miércoles, 18 de noviembre de 2015

Agamben/Homo Sacer II,1... versión "rn"

Empiezo a pensar que, cuando leí la Teología política del difícil de catalogar Carl Schmitt, debía estar medio distraído, hablo de mí… porque el librajo me pareció, además de un coñazo integral, pues poca cosa…

Pero lo que debió pasar es que, simple y llanamente, no me enteré de nada… típico.

Quede claro que, cuando me puse a leer semejante ladrillo de escasas ciento y pico páginas, buscaba respuestas sobre eso que en el título se anuncia, la teología política, resultando, sin embargo, que el libro habla de la soberanía… mi gozo en pun-pozo; a ver, que yo quería escuchar Fortunate son y este tipo me estaba tocando otras canciones, aparte las narices…

No me pasó lo mismo con Homo Sacer (el poder soberano y la nuda vida), el impresionante libro de Giorgio Agamben, la gloria pura, una verdadera pasada, de lo mejor que ha caído en mis manos, leéroslo!!… libro del que ya largué en su día un panegírico de medio pelo en el blog.

Si en el primer Homo Sacer, dedicado, como os indico, al poder soberano y la vida desnuda, el gachó Agamben parte y toma como referencia los planteamientos de la Teología política de Schmitt para, a continuación, darle al asunto un meneo de aúpa, ampliando el campo de batalla hasta el delirio y el fogonazo de luz… en Homo Sacer II, 1 Estado de excepción Agamben vuelve a destripar el dichoso libro de Carl Schmitt hasta localizar el intríngulis fundamental del mencionado estado de excepción… estado que, de paso, Herr Giorgio nos avisa que… Este Homo Sacer II, 1 no se puede comparar con el primero… es que no hay color, aunque sigue mereciendo la pena… pero…

Es posible que el bajón y la diferencia que hay entre Homo Sacer I y Homo Sacer II se deba a la pura proporción que establecen ciertos patrones de armonía, por supuesto, ocultos… porque el siguiente escalón que se anuncia, saltándonos otros, sería Homo Sacer III Lo que queda de Auschwitz. El archivo y el testigo, que puede y debe ser la traca inimaginable, elnovamás de la pulsión líquida, el apogeo que culmine el anterior desliz… Sin comentarios. Habrá que leer el Zarpazo III de Giorgio… a ver si es asimilable en términos de comprensión lectora al uso… y luego pensarse los demás pasos.

Ahora estoy a vueltas con el Lager polaco, que viene a ser como poner en fila india a matanzas e infamia, vías de tren y hornos crematorios, ojos azules y yiddish, Paul y Celan… entonces pasa que, si estás algo obsesionado con el asunto, la Eme “m” de Homo se puede cambiar por una Erre y una Ene “rn”, cuya grafía conjunta es casi igual a la de “m”… y pasaríamos de tener un Homo Sacer a tener un Horno Sacer… a eso me refiero con esto de los patrones y reglas ocultas, porque se podrá pensar que… seguro que Giorgio nos lo aclara.


viernes, 13 de noviembre de 2015

Seixas/A velocidade do frio... y, al fondo, Xosé Cid

El libro de Manuel Seixas ganó un premio. El premio lo otorgó la misma editorial que publicó la novela, lo cual de por sí pues qué os voy a contar… pero luego resulta que en el jurado que entrega el premio estaba, como secretario sin voto, el fenómeno Xosé Cid Cabido… y entonces la cosa cambia, que más me dan a mí mis principios, lo de la editorial y demás monsergas light… que el tipo Cid es de lo más grande que se lee por estos lares mundiales y, con un poco de suerte, algo habrá visto en A velocidade do frío…

El librajo de Herr Seixas vale la pena… y habría sido una cosa para darse un buen chapuzón y echar varias bombas al cielo si se le hubiese hecho una pequeña poda, hablo del libro… poda de unas cincuenta páginas de andanzas de barra americana que no cuajan ni con anfetas… qué pena… que llega un momento en que la cosa pierde el trallazo y la sorpresa que le sobran durante mucho tiempo y se nos escurre entre los dedos o se nos viene abajo o como queráis… remontando, de nuevo, al final, viaje a Australia incluido.

