martes, 27 de noviembre de 2012

Musil... en el tacho

De verdad que el batacazo ha sido fino… a quién se le ocurre ponerse con los ¿diarios? de Musil… así, en plan síntesis, casi dos mil puñeteras páginas que se pueden resumir con un gesto que no me estáis viendo, que para eso nos comunicamos mediante la escritura y no en persona, pero que os podéis imaginar…

Se me da por auto convencerme de cosas que no sé si tienen sentido… Yo creo que esto de los diarios de Robert Musil viene siendo un negocio - infame post mortem de sus editores y herederos para destripar a ineptos como yo y otros que han hecho la misma estupidez adquisitiva que es comprarse semejante despropósito pensando no sé qué… volviendo al disgusto, deciros que estos diarios en su mayor parte son notas absolutamente irrelevantes para cualquiera que no sea el interesado: Robertito el Terrible… que las fue tomando aquí y allá cuando era un pimpollo insoportable, también más tarde, cuando se convirtió en un joven hombre igual de insoportable, y luego, cuando pasó a ser un adulto aún más insoportable, acabando la cosa años después en plan la senil insoportabilidad hecha carne el Robertito…

Lo que me resulta imposible creer es que el propio Robertito estuviese dispuesto a que esto de sus notas/diarios viera la luz, porque es que es imposible… imaginaros que os coméis el plato mejor elaborado y más suculento de vuestra vida, exquisito… y que horas después os tiráis un pedo o soltáis un eructo… pues bien, el pedo y el eructo son los diarios… y está claro que ninguno de los dos harán justicia al delicioso plato que habíais saboreado previamente… o al revés, que esto de los ejemplos es esdrújulo, pensad en los ingredientes crudos y condimentos con los que se elabora vuestro plato delicioso… también estos ingredientes serían los diarios… no fastidies…

Cosa distinta es el plato principal, que ahí hay que ponerse serio, que a Musil dan ganas de arriarle la mayor… Como a tantos otros le salió un libro alucinante en sus inicios: Las tribulaciones del estudiante Törless… tras lo cual se le llena el pecho porque se cree eso que dicen de él… y se pone a escribir a lo grande, en plan clásico, en plan os vais a enterar, en plan voy a pasar a la historia de la literatura… y entonces nos duerme a todos con su mamotreto de mil y más páginas: Elhombresinatributos… libro que está muy bien pensado y hasta muy bien escrito pero que es un plomizo y austrohúngaro y decadente y desechable coñazo… todo ello en plan clásico, encima… para dormirse, vamos…

Eso sí, Elhombresinatributos yo me lo leí enterito, porque será un coñazo, que lo es, pero está bien pensado y bien escrito y entonces se deja leer aunque sea aburridísimo… pero es que a los diarios no hay por dónde hincarle el diente por lo que, una vez que fui consciente del estropicio, ahí por la página cuarenta o cincuenta, me dediqué a hacer experimentos algebraicos y entonces leía una página y saltaba dos, leía media y saltaba cuatro, leía un cuarto y saltaba ocho, leía un octavo y saltaba dieciséis… leía una palabra y saltaba mil… y ni así se soporta el librajo…

Como con el experimento no me tranquilicé acabé yendo a la librería a ponerle el ojo morado al tipo que me lo vendió. El pobre me recibió con una sonrisa, pensaba que venía a agradecerle algo…







lunes, 19 de noviembre de 2012

Tom Wolfe... ignición

Estos últimos días asistí cariacontecido a la ruptura de la barrera del sonido, al desarrollo del proyecto Mercury, a la aparición de Sputniks, Gagarins, John Glenns y demás golpes en el pecho en plan lucha de bloques este-oeste, guerra fría y a ver quién la tiene más cósmica, si Uncle Sam o Tobaris Politburó…

Jopé con el documental que escribió nuestro Hombre en el meollo, Tom Wolfe… absorbente chupinazo con ciertos detalles de lo más técnico: alturas, potencias, órbitas, velocidades; y ciertos otros de lo más populoso: jolgorio de masas, rollo testosterónico, cazadoras de cuero, confeti en las calles de las ciudades, chicas descocadas y países enfrentados. El asunto gloriosamente documentado por escrito por TWolfe acaba con el propio final del proyecto Mercury… que, a partir de ahí, el Hombre en el meollo no nos cuenta más y hay que recurrir a la tele para ver lo de la llegada a la luna, la definitiva bajada de pantalones yanqui ante el indispensable Von Braun y sus acólitos de Peenemunde y demás sucesos escabrosos en pos del progreso y del interés general…

Al final, además de encantado con el libro, me quedé con una duda… Hay un leve tono patriotero tan como poco serio o hasta kitsch que no sé de qué va la cosa… teniendo buen concepto del Hombre en el meollo a la hora de que se ponga a escribir y le salgan sus libros cojonudos y bien hechos, no sé si estamos delante de un asunto de esos que hay que leer con segundas o no… no porque el tono ese sea bueno o malo, que me trae sin cuidado siempre que el librajo resulte decente, sino porque no pegaba, o no le salía bien, o chirriaba… y entonces sí que me descolocaba… un lío, vamos, por no decir que siempre que aparece de por medio la posibilidad de la ironía, las segundas intenciones y demás diluyentes de la intención, yo no me entero, como ya he reconocido en numerosas ocasiones…

