos de quien conoció, se codeó y compartió amistad con todos, desde Borges a Rulfo, pasando por Paz, Eliot, Cernuda, Biedma, el desmadre y el alcohol, media Sudamérica y buena parte de Europa… y paro, porque es mejor que le echéis un vistazo al librajo, que merece la pena, a pesar de la foto de la cubierta, que tira para atrás… menos mal que dentro las hay mejores y de todo tipo.

Ante la fama y prestigio de Leopoldo María, que casi anula al resto de la familia, Luis Antonio de Villena nos aclara que Juan Luis tiene varios libros de verdad buenos… no tengo idea de cuáles son, pero me enteraré… De Villena que acaba de publicar otra biografía de la cinematográfica familia: Lúcidos bordes de abismo. Memoria personal de los Panero, cuyo título recuerda a la impagable biografía de Leopoldo María Panero de J. Benito Fernández: El contorno del abismo. Vida y leyenda de Leopoldo María Panero.

Luis Antonio de Villena nos recuerda que, entre los hermanos, no sólo Leopoldo María sino, también, Juan Luis era buen escritor… a lo que habría que añadir que Francisco Umbral soltó que “Leopoldo (por el padre) era buen poeta, mejor que sus hijos”… ahí duele, meu.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Gopegui/ La escala de los mapas

Me enteré recién hace unos días: que había que leerse algo de Frau Belén, que era cosa muy a su manera: nata y alfajores, marejada de fondo, viento rizado y tropezones de emoción...

Y me pillé un resfriado de tres pares, que se me quedó la ventana abierta, el asombro en las manos, el ánimo en las nubes, y yo leyéndome La escala de los mapas… y ojo, que es su primer trabajo, miña nai, de esos primeros libros que te puedes retirar, si te da la gana, a vivir dentro de una canción de los Smiths…

Al tercer capítulo ya había llamado a dieciocho mil personas para que me ayudaran a cerrar filas y correr la cortina. Y todos menos uno se pusieron a leer a Gopegui Cuando acabaron hicieron una encuesta cuyo resultado desconozco. Con el otro me tomé un café…

Da la sensación de que Belén esperó mucho, para mí que años antes ya debía tener de sobra para noquear al más pintado… porque en este libro tremendo y espectacular bota por fóra, siembra, derrama, esparce… que La escala de los mapas es como una inundación, que, a mí, me pareció de gloria pura y vibración. Unas maneras y un arte al margen de gustos, con un algo de atropello y exageración, y un mucho de magia… de estas cosas que cuidado con ellas…

Se me vinieron a las meninges, por eso del primer librajo flamígero e incontestable, Benet y Laforet… también se me vino El mapa y el territorioen el que Michel H amaga, intenta, de manera cutre y fallida, algo que Belén borda y domina ya en su primera novela… allons enfants… escrita, por cierto, mucho antes que la del gabacho Michel H, obsesionado, entre otras cosas, con ese imposible cacofónico de parecerse a Céline… Dejo a Michel y vuelvo a Gopegui, que dicen que lo mejor aún estaba por llegar…

jueves, 4 de diciembre de 2014

Alexander Kluge/ Halberstadt

Alguna vez se nos ha escapado que Sobre la historia natural de la destrucción, mismo librajo que el autor tituló Guerra aérea, es cojonuda cosa por escrito, en plan yo os cuento y vosotros haced lo que queráis…

Uno se queda enfrascado en los planteamientos del gachó Sebald, relativos a eso de andar soltando bombas desde el aire por doquier y su reflejo en los libros que tratan de ello... Otros no, que mira que los hay que no soportan a Sebald, y dicen que es un remedo a la baja de Magris (toma exageración) y de no sé cuántos más… eso sí, los del Trust deben tener datos mecanografiados bien claros, y como no se les pasa una oportunidad de acribillarnos, pues venga a sacarnos el listado de Sebald porque creen que candidatos a pasar por caja hay de sobra…

De los libros que desmenuza WGSebald en su Sobre la historia natural de la destrucción, hay varios que, cuando se publicó aquél, aún no habían sido traducidos al castellano… pero el tirón de Herr WG bastó para que más de uno metiera baza. Al poco aparecía El hundimiento, Hamburgo 1943, que publicó La Uña Rota tras ver el tirón del artilugio de Sebald y cómo elogiaba el libro de Hans Erich Nossack…