Pero lo del bajón es nada si lo comparamos con los tremendos lóstregos digo relámpagos que suelta el Gachó Seixas… algunos impresionantes. Hay un algo de inspiración, se masca, de ésta que te deja descolocado, feliz de verte en semejante fregao con el librajo entre las manos… y venga unas cuestiones que yo ya no sé si son de pura ficción metafísica o de búsqueda de la paradoja por lo criminal o de visionario entre la caverna y la cima de la montaña o en ambos sitios a la vez… y de verdad que hay en el libro de Herr Seixas algunos alumbramientos y otras iluminaciones que no se le ocurren a cualquiera… cosa moito seria y deslumbrante hasta para quien lee con gafas de soldadura, como es mi caso…

De esto que te lees A velocidade do frío y te parece parte de un montaje o experimento aún mayor… que eso de que Herr Cid Cabido ande por el medio… y bien sabemos que la lectura de una parrafada del tipo Cid es una de esas alegrías que compensan mil años de penitencia, y entonces yo creo que el libro de Seixas y el Jurado Editorial y lo descentrado que estoy yo en estos momentos y, en general, buena parte de la historia inimaginable que nos cuenta A velocidade do frío no son más que un juego imposible pero cierto llevado a cabo por Xosé Cid… quién sabe. Cosas como las que cuentan inspirados creadores de thrillers extracorporales; cosa, la del thriller extracorporal, que no tengo ni idea de qué es, pero que, sin embargo, la va muy bien al novelón de Seixas, que tampoco sé qué carajo es, pero que está quetecagas…

Lo de Cid Cabido sí sé lo que es:… una pasada… de escritor.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Crusat/Breve teoría del viaje y el desierto… Samuel Solleiro/Gran tiburón branco…

Hace no mucho me topé con una entrevista a un afamado escritor en la que decía, entre otras cosas, que la mejor literatura del momento la venía haciendo Cristian Crusat… en aquel momento, personaje, para mí, desconocido.

Ya no… la mezcla de haberme leído su decepcionante Breve teoría del viaje y el desierto, aderezada dicha lectura por el comentario arriba citado, me tiene asintomático… si no hubiera tal mezcla, por no conocer el comentario aludido, no sé cuál sería la situación…

Primera sensación: algo así como encontrarse delante de alguien que dice tocar como Keith Jarrett o Eddie Van Halen y que, encima, te marea con su bombástica afirmación, pecho henchido e ínfula andante; jopé, qué tío cargante y creído… luego, cuando coge el instrumento, resulta de todo ello que el tipo no sabe ni dibujar la pentatónica menor… ya no te digo tocar algo con el instrumento, es que ni idea… Acojonante… y necesitas compartirlo, me refiero al susto. Dolor de cabeza, decepción. Bochorno…

Segunda sensación: algo así como quien se coge un grupo de palabros, vamos a pensar en palabros y recursos de vanguardia, modernos y casi innovadores hace medio siglo… y se piensa que es lo último y va y lo plancha porque cree que sólo él conoce aquí esas cosas tan modernas… y masculla el tipo más listo que nadie: es que voy a rachar con la pana, voy a epatar, que es como llamaría él a “rachar con la pana”… y se pone a aderezar con ese condimento ya viejo y mohoso que él cree nuevo y brillante unos relatos banales, pretenciosos hasta el acople, carentes de casi todo y abundantes en impostura y artificialidad… Risible…

La tercera sensación empezaba con algo así como Reinhold Messner subiendo sin oxígeno el K2... pero ésta mejor me la callo, que, si no, a Herr Cristian le cogéis manía de más.

Y quede claro que Herr Cristian no tiene culpa alguna de las sensaciones que os cuento, simples proyecciones de mis complejos, ignorancia, esperanzas y dudas cuando me pongo con un libro que nos presentan como literatura de altos vuelos…

Pero lo que sí está en el haber/debe del Gachó Crusat es escribir los relatos que escribe… y ponerles esos títulos de metafísica para párvulos, qué me decís de Dualismos en un atardecer mediterráneo de tres estrellas (os recomiendo su detenida lectura, no sólo la del título, también la del relato), y que las chicas o mujeres de los cuentos se llamen Alien, Inneke, Nola, Hazel… y espetarnos tres citas iniciales, por supuesto sin traducir del inglés o francés… entre ellas una de Kyuss, porque claro, podría haber sido de Queens of the stone age, pero, no sé, QOTSA no será suficientemente… a ver, que el cúmulo de tópicos y trópicos, clichés y lugares comunes que nos embarca a la espalda lo deja a uno pidiendo papas…

…expresión, la de “pidiendo papas”, que en uno de estos relatos intuyo que se omitiría (esa bonita y común expresión), apareciendo, en su lugar, unas treinta palabras… seis de las cuales irían en inglés, una en cirílico (entrecomillada), incluyendo, a mayores, algún término propio de alguna jerigonza técnica desconocida (posiblemente también para el autor), sin olvidarnos de un toponímico propio de cierto destino inverosímil y algún que otro esnobismo más… sin que todo ello, me pareció, nos llevara a ninguna parte… como un ejercicio vacío, una escala musical repetida sin ton ni son… pero en plan cultura elevada, distinguida… miña nai, qué empanada.