Aunque lo anterior es por criticar algo, porque las cuatrocientas páginas del documental te succionan tan rápidamente que el libro te encanta, y esto de buscarle las cosquillas kitsch al autor y a su tono lo hago por revolverme un poco en plan finolis y enteradillo… y vuelvo sobre el rollo patriotero camp, que estoy pensando que en todo caso habría que reconocerle al Hombre en el meollo el hecho innovador, incuestionable y distante de utilizar el tono kitsch patriotero con ambos bloques este-oeste enfrentados en la carrera cósmica, porque así lo hace el gachó, cogeros el libro y veréis… y esto sí que es vanguard puro y duro… con lo que tenemos a un visionario, a un masoquista o a un topo… porque la parte de la historia que Wolfe cuenta, básicamente hasta 1962, acaba siempre con la consabida victoria de Tobaris CCCP en la carrera espacial… o también esto debería leerse con segundas?... no sé... A ver, dónde carajo nació Tom?... entonces, a qué viene el tono del libro?... qué coño es un agente doble?... Houston?

viernes, 16 de noviembre de 2012

Quién aguanta esto... I

…y que precisamente por eso se acordaba de aquel día como también se acordaba de todos y cada uno de los otros días en que había sido tratado con desprecio por los que él consideraba sus amigos y que veníamos siendo nosotros, los mismos que escapábamos de él siempre que podíamos y podíamos casi siempre y aún así él nos consideraba sus amigos, sus mejores amigos de toda la vida, porque no sólo nos consideraba sus mejores amigos en aquella época de estudiantes hace ya más de veinte años sino que nos seguía considerando sus mejores amigos aún ahora porque según decía jamás los había tenido mejores que nosotros ni antes ni después y mira que eso es mucho decir por lo que me puse a pensar que su caso debía ser el de una persona que sufrió y sufre lo indecible porque si aunque sea equivocadamente pero para él todos nosotros éramos sus amigos, en concreto sus mejores amigos de toda la vida, sus íntimos amigos, y lo único que hacíamos era en resumidas cuentas escaquearnos tan pronto aparecía, y si semejantes desplantes no lo llevaron a olvidarse de nosotros como sería lo normal sino que aún así y con independencia de lo que le hiciéramos de impresentable nos consideraba y considera sus mejores amigos de siempre es por eso que me puse a pensar que su caso debía ser el de una persona que sufre mucho

porque no se puede soportar que los amigos se dediquen por norma y como comportamiento básico constante e invariable a joderlo a uno que eso no es lo que hacen los amigos que los amigos no lo joden a uno, carajo, y si lo joden a uno, que podría ser, no lo joden a uno por norma sino que lo hacen de manera aislada y ocasional y entonces tendríamos que dependiendo de ciertos factores que se basan en lazos de intimidad y afectivos sumamente consistentes pues se le perdonaría una o las veces que haga falta al amigo que nos ha jodido el que lo haya hecho, porque para eso es nuestro amigo el que nos acaba de joder de manera aislada que siendo nuestro amigo le damos el beneficio de la duda que en eso consiste que lo sea que seguro que no quiso hacernos daño

esto siempre y cuando la cuestión de que nos ha jodido se plantee de manera aislada pero nunca como norma pues si como norma nuestro amigo se dedica a jodernos y a hacernos daño no puede ser ya más nuestro amigo aunque lo fuera antes, inclusive de toda la vida e íntimo fijaros lo que os digo, que aún así dejaría de ser nuestro amigo porque las cosas son como tienen que ser… pero en el caso de él hemos de partir de un hecho incuestionable y es que ninguno de nosotros fue nunca su amigo por lo que las putadas que le hacíamos era como si se las hiciera un desconocido cualquiera por lo que es aún más incomprensible que nos considerase sus amigos en concreto los mejores de su vida pues nunca lo fuimos, por lo que al final en el caso de este tipo resulta que no es que nosotros hubiéramos sido sus amigos en un principio y que, a pesar de las posteriores putadas que le hicimos, su capacidad de perdonarnos fuera ilimitada y siguiéramos siendo para él sus mejores amigos y ello a pesar de todos nuestros desprecios y humillaciones, sino que os vuelvo a repetir que nunca fuimos sus amigos, siendo así que la única relación que nos unía a él era la de escaparle no de manera aislada sino por norma, siempre.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Sloterdijk/Esferas III (espumas)

Vengo de rematar la faena esferológica del loco-de-atar Peter Sloterdijk… que es un librajo, el tal Esferas III (espumas), que a numerosos estudiosos del saber mundial toca las narices hasta decir basta… narices que también toca a muchos de sus lectores, entre los que no me encuentro porque a Sloterdijk yo no lo leo que lo escucho y entonces lo incomprensible y lo impensable se convierten en armonía y música para mis ojos y aunque no entiendo ni pío me suena bien…

Pero es que estoy exagerando porque parte del libro SÍ que la ¿entiendo?… entiendo qué es el atmoterrorismo, espectacular asunto que desmenuza el loco-de-atar teutón, por no hablar de la escalofriante disección de la guerra de gas, por no hablar de los atentados con gas sarín… también entiendo los aerimotos… y eso del estar retenido en la máquina de habitar, y las incubadoras de mundo, y el aire en lugar inesperado, y el quirotopo o el nomotopo… y el invernadero de confort y la escala de mimo abierta hacia arriba y las islas atmosféricas y las islas antropógenas y las arquitecturas de la espuma y los colectores para humanos y los sínodos discretos… también os puedo espetar que “la modernidad aparece como un experimento de levitación expansivo y transcultural: con el acento puesto en la espumización de lo real gracias a la introducción de momentos de impulso hacía arriba en el complejo de gravedad…” con lo que supongo que no os creéis que haya ¿entendido? apenas una o dos de las miles de cosas impensables e incomprensibles o totales absourdites que suelta el loco-de-atar a lo largo de las casi 700 paginazas del tercer tomo de la novela brutal de las Esferas, y acertáis, que os repito que a este tipo no lo entiendo, pero cómo-hipnotiza…