Ahora es La balsa de la Medusa la que se suma al negocio y saca el Ataque aéreo a Halberstadt, el 8 de abril de 1945, de Alexander Kluge. Con reportaje fotográfico tomado in situ y en el momento de la traca fáustica, vistas laterales y verticales de las formaciones de bombarderos y todo un sinfín de datos, entrevistas a los pilotos aliados y algunas licencias artísticas por parte de Kluge que convierten lo que se supone que debía ser un sobrio reportaje en algo más… que se disfruta de veras, a pesar de varias patadas de la traducción que son como para darle un calambrazo vóltico… 

Como en tantos otros sitios, en Halberstadt llovió a mansalva. Plomo, fuego y sálvese quien pueda. Alguno se debió acordar de un elemento allí nacido en 1900. Otros, seguro que no. Kluge es oriundo de la achicharrada ciudad, de ahí el libro… no sé si le dedicó alguna de sus pelis, ni idea… el Ataque aéreo a Halberstadt está bien, hablo del libro, tiene varias sorpresas y algunos quiebros que más parecen de cine. Todo así muy virguero, documentado e interesante… interesante de captar la atención… Da lo mismo que te hablen de bombas o de gominolas, que hay gente que tiene esa manera de hacer las cosas que engancha…




sábado, 22 de noviembre de 2014

Lanzmann y Murmelstein en Roma

Claude Lanzmann se explayó tanto en su afán documentador, en su avidez glosadora, que, en las más de ocho horas de duración de Shoah, insuperable e impactante empresa, sólo nos encontramos una pequeña parte de lo filmado inicialmente para realizar su totémica película por este Hércules gabacho.

Distintas partes se desecharon por varios motivos… otras lo fueron porque valía la pena que, con ellas, se hiciera un nuevo documental de los que se gasta este tipo, de ésos que te dejan temblando.

Ahora se puede ver, si uno se busca algo la vida, el colofón yiddish de la gran obsesión de Herr Lanzmann, El último de los injustos… impresionante artefacto de 2013.

Consiste la cosa, básicamente, en las entrevistas que, hace 40 años y con motivo de la realización de Shoah, el amigo Claude le hizo a Benjamín Murmelstein, presidente del Consejo Judío de Theresienstadt… para algunos de los suyos una víctima más del terror de ojos azules pero, para muchos otros de esos mismos suyos, el diablo en persona, un déspota y un traidor.

Allá se fue, a mediados de los años setenta, Lanzmann a vérselas con Benjamín en Roma… con el único presidente del Judenrat de un campo de concentración que sobrevivió al exterminio… cómo era eso posible sin ser Lucifer en persona se preguntaron algunos…

El discurso, comentarios, gestos y bufidos de Murmelstein, a lo largo de las casi cuatro horas que dura el trallazo, lo dejan a uno pegado a la ventosa de la tele como si estuviera con respiración asistida, sístole diástole y shock total… tremendo.

El tipo Murmelstein es un torbellino que larga sin parar, y que, por momentos, da más miedo que otra cosa, achtung!… polemiza con Gershom Scholem, también con alguna de las afirmaciones de Hannah Arendt, principalmente, a raíz de la publicación de Eichmann en Jerusalem, con la que alude a la banalidad de los asesinos. Sin embargo, y no sabemos si a su pesar, aunque no lo parece, el propio Benjamin, a veces tan excesivo, podría parecer la personificación, la prueba viviente, de alguna de las opiniones más urticantes de Frau Arendt, también expuestas en su Eichmann

viernes, 14 de noviembre de 2014

Mao acaba con DeLillo...

Garry Winogrand
Se lo come del todo… tanto el I como el II… Le cae Mao encima, a la vista los premolares, y se finiquita el don de este tipo.

No me aclaro, es más, estoy hecho un lío, que dicen los que saben de verdad, ojo que me refiero a los que de sí mismos dicen que saben, qué medo de tipos, que DeLillo es el elegido… que nos olvidemos de los demás… mepartoelculo…

Ante semejante fregao, vaya alegato megalómano eso de que DeLillo es el elegido, no me queda otra que levantar el auricular, telefonear a la central y esperar instrucciones. Me coge Gaddis, que me pasa con su secretaria para temas residuales…

Aclaro, sin miedo al motín, que, con tal de que el librajo esté bien, me da igual todo, desde argumentos, ritmo y no sé cuántas chorradas más, hasta las faltas de ortografía, si es que las hay…

Y aunque tengo ciertas dudas sobre Mao II… una cosa sí está clara: vaya bluff de libro… Resulta que Herr DeLillo, teniendo en cuenta los que he leído, tiene un libro cojonudo, entiéndase Submundo, y dos decepcionantes, que va por Mao II y Ruido de fondo… Con lo que, siendo estos tres, precisamente según los entendidos, sus grandes ¿logros?… parece que pintan bastos en el barrio…

La secretaria me pasa de nuevo con Gaddis, que la conchastusmuelas, me espeta, desgraciado, continúa, que Don es un… le cuelgo, que me sonaba a puro corporativismo cínico.