Empanada la mía, que ya estoy, otra vez, con las proyecciones de mi incultura y complejos y envidias… y es que yo prefiero a QOTSA antes que a Kyuss, que son un coñazo…

El caso es que hace poco leí un libro titulado Gran tiburón branco, de Samuel Solleiro… recomendación de un CompincheX. Herr Samuel tiene, año arriba abajo, la misma edad que el Gachó Crusat… se les intuyen lecturas, referencias y aficiones comunes; como a tantos otros empezando por uno mismo y por la mitad de mis amigos.

Herr Solleiro tuvo la suerte de que ningún autor/desubicado lo calificara como el mejor escritor del momento… esa gracia se la gastaron a Herr Crusat… y es que no hay derecho, que así no hay quien aguante el tirón de un yo inmenso... y uno se pone a escribir relatos que ni pa qué...

…a lo que voy, que unas de verdad buenas e interesantes Breves teorías del viaje y el desierto te la encuentras en alguno de los relatos del Gran tiburón branco, de Samuel Solleiro… no todos, pero varios de los relatos que recopila el librajo son una gozada: vivos, extenuantes, divertidos, bonitos… volveremos, con más tiempo, sobre el tipo Solleiro… ojo con él.

martes, 27 de octubre de 2015

Bachelard/La imaginación de la materia

Volvemos adonde hemos estado tantas veces… a la desorientación más absoluta. Según el día, una misma pregunta, por ejemplo: ¿por qué en la costa uno mira siempre al mar y nunca a tierra?, me puede parecer una chorrada motriz o todo lo contrario…

En plena orgía psicoanalítica, Gaston Bachelard se puso a psicoanalizar a los elementos… el fuego, el agua, el aire y la tierra. Ole sus güivos; un respeto… El resultado de estas “científicas” investigaciones fue aplaudido mientras duró la fiebre Freudiana y vituperado cuando ésta había acabado y parecía indiscutible que las piedras ni soñaban ni padecían complejos o traumas…

Como teórico, investigador o urdidor de verdades positivas no sé qué fue de Gaston… pero como escritor, soñador, ente espacial y especulador sin límites,  Herr Bachelard es un portento, un mago, un visionario... se te abren cien puertas de golpe donde antes sólo había una tapia… asunto inclasificable.

El agua y los sueños, ya nos lo indica su autor a continuación, es un ensayo sobre la imaginación de la materia… sin comentarios, la gloria. El viaje al que invita Bachelard es anterior en medio siglo, y muy parecido, a alguno de los que realiza el fenómeno Peter Sloterdijk, el caso de sus Esferas… viajes/librajos memorables llenos de enigma, belleza y una especulación tan atractiva y sorprendente que uno se ilusiona con la posibilidad de que todo sea verdad… que lo es. Con el amigo Bachelard estamos en la misma… escritores mayúsculos que van y te los etiquetan de otra cosa más repelente aún (filósofos, qué patada, meu…) y entonces es como si a alguien que quiere oír una nana le ponen a John Coltrane y dice que esa música es la peor nana que ha escuchado en toda su vida…

Pues lo mismo… El agua y los sueños no es ni una nana ni un sesudo y estructurado y comparativo y analítico estudio sobre nada de nada… a lo mejor lo fue, posiblemente, pero ya no lo es, los años le han sentado de maravilla… que ahora es otra cosa, una pulsación, una bonita ida de olla, fluida y envolvente. Con sus momentos de aburrimiento doctrinal, inevitable en pájaros de este tipo, y otros muchos que hay que ver qué maravilla lo que nos pone por escrito el Gachó Gaston…

Bachelard se nos mete en un Jardín de Flores Curiosas y parece que se las conoce todas… la imaginación de la materia, anterior a la de la forma misma, está ahí plasmada… quien no se lo crea que no coja el libro. Yo, después del despliegue que te encuentras en éste, pienso seguir con los otros tres elementos… Psicoanálisis del fuego; El aire y los sueños: ensayo sobre la imaginación del movimiento; La tierra y las ensoñaciones del reposo; La tierra y los ensueños de la voluntad… no sé, este tipo es tremendo… si hasta se pone con La poética del espacio

jueves, 8 de octubre de 2015

Nooteboom/ ¡Mukusei!/ Rituales... en Santiago

De Cees Nooteboom, el hombre candidato al premio, me contaron hace tiempo sus supuestas excelencias… y me dijeron que me pusiera con él, que me iba a gustar, especialmente a mí…  cosa que, lo del “especialmente a mí”, me dejó sin saber qué pensar… a estas alturas, años después, sigo sin tener idea…

De aquella me pillé el de cubierta más bonita, puestos a curiosear mejor hacerlo en plan enamorados… de siempre preferí un sorbete de vainilla a un cardo. Resultó, al final, que de La historia siguiente lo mejor era la cubierta… también alguna que otra andanada, lanzada a discreción, sin pensarse mucho las consecuencias, de verdades de verdad, de las que duelen si te eligen o si te rechazan, de las que hacen pupa si te dan de lleno lo mismo que si pasan de largo y te dejan tirado… de las que no hay cómo encontrarles su lado bueno.