Sabiendo que los tres tomazos de sus Esferas se pueden leer independientemente y por separado, también del derecho o del revés, lo más aconsejable es no leerlos, sin más, mejor aún, ninguno de sus libros, añado… después, lo siguiente más aconsejable, pero nada recomendable, sería leer sólo uno de los libros de la trilogía… en ese caso el primero y el tercero son más cortos que el segundo, que es demasiada golfería junta… por último, el pauperizado lector que tenga los tres tomazos en casa porque un día aún no se explica cómo-por qué-quién se los compró, regaló o endilgó, es mejor que se tome la cosa con calma y anfetaminas… porque merece mucho la pena y es mejor no desfallecer o gripar…

Y vuelvo sobre algunos de los expansivos y especulativos temas que trata el loco-de-atar, que resulta que el atmoterrorismo, os repito que tremendo asunto, se inaugura con ciertos acontecimientos bélicos acaecidos en Ieper (Ypres) el 22 de abril de 1915, pero a ras de tierra. Más tarde, este atmoterrorismo a ras de suelo se convierte por primera vez en guerra aeroquímica en la confrontación bélica del Rif, en el Marruecos español, entre los años 1922 a 1927… y hay que ver que nos cuenten estas historias el loco-de-atar y Rolf Dieter Müller, autor al que nos remite Sloterdijk y del que hace tiempo nos leímos su entristecedora La muerte caía del cielo…

Resulta que Rolf Dieter debe ser un claro ejemplar de teutón-encerrado-en-su-habitación que se dedica a diseccionar todo lo que se le pasa por la cabeza… y a Rolf se le pasó por la cabeza la guerra de gas aérea, y entonces sucede que nos dice que la primera vez que tal lindeza tuvo lugar fue por estos lares; y este espumoso suceso nos lo cuentan estos tipos del norte que, si no, como que ni nos enteramos de que también aquí se hacen salvajadas técnicamente avanzadas… quien quiera embarrarse con los datos que se  busque el librito Gas venenoso contra Abd el Krim. Alemania, España y la guerra de gas en el Marruecos español, 1922-1927 (Friburgo, 1990), librito que no encontrará traducido pero del que sí hay ciertas referencias castellanizadas, algunas serias y otras tramposas e interesadas, como de costumbre, y que cada cual se trague la píldora que le vaya mejor para conciliar su sueño-de-tranquilidad-seborreica…

domingo, 28 de octubre de 2012

El martillo divino

Con cierta frecuencia se presenta la cuestión de si pegarme un tiro o no hacerlo. A estas alturas la cosa ya no me sorprende, digamos que la tengo más que asimilada, o controlada, y me basto yo solito para afrontar el percal… Aunque no tengo pistola para furarme los miolos, ni soga para amarrarme al pescuezo, ni nada de nada, y sobre todo, aunque no tengo güivos para hacerlo, lo de pegarme un tiro va en serio siempre que se me presenta el dilema de si me lo pego o no… El otro día por fin me disparé… no veas qué pasada de tiro… pum… por no hablaros de la duda mareante que te entra cuando estás agrietando el gatillo. Miña nai. Luego se cierran las ventanas de todo y resulta que te has quedado fuera y solo y está oscurísimo y aunque quieras entrar ni dios te oye, tampoco ella, y ni dios te va a abrir y nadie te va a encender una luz, habértelo pensado de otra manera que era fifty fifty y te has equivocado… pum… tremendo.

Lo normal es que, así como se me presenta la cuestión del tiro, el decidir si me lo pego o no, aproveche para hacer otras cosas que me relajan y distraen mientras tomo la decisión de si lo hago o no lo hago… unas veces la distracción es ponerme a pensar en negro y cemento y nubes bajas y viento enfermizo y en grandes distancias y en olas que se comen el mundo además de comerse las playas y me pongo a pensar más que nada en mi puto ombligo y oigo que la guitarra desafina y no la sé templar y veo que las paredes se estrechan y que la gente es fea a más no poder… no se miran en el espejo, carajo?... es que no entiendo cómo se atreven a salir a la calle con esas miradas enfermas y decaídas y siberianas y con esos cuerpos encorvados hacía abajo, que desde que un amigo me explicó lo de los cuerpos encorvados hacía abajo, siempre hacia abajo, por qué no mira la gente hacia arriba? siempre hacia abajo, pues no hago más que comprobarlo cuando soy capaz de no mirar hacia abajo y veo que todos miran hacia abajo mientras yo miro hacia arriba las pocas veces que lo hago… y si un día de esos en que estoy mirando hacia arriba paso frente a un escaparate o un espejo inmediatamente miro hacia abajo y sigo pensando en todas esas chorradas de tipos que no tienen güivos o pelotas o narices para pegarse un tiro de una santa vez y andan encorvados y miran al suelo y no saben, ni se les pasa por la cabeza, que hay que mirar hacia arriba hasta toparse con un espejo…

Y ahora, cuando ya me he pegado un tiro, resulta que para eso dicen que está el Martillo Divino. Hombre no, que el martillo divino era otra cosa, que ésa sí que era una voz bonita y una canción aún más bonita que esa voz que ya era bien bonita…