Ante el fiasco, se me ha dado por informarme en diversas y distinguidas páginas literarias sobre las virtudes de Mao II. Inmensas, me aclaran a coro. De risa… como resumen sublime del artefacto Mao II sus exégetas nos cuentan que, con este librajo escaso y moroso, (estos términos contables son míos, no de sus estudiosos) el gachó Don ¿supo predecir? el ascenso de cierto tipo de terrorismo… ya está? en serio?... están de coña estos tipos, quiero decir, se han leído el puñetero libro? 

Semejantes análisis becerriles son dignos de aparecer, además de en cualquier blog como éste, pues como iluminaciones geniales en el propio Mao II, otro monumento de cartón piedra ya medio podrido antes de acabar de escribirse… ahí, ahí con La carretera o con Expiación por poner dos.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Agamben y su Homo Sacer

Deslumbrante, de escándalo, ground zero… Giorgio Agamben se las gasta en plan Sloterdijk  de esto que, al cúmulo de arte y sapiencia que acumulan (tanto éstos como, cuidado, muchos otros), se une, y esto sí que ya no es tan común, una desbocada capacidad para la especulación, para formular las propuestas más atrevidas que se puedan imaginar o no-imaginar, para encantar/hipnotizar al personal, para innovar y crear categorías de esa manera tan poco habitual que hace dudar a uno, que no sabes si tienes delante la verdad máxima o una seductora improvisación o una parida… y alucinas, aunque no distingas si te sirven bacalao, solomillo o veronal.

Cuidado con el proyectil Homo Sacer que no deja de ser una filosofada sobre la soberanía y la vida y el estado de excepción y la ley, la biopolítica y la nuda vida… juó, juó… llena de propuestas impactantes, marcianadas absolutas que recuerdan las idas de olla del escándalo PeterSlo. Eso sí, Agamben tiene mucho más de inteligible que el teutón flamígero, al que a etéreo y abstracto no le ganan ni el vacío ni el EleEseDe.

A mí me recomendaron Homo Sacer, no sé si como penitencia o como zanahoria… también me espetaron que encontraría en él las soluciones, las razones que resolverían algunos de los dilemas, más bien babosadas, que apremian estos meses a cualquiera que abra un periódico o vea el telexornal… el librajo es tremendo, pero soluciones a los problemas de telediario no hay ninguna... menos mal, que ese análisis barriobajero se espera de cualquier mediocre de tertulia, pero no de alguien mínimamente preparado…

…Y le pregunté al que me lo había recomendado, me puse a hablarle del libro… echamos unas risas, que no le sonaba ni la primera, es que ni lo había abierto… moito… no es al único al que le he oído las bondades de Herr Giorgio y su Sacer, a saber cuántos tocan de oído…

El gachó Agamben parte, entre otros, de Schmitt, Arendt y Kafka, también de Benjamin o de los campos de concentración, para soltarse luego con su solo magnífico y provocativo y deslumbrante… cosa fina. El pedazo libro tiene continuación… que Giorgio muerde y no suelta... ojo con su punto de vista sobre los estados intermedios entre la vida y la muerte, o su visión de los Lager, o el paradigma de la soberanía, o la vigencia sin significado… parece un saxofonista de los buenos, en una tarde de las mejores…

Por cierto, que ellos se juntan..., el amigo Agamben aparece, con un pequeño papel, en una de las mejores pelis de Pasolini…

sábado, 18 de octubre de 2014

Max ¿Stiller?... ¿No soy Frisch?