Será entonces que algún hombre encorvado que vive a pesar de haberse tragado el martillo y no haber muerto de indigestión después de tragárselo, que sería lo lógico me parece a mí, pero es que este hombre sobrevivió a haberse tragado el martillo y vive con él dentro y resulta que nunca en su vida ha mirado hacia arriba y resulta también que es feo hasta decidir de manera voluntaria: no me miro en el espejo porque entre estas paredes tan estrechas ni siquiera lo puedo tener para mirarme en él porque no entraría un espejo en mi casa ni tampoco entraría en mi vida de lo estrechas y negras que son ambas, sobre todo negras, pero también estrechas, y menos mal que nada de espejos ni en mi vida ni en mi casa, prohibidos, decidido, porque qué horror tenerse que ver a uno mismo encorvado mirando hacia abajo y nunca hacia arriba…

Después de lo cual el tipo se tragó el martirio divino y no se ahogó ni se indigestó y sobrevivió y ahí sigue paseando cabizbajo y encorvado, lo sé bien porque justo hoy antes de tomar la decisión, como tantas otras veces, de si me lo pego o no me lo pego el tiro, cruzó por delante de mis narices el tipo que siempre mira hacia abajo y anda encorvado y es de cemento y tiene mirada siberiana, un tipo tan triste y negativo y tan como una implosión humana que todo lo asfixia a su alrededor, que de golpe se cerraron las ventanas y me quedé fuera, y estaba oscurísimo, y estaba solo, y ni dios me oía gritar que me había equivocado y que por favor encendieran la luz y que no me quería pegar un tiro, que a quien se lo quería pegar era al tipo que siempre anda encorvado.




martes, 16 de octubre de 2012

Joseph Heller/Trampa 22

Con los primeros chistes y absurdos y situaciones algo así como las de Groucho y familia uno se pone a la defensiva con el librito este de marras porque resulta inevitable, por lo menos a mí me lo resultó, que de qué te vas, meu… pero luego, son tantas y tan logradas algunas de esas absourdites que uno se sacude sus prejuicios de enteradillo de pacotilla… y vale que Joseph Heller escribió un libro para reírse pero es que resulta que el tipo sabía mucho de muchas cosas y lo destila sin empachar y se dedica a escribir el libro de chistes más serio y brutal y tremebundo que encuentro a la redonda… encima sobre la 2ª Cosa Esa… y nada de tocar de oído que Heller se dejó caer por la refriega mundial y se ve que lo que vivió y padeció y se animalizó digo que se ve que todo eso luego lo invirtió en este trallazo, porque lo del talento debía venirle de serie que este tipo bota por fora que así da gusto tocar la guitarra que sale todo de carrerilla y el instrumento suena que mete medo…

















Lo que es una pena es que aparte del libro tremebundo de chistes increíbles sobre la cosa más seria que uno se pueda imaginar, con además algunos momentos que lo dejan a uno helado, que Joseph Heller, algo virguero él, combina la humorada inspirada con algún capítulo que duele de verdad, encofrado, horror pormenorizado a los mandos del bombardero, pues la pena es que aparte del librazo apabullante que le salió no se haya planteado Joseph una versión sin chistes ni delirios ni locuras ni literatura ni 555 páginas ni nada de nada salvo una píldora definitiva, un martillazo de Thor con el que poder arrearle bien duro en las entendederas o mismo en la sien a tantos que se lo merecen de verdad… porque os digo que Heller es portador de opiniones y argumentos como puños…

Y resulta que en el libro, además de algunos personajes memorables, hay cosas aún muchísimo más sofisticadas, que hay una elaboradísima paradoja de esas de las que es imposible escabullirse, que os digo que JHeller es cosa seria, una paradoja de eterno retorno y bucle sin fin de la que es imposible escaquearse… paradoja, y tranquilos que no os cuento nada, sobre la locura y las misiones de guerra y los soldados y sus mandos y qué pasada…

Puesto a interpretar otra versión salvaje del Voodoo Child sobre la 2ª Guerra World War en plan autores Iñakis digo Yankies yo pinchaba para esta ocasión Foxy lady en la Isla de Wight… digo El arco iris de gravedad, Matadero 5 y Trampa 22… miña nai, qué tres, pero ojo, que si me dices del Vietnam te espeto Árbol de humo, bua!… y antes de todo eso lo que habría hecho es apropiarme del Martillo de Thor que estoy seguro que anidaba en la cabeza de Joseph Heller, para ajustar cuentas por doquier… así como hacía el genízaro genial que este sí que tenía en la cabeza el Universo y no veas como atizaba con la guitarra…


martes, 2 de octubre de 2012

Arguedas/El zorro de arriba...