El librajo este de Herr Frisch se titula Stiller, a pelo, por lo menos el original… en su versión castellana la cosa cambia. Se les da por negar la mayor y de Stiller nada, al revés, resulta que No soy Stiller…

De eso te enteras si curioseas al abrir el novelón y buscas el nombre en alemán… y empieza mal la cosa, porque si el autor dice que Stiller y el editor de aquí opta por No soy ése, pues ya te han fastidiado sorpresas, demás mierdas entre bastidores y hasta enjundias más fundamentales… y no hay derecho, que es como empezar la película contándote el final… no sé si me explico…

Cuando a William Faulkner le comentaron que, en cantonés, Mientras agonizo se titularía... no recuerdo cómo era que le dijeron que se llamaría, sabe dios… pero sí sé que William dijo basta y le plantó fuego a medio país…

Parcialmente alienado por Montauk y El hombre aparece en el Holoceno, gloriosos dos acontecimientos por escrito de Herr Max que me encantan y absorben, empecé No soy Stiller en plan fanático, barra brava, hincha/supporter.

Ahora estoy mucho más tranquilo, y parcialmente aburrido… como que el tipo Frisch quiso abarcar de más, me paréceme, que diría Cid. Las otras dos virguerías son bastante posteriores a esta Stiller, que es de 1954. Y resulta obvio que Frisch aprovechó el tiempo… Aunque mal encaminado no iba en los años cincuenta, que en su Stiller, que no está mal, hay algún buen cañonazo… también hay alguna relación de las que valen para tragar páginas como gominolas y, encima, aprender algo de la geometría del amor.

De Stiller me niego a hablar mientras no se aclare la cuestión básica y primordial concerniente a la identidad del gachó.

Lo que sí que no me puedo callar es la monumental chapuza folletinesca que Herr Max nos planta al final del libro, como risible e inaudito colofón lírico emocional, como desenlace y traca mayor, babosada descomunal que justifica que alguno le coja ojeriza de por vida al zuriqués. No es mi caso, que yo me releo las tribulaciones de El hombre aparece en el Holoceno y vuelvo a estar totalmente alienado por Frisch. Cuando se me pase el pedo os diré que No soy ése está bien, por momentos mucho… pero cuidado, que resulta difícil entender cómo nos puede salir Max, que no es un cualquiera, con ese final melodramático recauchutado, página infame que, pasados los años, debiera convertirse en su mayor vergüenza y pesadilla. Otro día me pongo a leer Homo Faber o Gantenbein…

jueves, 9 de octubre de 2014

García Calvo/Cartas de negocios de José Requejo

Lo de José Requejo y sus cartas de negocios es un trabalenguas, especialmente indicado para inesperados aficionados a la realidad.

No recuerdo dónde me topé con el artículo de un escritor encumbrado hablando de esto, de aquello… y de todo un poco. También de los que, a él, más lo habían impresionado. Creo que fue en la prensa, y que el escritor era…

Lo que tal decía de Cartas de negocios de José Requejo era como para no dejarlas pasar. Les di el alto hace poco… cuando vi la portada del librajo, qué linda, me enamoré del asunto, y pensé, no sé si acierto, en Panero, Leopoldo María… luego, al leer las cartas, me enamoré, sobre todo, de la portada… aunque no sólo de ella, que también de algunas y lagunas de las misivas de Requejo, pero no de todas, más bien de las menos, que las hay que no… de esto que el tono general es, no sé, como de cuarto o habitación que lleva sin ventilar cuarenta húmedos y viscosos años y que cuando entras en ella, buff, abafas, de abafar, ojo, como si te asfixiaras… aunque luego aparece alguna andanada de cuidado, fragante, de las que justifican el viaje y te llenan los pulmones.

El rollo esquizoide que tienen montado Agustín García Calvo y José Requejo, algo así como el que se gastaba Eça de Queiroz con Fradique Mendes, affaire bien distinto al de Jorge Luis y Macedonio, es cosa y caso aparte… Calificándolo de esquizoide ya como que interesa… Os podría decir que son uno mismo, Agustín y José, pero prefiero deciros que no. Si buscáis el libro en internet os aparecerá de todo… los hay que dicen que el autor es José Requejo, los hay que Agustín y no faltan los que aclaran que José Requejo aunque editado y compilado por García Calvo… qué acampada… eso sí, todos os lo querrán vender…

La portada moderna e impactante pertenece (con pequeñas variaciones) a las dos primeras ediciones… más luego es diferente… según uno se puede enterar a la vez que investiga el quién es quién de este enigma de doble personalidad… que te encuentras con la tercera edición, y las siguientes, que son menos bonitas... y ahora más en serio, aún: el autor es...

sábado, 13 de septiembre de 2014

Cid Cabido/Foumán

Foumán rima con Motörmán, de David Ohle, que ya estamos con lo mismo. Y Matarmón con Faumón, así de fácil…