Os digo que mejor es leer el libro a pelo que intentar hacerse una opinión sobre el mismo consultando dimes y diretes, opción absolutamente nefasta siempre, incluyendo lo que a continuación sigue… y es que qué batallón de estulticia generalizada protagonizada por la enfermiza presencia del dogma político en el asunto del gusto por lo artístico… en este caso empezando por los propios autores, típico, jopé qué diarrea, lucha de egos en el barro entre Arguedas y Cortázar… entre ¿indigenistas? y ¿cosmopolitas?... vaya empanada, meu… una enganchada de esas de aquí estoy yo con lo mío veintitantos centímetros verás lo que vale un peine… choque de voluntades, compromisos y desentendimientos… y detrás otros… outra vaca no millo, tonto el último, que Vargas Llosa le da la razón a Don Julio y Onetti a Don José María… y venga GGM… como párvulos… y luego vienen los engreídos del Nobel a desempatar pero tampoco… y para rematarla se descuelga el Bonaerense Universal con eso de que a MVLL nunca lo leyó… auuu! pupa de la buena, cómo escuece… pero que Cien años le gustó…

Por orden a mí me gustó más Conversación en la catedral que Cien años, de largo, que éste me gustó mucho mientras me gustaba la rapaza que me dijo que a ella le gustaba Cien años de soledad, que luego, cuando me aclaró que lo que le gustaba era el libro pero no yo, a mí el Gabo me dejó de gustar de golpe y porrazo y para siempre, que esas novelas son para enamorados y eso dura a lo más tres años y luego vas y te casas y le dices chao al libro que hasta te da vergüenza mirar para él de lo coñazo que es… siguiendo por orden, que así da gusto, más que cualquiera de esos dos me gustó El Aleph…

Parte de la polémica nos la topamos en lo que de diario tiene El zorro de arriba y el zorro de abajo, que un renqueante Arguedas va y opina sobre los demás, sin duda educadamente, me pareció a mí, pero en unos momentos que se titulan buscando su segundo suicidio que sería el de verdad y se ve que opina sin miedo, como dopado por la terrible decisión ya tomada, pero educadamente, ojo… luego, fuera de lo que de diario tiene el libro, de verdad cosa muy seria, José María Arguedas nos cuenta algunas historias y asuntos de Chimbote e Isla Blanca que son para enmarcar, absorbentes, páginas inspiradísimas… que le vuelve la vena emocional como en tantos pasajes de Los ríos profundos y te deja con los miolos haciendo de molino un día de crecida… que cuando le entra el rollo ese de que se ve inspirado, se suelta de verdad y se queda solo dando forma a lo indescriptible y le salen unas parrafadas bonitísimas que ya le gustaría a otros… con lo cual no os digo nada salvo que a mí me encanta, que en el fondo es lo que importa… por lo menos a mí.

Ahora no me queda otra que volveros a recomendar el experimento de las dos patadas en los huevos (pinchad aquí)… aunque podéis cambiar, lo entendería, la patada en los güi por unas cosquillas, como que más soportables en principio, y probad a ver lo que sucede en este caso distinguiendo entre las cosquillas que os hace una ¿indigenista? y las que os hace una ¿cosmopolita?... otra vez de cajón, eh?… aunque he de reconocer que yo prefiero el primer experimento, que uno se olvida de él con muchas más dificultad, que se nos queda como grabado indeleblemente.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Celine/Cartas de la cárcel

Menos mal que el librito está editado con algo de gusto que, si no, el cabreo podría ser monumental… esto para quien esperara encontrarse en las cartas de Celine lo mismo, o por lo menos algo parecido, a lo que abunda en varios de sus libros: la gastroenteritis más absoluta…

Pero resulta que Louis Ferdinand no vomitó en las cartas que le mandaba, así como cada dos días, a su abogado danés y a su mujer a través de aquél, mientras pasaba frío y miedo en las celdas de Copenhague esperando su extradición a la grandeur para su posterior e inevitable eliminación sumaria… por lo que, en vez de vomitar, a lo mejor una de cada cincuenta, lo que hace en las demás es…

Para el que no esperara encontrar lo mismo que en sus libros… el cabreo también está más que garantizado, que aún así las cartas son en su inmensa mayoría repetitivas y aburridas hasta el acople, qué menos en esas circunstancias, escritas cada dos días y acojonado el Destouches hasta el tuétano con la horca o el garrote o la guillotina… dándole hasta la ofuscación mil vueltas a lo mismo y entonces dedicándose a hacerle la pelota al letrado con el sácame de aquí y mira que me quieren matar por venganza y envidia y resentimiento artístico y mira que lo que de mí se dice es todo una infamia y mira cómo otros, esos sí que mofletudos colaboracionistas de verdad, están ya en la academia francesa y aquí el que sabe escribir soy yo y voy y me pudro a marchas forzadas y me quieren matar y esos son unos envidiosos mediocres adscritos al sol que más los engorda y venga a repetir sus razones, varias indiscutibles…

Y resulta de las cartas que el tío no es el que podría parecer, y como que se hace necesario un poco de claridad sobre el asunto, que, en parte, el mito luciferino se nos evapora entre las manos y casi es mejor dejar de leerle las cartas a Louis Ferdinand y prenderles fuego y olvidarse de todo y yo mi libro ya lo regalé y ya estoy con sus novelas de nuevo y ya me tranquilizo… pero carajo, Louis, s`il vous plait, a qué viene eso de ser como quien dice un tipo tan decente como otro cualquiera en lo personal y en eso de la manera de desenvolverte en tus asuntos propios... con lo que en el fondo resulta que eres algo distinto a esa manera de ser y de ir por la vida que parece que te caracteriza según leemos en tus libros, cosa totalmente lógica y comprensible, me refiero a que no seas el mismo que en tus libros, normal, que en eso consiste muchas veces lo de escribir novelas que si no… o será que en las dichosas cartas hacías un esfuerzo por contemporizar que no es para menos que estaba en juego tu vida y llevabas las de perder, normal... o será que las que son de mentira son las cartas que las novelas no tienen pinta de tramposas... da igual... pero déjate de cartitas naive de una santa vez y manos a la obra con tus novelas mayúsculas que enchironado otra cosa no pero tiempo… que después de esto de tus Cartas de la cárcel sólo me faltaba enterarme de que Thomas Bernhard era un tipo sociable… y entonces sí que es el fin del mundo…

lunes, 24 de septiembre de 2012

W. Borchert y un agujero negro

Nos cogemos un mapa y situamos Hamburgo, Luneburgo y sus landas, Walsrode y alguna que otra palabrota más… y tenemos el agujero negro del que nos hablan ciertos escritores alados en sus artilugios escritos sobre qué es eso de ver venir el desbocado fin de los tiempos hacía uno mismo; y loquear de miedo o de indiferencia; y suicidarse o coger el fusil; y juntar los pies en posición de firmes o meterle un corte de mangas magiar al primer milico a la vista; y… WG Sebald y Arno Schmidt y Hans Erich Nossack y Wolfgang Borchert; y le dan vueltas y revueltas, cada uno a su manera, a lo que pasó durante y poco después de la 2ª Cosa Esa… en el sitio elegido sobre el que coinciden los cuatro autores y sus libros y que vendría a ser Hamburgo y sus alrededores, el Elba y…

Para la descripción del profundo agujero negro tapiado de bazofia hasta la escotilla tenemos, siguiendo el mismo orden utilizado para nombrar los escritores, los siguientes librajos/ catálogos/ manuales:

Sobre la historia natural de la destrucción.
El brezal de Brand y Momentos de la vida de un fauno.
El hundimiento (Hamburgo 1943).
Cuentos completos y Fuera, delante de la puerta.

El primero es una pasada, un nueve
El segundo y el tercero son otra pasada, sendos nueves
El cuarto más flojito, un seis…
El quinto, un nueve… y el sexto, un siete…

Lo mejor del mejunje anterior es que entre ellos hay tantas diferencias como las que habría entre quien, a bordo de la pílula voladora B29, se dedica a arrojar las bombas que van a achicharrar a los de abajo, y quienes abajo, a bordo de su disentería pánica, ven venir la bomba incendiaria con su nombre bien apuntado en brillante plaquita RIP peligro de explosión inminente…

Con Sebald/Schmidt/Nossack ya hemos hecho alguna que otra empanada de berberechos en este blog… pero con Wolfgang Borchert, no…

Manda narices que el tipo Wolfgang este se haya ido con 26 añitos y en tan sólo dos años haya tenido tiempo para escribir esos increibles RELATOS, algunos realmente memorables… y también su Fuera, delante de la puerta… pero es que esos relatos lo dejan a uno con la cosa del thinking más bien congestionada, pensándose, y mirar que os hablo en serio, que no puede ser, meu, que ya estamos con otra trampa editorial, que no puede ser que a la gente le salgan según qué cosas a según qué edades… es que no puede ser, que es como ganarle al etíope campeón de todo lo atlético que existe y además elegante, pues ganarle un maratón con sólo siete años, a ver, decidme algo ahora…

Entonces, para convencerme de que no es una treta editorial yo me leo los relatos del fenómeno Borchert como si el gachó no tuviera 24 tacos cuando los escribió, venga ya, hombre! imposible, sino unos cuarenta y pico… y así la cosa me sigue gustando y encantando lo mismo y además no me marea ni confunde ni me pongo a elucubrar y desconfiar convencido de que esto tiene que ser una cámara oculta o un montaje del trust…

Sin embargo, he descubierto en algunos personajes un fenómeno inverso… y también el contrario a éste, gente desorientada, que se podría decir... A ver, que hay quien flipa con Borchert porque escribió lo que escribió antes de los 25… pero a las claras también nos cuentan estos mismos espíritus ilustrados que si esos relatos los hubiera escrito con cuarenta y pico años no les gustarían… cuidado con el tema, que a estos tipos una patada en todas las pelotas/güivos les duele si se la da - arrea un tipo rubio, pero no se enteran del dolor si el tipo es moreno… cosa seria, porque mira que las patadas en los güi duelen a dios y a su madre y ello con independencia de si el tipo que nos la arrea es veinteañero y cincuentón, que esas partes tienen así como bastante sensibilidad, que no los cerebros de estos ilustrados para la lectura que les piden primero las credenciales al autor y luego deciden si les ha dolido el patadón digo gustado el libro, que vale para uno de treinta pero no para uno de cuarenta, que en ese caso ya no es bueno el mismo libro que antes sí lo era…

Lo mejor es que cada uno de vosotros probéis (yo ya lo he hecho) a que os den dos patadas en las pelotas, ojo! en todas las que tengáis… la primera un chaval de quinto curso fan acérrimo de Wolfgang Borchert, y la siguiente, si es que aún podéis con vuestra sombra, un tractorista de ciento veinte kilos fan acérrimo de dar patadas en los güivos a imbéciles como nosotros… ¿Ya lo habéis hecho? ¿A que duelen lo mismo?... si es que es de cajón… pues estos ilustradísimos lectores después del abrupto shock genital no tienen claro si les están doliendo los huevos o no, y van y preguntan… y si se enteran de que la patada se la dio uno tipo que, en vez de 25, tiene 45 años, pues entonces ya no les duele lo que antes les hizo ver las estrellas… es como milagroso… qué envidia… cuestión extrasensorial y casi tántrica… y les pasa lo mismo con los impresionantes cuentos de WBorchert…

jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Más Todtnauberg? NO!!