Si los juntamos a todos… y todos son los que escriben libros quetecagas de buenos, y les pedimos que nos pongan por escrito lo primero que se les venga a la cabeza, tendríamos que… bueno, paso, que el experimento no valdría para nada…

Lo que si vale la pena es pedirle al gachó Cid Cabido que escriba sobre lo que le dé la gana… porque sabemos que lo que le da la gana a este Foumán es estruendo mayúsculo, desconcertante e impepinable. Y que no se lo piense mucho, a la hora de escribirlo, que Herr Xosé es de esos tipos con suerte primaria que, dejándose ir, aciertan siempre… jopé qué chollo. Lo contrario les pasa a otros que, dejándose ir, se esnafran irremediablemente…

De esto que tengo la sensación de que si a Herr Cid le aprietan mucho con el tema o el estilo o lo que sea, en plan instrucciones o exigencias de un hipotético mandamás, y aunque quiera agradar a quien se lo pide… lo que le sale será peor que si, de buenas a primeras, lo dejamos a sus anchas y con licencia para elucubrar sin reposo ni responso, barra libre que hoy es mi santo, tú no te cortes, meu, y verás qué flechazo.

Con Foumán, lo mismo que con O camiño de Middelharnis (pinchad)se le da la razón a esos que pregonan los éxitos de los años ochenta como los mejores de todos los tiempos… A Foumán, joya rara, inaprensible y deliciosa, mitad lunática mitad revolucionaria toda ella metafísica, le dieron un premio para dárselas de algo, no sé de qué, pero de algo, los que se lo daban, el premio digo… año 1987… gemelita de Little fury things de Dinosaur Jr., cosa fina, con ese bridge/puente insuperable y acongojante.

Aunque Blúmsdei, (pinchad aquí) otra parrafada fresca y emboscada de Cabido, ya nada ochentera pero con momentos de electricidad incontrolables, está muy bien, moito… por ahora me quedo con sus primeros zarpazos, premios incluidos. Alguna otra cosa, como Unha historia que non vou contar, bastante reciente, ya no es lo mismo, simple entretenimiento, sobrado de tablas y oficio Herr Xosé, pero como que sin ganas o por obligación, no sé, algo pasa… pero no… las otras, sí!! Tremendas de verdad… mucho Cid y mucho Cabido. 1987, Dinosaur Jr.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Central Europa Central Vollmann

Sigo con los maratones iñakis, digo yanquis… El de William T punto Vollmann empieza con una dedicatoria “a la memoria de Danilo Kis, cuya obra maestra Una tumba para Boris Davidovich me hizo compañía durante años, mientras me preparaba para escribir este libro” El tiempo de preparación ya os digo yo que superó los dos lustros… William se lo leyó todito sobre la 2ª Cosa Esa, también sobre la segundaguerramundial, y se puso a parir el acontecimiento…

Por peso, volumen y otras consideraciones físicas hay que colocarlo con el estipendio de otros tipos de la misma cuna, estilo Gaddis, Wallace, Pynchon, DeLillo y demás maratonianos. Todos a trotar… ahora un poco de estiramientos, ahora a trotar.

Siguiendo con la descripción, después de la dedicatoria aparece una cita interesante “La mayoría de mis sinfonías son lápidas”, de Shostakovich… fuego!

Si hiciera recomendaciones, toma exceso, con Gaddis, Wallace y Pynchon, menos con DeLillo, habría que cortarse un poco, que no a todo el mundo gustan las mismas cosas y éstas, a lo mejor, son un poco estrafalarias de más… de ahí que diga que DeLillo menos, que de estrafalario tiene poco… será por eso que me gustan más los otros tres... otras...

Europa Central de estrafalaria nadita… pero mucho de apoteósica y para comérsela viva a cucharadas de miel. Una pasada el obús de Herr William T Vollmann. Impresionante… Supongo que eruditos e historiadores habrán puesto el grito en el cielo, eso sí, después de disfrutar como enanos leyéndola diez veces seguidas… Un remexido deslumbrante mezcla de detallado repaso histórico, amago de ficción, emisión en directo, pura lírica… y amén. Por no hablar de los personajes en los que se centra el gachó Vollmann… de los cuales, y a pesar de ser, con diferencia, al que más tiempo dedica, Shostakovich no es de los que más enganchan, que lo hace, y mucho, pero menos que otros… con los que te quedas atontado, y vengan Elena Konstantinovskaya, Anna Ajmatova, Friedrich Paulus, Kurt Gerstein, Andrei Vlasov… todos a horcajadas merodeando la frontera entre obediencias y traiciones en momentos que para qué hablar de ellos, tremebundos.