Volvimos a Todtnauberg… ¿? cuidado con la estupidez… y encima va y lo cuenta… en plan de ésta sí que no se me escapa retratar la guarida del Ogro, que para eso lo tengo todo preparado, que consulto el tiempo online y espero el día idóneo, por la absoluta ausencia de nubes, y me dejo caer por la comarca bien pertrechado de pedantería e idiotez y cámara de fotos y una cierta y vaga idea de no irme a parar ante amenazantes carteles de prohibido el paso como ya hice, acojonado y flojo, hace un tiempo, ocasión en que parecidos impulsos nos subieron al coche y alienaron kilométricamente:  (clic aquí)...

No señor, que de esta vez la cosa llamada estupidez me lleva hasta la cocina su madre, barra libre, frei alkohol, a cara descubierta, a plena luz del día, achtung, meu! tres escalones, bonita cabaña, preciosa la fuente de madera… sí que es bonita la dichosa fuente con su estrella cuadrada bien labrada en sabe dios qué madera noble y resistente… jopé el Ogro, cómo se las gastaba, vaya vecindario y qué paseos que se largaba por el sendero panorámico, ahora señalizado para turistas, cosa ciertamente atacante, y que recorrimos cumplidamente, pues eso… y otra vez el poeta que se me viene al magín, que qué carajo pintaba aquí el abúlico, y genial, Paul Celan, es que no se entiende, mejor tirarse al Sena un día de crecida y sin saber nadar… del encuentro entre el Ogro Martin, la cabaña, la fuente y el Abúlico genial hay testimonios de todo tipo… creíbles e increíbles, impresos y filmados, y todo a la venta… pa tirarse al Sena, vamos

Luego está la cuestión del miedo, que eso de la desobediencia, pasadas determinadas latitudes donde se acostumbra a cumplir la norma así como voluntariamente y sin coacción, lleva a que se sienta con un poco más de rigor montuno, el miedo digo… de esto que te cogen haciendo una inocente fotito en la cabaña del Ogro, trastada absolutamente estúpida y desaconsejada en idioma tedesco, entiéndaseme que en indiscutible y anunciadísima propiedad privada, y estos tipos rubios van y encienden las hogueras, sacan la marmita y se te ponen a festejar la noche de Walpurgis a fuego lento y punto de cocción propiamente calculado para que el suplicio seborreico dure hasta el amanecer…

Entonces estaría bien pensar qué harían con el tipo este que ni me atrevo a colgar su foto, que os pongo el enlace (pinchad aquí), que va el gachó y en vez de hacerse una fotito inocente prefiere encaramarse despelotado al techo de la dichosa cabaña del Ogro para que lo retraten... enmascarado, eso sí… con lo que pierde nuestra inicial admiración, que esa foto o se hace a cara descubierta o no se hace, atontado, Tonetti, panoli…


martes, 18 de septiembre de 2012

Arno es un raro Schmidt

Durante el veraneo me quedé asolagado con los libros de este tipo que, según a quién preguntemos, o es un genio o es un fraude ilegible…

De carrerilla me despaché Momentos de la vida de un fauno, El brezal de Brand y Espejos negros. Tremenda cosa escrita, en plan os voy a sorprender, en plan el caos propio de la guerra world war por las tambaleantes alemanias hechas añicos, en plan sálvese quien pueda que esto es el fin wagneriano pormenorizado e insuperable, todos a la gresca por sobrevivir a los trompetazos de plomo, patán chispún, gili el último…

En el espectacular manual del achicharramiento colectivo de WG Sebald, Sobre la historia natural de la destrucción, que ya debí leer cuatro veces, su autor se enfada con el punto de vista de Arno Schmidt, que de documental tiene poco, nos dice WG, para, acto seguido, mentarle la bicha al tío raro este… Y lo de documental, para Sebald, en determinado momento, hasta las narices el hombre de panegíricos y elegías y panfletos y victimismos y exabruptos y exageraciones sobre la 2ºGM, pues nos dice que era lo necesario e indispensable y óptimo e ideal, que su razón lleva, no me diréis, aunque sólo sea por compensar cierto rollo barroco literario… de ahí que idolatre unos libros que, valdrán como documental, que no digo que no, pero es que como libros pinchan sin remedio, que no todos, pero sí algunos, que no por ser documentales van a ser buenos, o malos, que habrá de todo… por no decir que por el camino del sobrio documental, meu, uno tendría que descartar las exageradas andanzas de nuestro atroz Celine o las alucinadas e intergalácticas cuitas de Vonnegut, o de Lind, o de Weiss, etc.… y perderse tales cosas por no sé qué ausencia de espíritu sobrio, veraz y documentalista ¿? es una chorrada morrocotuda, se me ocurre…

Y aunque lo que no se me ocurre es discutirle el discurso a WG, os digo bien clarito que qué carajo me importará a mí lo del documental ante el espectáculo que es la trilogía de Arno Schmidt, descomunales y gloriosos arrebatos garabateados… cogedlo y me diréis, es que entra por los ojos… abrid cualquiera de los libros, que si las cursivas, que si los pequeños párrafos, que si los encabezamientos, que si el sangrado, que si todo es una virguería, en sentido literal… una cosa que entra por la vista y que luego engancha y entretiene y sarna con gusto no pica pero mortifica… y me dice uno que si experimental,  el otro que si Louis Destouches a la pangermánica, el otro que si pretencioso y el otro que si abstruso… lo que quieras, pero dejémonos de buscarle tres pies al micho y vayamos al grano, que estos libros son para comérselos a cucharadas soperas bien llenas hasta arriba los topes traga y no digas nada, maula…