Así las cosas, parece que a Herr Vollmann los archiconvencidos de cualquiera de los bandos le interesan mucho menos que los indecisos o dubitativos, que estos sí que le van… Aunque varios de los convencidos, Roman Karmén (que anduvo por Compostela, entre muchas otras, filmando la guerra civil), Von Manstein o Hilde Benjamin (la Guillotina Roja) también salen que te cagas en el monumento Europa Central de William.

Si sabes algo de cualquiera de ellos, héroes y villanos según en qué barrio hagas la encuesta, el libro te va a dejar flipando y con ganas de más… si no sabes nada de ellos el libro te va a dejar alucinando, y con ganas de más. Brutal, acero inoxidable… Europa Central entero es impresionante, pero es que hay algunos capítulos que se salen, verdaderos relámpagos krieg, demenciales, hiperbáricos, totalmente insuperables, galvanizados... Un diez.

sábado, 2 de agosto de 2014

lunes, 7 de julio de 2014

Guimaraes Rosa/ Grande Sertão: Veredas

Hay un libro cuyo título, El léxico de Guimaraes Rosa, avisa de que algo pasa con Herr Joao, que hay que hacer un manual de instrucciones para saber de qué va el acertijo… Nilce Sant’Anna Martíns se lo tomó en serio y en su libro repertorio sobre Herr Guimaraes recopila 8000 palabros que, apareciendo en la obra de Joao, no se encuentran en diccionario alguno!!. Ahí, carajo… Entonces, con semejantes referencias, o bien se pone uno a estudiar un semestre antes de cogerle un libro a Guimaraes o, si no, a Joao lo va a leer su puñetera bilis…

Pues error, mistake… que a Herr Guimaraes Rosa hay que leerle su impactante Grande Sertão: Veredas a pelo, sin documentarse, sin cosmética, sin notas del traductor ni prólogos de tipo alguno, en canal, sin miedo, a borbotones, con los ojos cerrados… y veréis lo que es bueno, de remate. Hay que marcar el año 1956 en el calendario del siglo veintiuno… sin más, acto de justicia. Libro frutal…


No sé si Herr Joao estaba bien de la cabeza… dicen que una vez soltó que una de sus grandes aspiraciones era escribir un diccionario… El Sertão, o Sertón en castellano, viene siendo una amplia zona situada en el nordeste de Brasil… las Veredas son pura poesía, a pesar de que no lo parezca cuando se coge el tochazo para hojearlo, que la pinta es de novelón monologado sólo apto para escaladores… Guimaraes cuenta e inventa sin metro, concierto ni reparo… ¿Del Diablo? No gloso… gloria pura. A quien no le guste que lo deje a otros.

Se te vienen a los miolos desde Tirano Banderas o La casa verde, El siglo de las luces, Los ríos profundos… hasta La muerte de Virgilio, a ver, cosa fina… con el fenómeno Arguedas Herr Joao parece jugar a tengamos un parto múltiple… Yo creo que lo que quiso hacer Guimaraes es salirse del catálogo de literaturas… el experimento es como si de una página de El siglo de las luces viene un malabarista, el propio Joao Guimaraes Rosa claro está, y te escribe quinientascincuentaycinco, milagro, portento, revolución… 555 páginas que son las que tiene esta edición del Grande novelón de Herr Joao… número numérico.

sábado, 7 de junio de 2014

Frisch/ El hombre aparece en el Holoceno

Impresionante libro!… A) Decía FZ que, cuando empezó en el mundo de la música, el asunto era un chollo, que los jefazos, como de música no tenían ni idea, te dejaban hacer, artísticamente, lo que te diera la gana. Libertad total… te pagaban los días de estudio de grabación que ellos consideraran oportunos, a lo mejor pocos, no digo que no, pero lo que saliese de ahí era cosa, únicamente, del artista…

B) Al poco tiempo el sistema cambió, y el de la discográfica o el productor o el tipo que ponía la pasta ya se creían los reyes del mambo y lo querían mangonear todo, incluida, por supuesto, la creatividad del artista que fuera… y así, como que la cosa pierde enteros…

Si a un productor, lo mismo que a un editor, del tipo B, mayoría absoluta, le presentas El hombre aparece en el Holoceno… te manda a paseo, que eso te lo va a publicar tu p*** madre. Max Frisch lo publicó, quiero decir, se lo publicaron, en 1979, cuando ya era una vaca sagrada, que así la cosa cambia y te ríen las gracias que el nombre vende solo, que, si no, se lo iban a publicar leches en 1979… No sé si el libro lo escribió también en esa época… aunque no tengo duda alguna de que, si quisiera, lo podría haber hecho mucho antes…

A+B=C) Luego estamos lo puñeteros consumidores de estas cosas… Si El hombre aparece en el Holoceno nos lo dan a leer y nos dicen que lo escribió nuestro vecino del quinto… mayormente el libro nos parecerá una patraña impresentable, un intento fallido… no digo a todos, pero sí a muchos.

C+A=B) Siguiendo con los puñeteros consumidores de estas cosas… Si El hombre aparece en el Holoceno nos lo dan a leer y nos dicen que lo escribió Max Frisch… mayormente el libro nos parecerá una patraña impresentable, un intento fallido…

C+B=A) De vuelta con los puñeteros consumidores de estas cosas… Si El hombre aparece en el Holoceno nos lo dan a leer y nos dicen que lo escribió Max Frisch… mayormente el libro nos parecerá una obra maestra… no digo a todos, pero sí a muchos.

De Herr Frisch por ahora, además del relato Accidente, sólo he leído Montauk y El hombre aparece en el Holoceno.  Estos dos son libros memorables… Holoceno no tenía idea qué era o significaba… me pareció una palabra bien bonita y poco más. Cogí el libro convencido… la parte en la que Frisch relata la excursión de montaña del Sr. Geiser es impresionante, gloria pura, justifica el viaje… de lo mejorcito que hay para comprarse por unos euros o sacarse de la biblio o pedirlo prestado. Menos mal que Max se hizo famoso que, si no, este librajo minúsculo, joya impepinable, no se lo publica ni el tato, que lo mismo te lo escribe un Frisch que un vecino del quinto…

Si estáis pensando en las ecuaciones que arriba se anuncian, os aclaro que ninguna es la del segmento áureo, que ésta consiste en que A sea a A+B lo mismo que B a A… El Sr Geiser, protagonista de El hombre aparece en el Holoceno, barrunta sobre el segmento áureo, y está solo, y se la va yendo la memoria y algo de vida, y sale a perderse por senderos de montaña en medio de inmensos aguaceros hasta que lo coge la noche de Tesino entre pastizales, bosques y escarpaduras alpinas. Moito...



jueves, 29 de mayo de 2014

Max Aub/ Campo francés

C. Fundación Max Aub
En relación con Campo Francés, de Max Aub, hay tiros y balazos hasta la sordera… los hay muy escandalizados, que eso ni es novela, ni es ensayo, ni es guión de cine… será un ¿libro dialogado?… precisamente por eso, porque no se sabe muy bien qué carajo es Campo Francés, es por lo que hay que leerlo… que de certidumbres ya estamos hasta el cargador del fusil…

Eso sí, el cabreo de parte del personal se podría entender. Os comento… resulta que Campo Francés forma parte del faraónico bucle obsesivo de Herr Aub sobre la Guerra Civil y la 2ª World Guerra… o sea, el inmenso El laberinto Mágico. En esta ocasión se centra Aub en los campos de concentración franceses a los que fueron a parar los Republicanos que, ante el avance Nacional, se pasaban a Francia… en concreto la acción transcurre entre 1939 y 1940… entre el final de una y el comienzo de otra.

Sobre lo del cabreo resulta también que lo que se propuso el gachó Max fue una especie de Collage bien vistoso, influido por sus trabajos en cine, en especial por la realización de Sierra de Teruel (L´espoir), en la que trabajó con André Malraux adaptando al cine el libro de éste… de ahí que Campo Francés sea mitad documental visual, mitad narración, organizada esta última tal cual un guión cinematográfico, todo muy lucido… Para la parte visual se eligieron diversas fotografías y portadas de revistas francesas: Match y L´Illustration… el resultado está pero que muy bien… a la vez hay una historia con sus personajes y sus vicisitudes… y hay también todo un especial gráfico sobre los acontecimientos políticos y bélicos del momento…

El problema es que estarían circulando ediciones en las que se suprimen todas las fotos, abundantísimas e impactantes, que acompañaban originalmente al “guión”…  ¿? Con lo cual el artefacto pierde toda su gracia, resultando una broma pesada… Algo así como ir al cine con los ojos cerrados… no fastidies, me quedo en casa… A quien le toque una de estas versiones disminuidas, si es que realmente existen, y desconozca que es un sucedáneo impresentable, pues como que le cogerá ojeriza el libro.