…y eso, la trilogía, es nada si lo comparamos con la parte inembargable digo inenarrable de sus majaderías, unos libros, aunque hay quien dice que son Atlas, que pasan cada uno de ocho kilos de peso y de nosécuántos eurazos de precio, en plan estoy guillado con lo que hago, pero sé que a algunos individuos dejo temblando con lo que de distinto tiene mi rollo creativo, y os pongo los libros artísticos a quinientos prohibitivos e insultantes euros el ejemplar, y a joderse, amigos… que uno se encuentra con El sueño de Zettel (o El sueño de la ficha/nota, según se quiera) en una biblioteca y, ante semejante joya, se dice, carajo, tengo que ahorrar, o robar, o lo que sea, que me quiero llevar a casa conmigo a este Arno y a su obsesión por las fichas/notas y por Poe… y ante lo bonítísimo que le queda todo a Schmidt, os pongo unas fotitos del objeto

Y un enlace de un librito decorativo sobre el obsesionado de las fichas y sobre sus fichas, y sobre la casa donde las paría, todo muy caro, supongo, y muy bonito, y algo afectado… veréis las fichas/notas del enfermo (pinchad aquí)

Continuará el tema este, que la única duda que albergo es la relativa a ahorrar o robar…



















miércoles, 1 de agosto de 2012

domingo, 29 de julio de 2012

Los ríos profundos/ Arguedas

José María Arguedas, lo mismo que Onetti, se nos escapa de lo tremendo que es... No sé de dónde les vienen a estos tipos el tono y las maneras y el todo lo demás que es imposible de definir, que nos dirán los cursis que el eso indefinible es como una melodía o como un espasmo en el amanecer o como una débil luz amarilla o hasta como la brisa y la sal en la piel, que yo os claro que lo que pasa es que estos dos son unos geniecillos totales tocados por unas varitas mágicas que hacen que lo que les sale por escrito sea tan distinto y tan suyo y tan bueno y tanta congoja le da a uno cuando los lee que parece mentira que nos vengan hablando del boom hispano hasta en la sopa y a Arguedas ni nos lo mencionen… menos mal que a JCOnetti sí… aunque mucho menos que a otros que para qué mencionarlos

Y eso que José MaríaA como que se contuvo, o debió dudar, o pensar en los demás, o le dio por ahí, que vete tú a saber. Y el caso es que Los ríos profundos está muy bien, alucinante, una pasada... Pero es que podría haber estado no muy bien, sino insuperable, obra maestra intocable, a poco que Arguedas se hubiera dejado llevar por lo que tenía dentro, visto que debía ser un geniecillo, en vez de hacer ciertas concesiones al convencionalismo o a la ortodoxia de lo trillado, de esto que a lo mejor fue el editor que le dijo: coño Arguedas, eres bueno y distinto y personal y haces que la garganta se le quede como atorada con una castaña al más pintado y exigente lector, todo lo que tú quieras, que es verdad que pones los pelos de punta y los ojos vidriosos y el corazón en un puño y la mente la troquelas y sobre todo ese nudo en la garganta que se nos pone cuando leemos lo que escribes… pero los dineros y el emprendimiento mercantil los pongo yo y a lo mejor tanta calidad de golpe y a manos llenas no sería tan fácil de digerir y van y me arruinan porque el libro no me lo compra ni dios… lo de siempre, vamos.

Volviendo a la topografía tenemos que Los ríos profundos empiezan con 77 páginas escandalosas de verdad, apabullantes, una cosa tan impresionante que lo deja a uno buscando a Arguedas en la lista de los mejores escritores del mundo mundial… y luego sigue muy bien, con varios ramalazos llenos de formulitas euclidianas de la congoja, ésas que tanto nos impresionan cuando nos las topamos entre las frases de estos geniecillos, que parece que estos tipos, Arguedas u Onetti, han vivido y sentido y desamado y se han dado batacazos por toda la humanidad junta, y aparte de haberlo hecho, pensad lo que puede ser eso, lo saben decir y contar mejor que nadie, que eso se les nota aún cuando dan la hora o dicen gracias… luego, hacia el final del libro, Arguedas debió cansarse de las cortapisas y chorradas del editor y volvió a dejarse llevar, y venga a soltar lo que llevaba dentro sin recato alguno, inspirado y emocionante, frase tras frase, lo que el cursi de antes definiría como lírico, aunque llamar cursilada a esto último y no a lo demás que os cuento yo es un buen atrevimiento por mi parte…

Resulta, también, que Jose María se pegó un tiro en el año 1969, así, para que nos vayamos haciendo cargo de que estamos hablando de cosas de verdad... Cuando se enteró del aciago acontecimiento, pues apuntó bien Arguedas, nada de amagos, Juan Carlos parece ser que lloró un rato amargo… Tales circunstancias las cuentan en un programa sobre Onetti que circula por La 2. Lo dice Eduardo Galeano, y hasta contándolo se le vuelve la castaña a la garganta a éste también, y se le entrecorta el discurso, que el nudo le aprieta mucho, que es que leyendo a Arguedas, o recordándolo, la cosa no es broma… Si no os lo creéis, pinchad aquí el documental que os digo e iros a 01:02:45 para ver qué es eso del nudo en la garganta que se le queda al Galeano contando lo de Arguedas y Onetti... ojito.  Para ya me voy a agenciar El zorro de arriba y el zorro de abajo… que me da a mí que debe ser mucho artilugio…


























Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...