En Castalia tienen una edición, algo en plan facsímil empatenada, con todito el torrente fotográfico, de primera mano, tal cual lo parió Max Aub, y así la cosa te absorbe… un documental espectacular entre granadas, morteros y tanques Panzer…

domingo, 25 de mayo de 2014

Handke de costa a costa... y Bernhard

Peter Handke me tiene pinta de salir en “El amigo americano”… lo cual, os aclaro, es un piropo de lo mejores… también me tiene pinta de querer y no poder, o poder y no querer, que su nivel no se lo pienso discutir… me refiero al suyo que no al de sus libros… parece de estas gentes que o llegan tarde o llegan demasiado temprano… que se quedan cortas o se pasan tres pueblos… a ver, que no acaban de…

Los que son de cuidado son los títulos de algunas de sus novelas. Me topé con Carta breve para un largo adiós… bonito bonito el artilugio de Alianza Tres. Nada más sentarte, el índice te aclara que en la página 13 empieza La carta breve, y en la 81 El largo adiós, que acaba en la 139 con un “escrito en el verano y en el otoño de 1971”. Tras el inaugural índice aparece un mapa de Estados Unidos con el viaje del protagonista de la novela trazado… de Costa Este a Costa Oeste: Boston, Providence, NY, Philadelphia, Phoenixville, Donora, Columbus, Indianapolis, St. Louis, Denver, Tucson, Salt Lake City, Portland, Estacada, Twin Rocks y Bel Air… parte en coche, parte en avión. Los que saben dirán que el viaje es la disculpa para otras cosas de mayor calado artístico… además del voyage, en el libro nos topamos con cuestiones diversas, tendentes todas ellas en su conjunto al ombligo o la introspección o como os dé la gana, pero dentro de sí…

Herr Handke da palos y rociones por todos lados de uno mismo, no hay quien se lo discuta… algunos atrevidos y sorprendentes, pero… es como si el gachó austriaco tuviera un gafe, que por mucho que parece que sí, en realidad, el tipo no acaba de cuajar en un libro… De esto que si fuera fruta pasaría de estar verde a estar podrida… Ojo! que Carta breve para un largo adiós no está mal, nada mal, pero… encima, teniendo ambos libros cosas en común, a mí se me vino a la cabeza, en plenos miolos, el Montauk de Max Frisch, que aún me tiene temblando de lo que me gustó, tremendo platillo volante… comparado con el cual la Carta breve… sale perdiendo y parece algo menos de lo que podría ser… y cuidado, porque también tiene un aire con ciertas cosas de Botho Strauss, con el que también creo que Handke sale perdiendo… ahora que, si quisiéramos sangre a borbotones, gore literario, sacaríamos de la lonchera al monstruo Bernhard... y repasaríamos los improperios que le dedica Handke… cosa que no se entiende…

Volviendo a lo de antes. Entre lo de llegar temprano y llegar tarde también está la posibilidad de no llegar… Handke a veces es que no llega, se pega la trompada antes, o se pierde por el camino…

La verdad es que el cotilleo me puede… y es inevitable repasarle a Handke las lindezas que soltó sobre el verdadero austriaco atroz, Bernhard, lindezas mayormente proferidas cuando éste ya no podía contestarle… El tema da para mucho, y queda para otra entrada. Sólo como aperitivo o introducción nos llega con la andanada que aparece en la recientemente publicada Correspondencia entre Thomas Bernhard y Siegfried Unseld, este último editor tanto de Handke como de Bernhard. Hace unos meses me agencié y leí el tochazo… en una de las notas del libro (editorial Cómplices) se menciona una de las razzias que le dedicó Peter a Thomas… “Lo que hace Thomas Bernhard lo respeto pero para mí no es literaturadice Herr Handke con un par de bemoles que no hay quien le niegue… el caso es que esto es nada si lo comparamos con otros increíbles lóstregos poco adoraticios que le dedica a Thomas… durante años y años… será inquina, de esto que si Handke se muerde la lengua muere envenenado… Por cierto, siendo tantos de sus libros impresionantes, acojonantes y demás superlativos, que lo de Bernhard sea o no literatura es cuestión poco importante… aunque yo creo que lo es, y de la mejor… Qué pensará Handke de Céline… o de FranzK…
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