Mientras seguía pensando en el “especialmente a…”, tics de la vanidad… me puse con un segundo librajo de Herr Nooteboom… miña nai, qué despliegue. A las dos páginas estaba de rodillas, en posición de seguridad, bajo un pupitre imaginario, sin tener muy claro si lo que hacía era protegerme de un terremoto o de un kilotón de rabia plutónica… Rituales se me quedó grabado entre los miedos que nunca se te olvidan. Qué cosa… Arnold y Philip Taads, de la somanta que me cayó leyéndome sus soledades, vaya dos personajes, me quedé acojonado para siempre… impresionante. Para romper timideces os adelanto que entre Philip y Arnold se plantea la cuestión de cuál de los dos es el hombre más solitario de Holanda…

Luego se lo comenté al que me había recomendado al tipo Cees… y va y me cuenta que Rituales mucho menos, que el que le gustaba era La historia siguiente…

“Especialmente a mí” me llevó por otros trallazos del Gachó Cees, pronunciado Nogal… El desvío a Santiago, en plan edición lujuriosa, es una auténtica borrachera, un festín, con algunos barruntos increíbles como su fijación por cierto libro: Estampas de Zurbarán, de Andrés Calzada y Luys Santa Marina, año 1929… o por Walter Muir Whitehill y sus catálogos del Románico… Nooteboom es contagioso y el libro de Zurbarán me lo topé en la librería Vetusta, en Compostela, bonito y caro, allí quedó… de Walter Muir no hay quien consiga ver nada.

Tuve más tropezones Nooteboom… el Herr de los Países Bajos se sabe de carrerilla lo que otros ni pueden imaginar. En otras joyas, como ¡Mokusei!, te vuelve a tocar las congojas. Desde dónde dispara este pájaro… y de qué son sus explosiones en el aire… cosa seria, asunto espinoso, artistazo…

¡Mukosei! tuve la suerte de no verme obligado a leerlo debajo del pupitre; se agradece… no salen ni Arnold ni Philip Taads, pero cuidado con qué os vais a topar… Las Geometrías del Amor en ¡Mokusei! inquietan, reverberan… una pasada. La chica, el Monte Fuji, el prota, la ida de olla, sus fotos… el sinsentido… moito Nooteboom. Pon orden, Cees… que me asfixio. 

martes, 15 de septiembre de 2015

Los bravos/Fernández Santos/Cerulleda

Tengo una empanada de tal calibre que no sé si estoy delante del Monte Fuji o cerca de Riaño, provincia de León, metido a pico y pala entre esas montañas sin igual… mentira, que la confusión no lo es entre esos dos lugares, sino entre Kenzaburo Oé y Jesús Fernández Santos…  ¿?

Los bravos me cayó en las manos porque pocos sitios conozco más bonitos que esa franja tremenda del mapa que ni es Picos de Europa ni es la Meseta, se llame como se llame la cosa al sur de la Cordillera Cantábrica… Herr Fenández Santos, que el terreno se lo conocía bien, parió un librajo como la copa de un pino: Los bravos… pura montaña, todo verdad… de esos libros que te ponen en guardia, que te crees de cabo a rabo, que dices así son las cosas, qué maneras, verdad de la buena y mejor escuchar lo que me están contando… a ver, cosa seria, recia… en plena sierra, lugar de Cerulleda.

Es una de esas trompadas que, el día que la acabas de leer, te vas un mes de excursión al sitio, a dormir al raso, a coger una pulmonía… o te lo traes a casa, el sitio, porque lo llevas puesto. No sé… hay tipos que se sientan a escribir y paren una montaña, o un espejo, o un candado… de pura verdad, sin epidural. Como Kenzaburo, Xosé Luis, como tantos otros… Si ves una foto de Jesús Fernández Santos no te lo acabas de creer. Si lo oyes, menos… un algo de anodino que echa para atrás… mejor cogerse Los bravos, la mochila, la pasta de dientes y a patear trocha arriba…

Este libro padece de estar archiestudiado por mareas de especialistas en desnudarlo y catalogarlo todo… qué pena. No lo sabía, lo cuentan en la edición de Castalia. Dicen que con ella, con Los bravos, se inicia no sé qué movimiento literario y que luego Jesús, Rafael, Ignacio, sin duda todos unas máquinas, resulta que se convierten en la generación de no sé cuánto… muy interesante, sí, pero casi se te quitan las ganas de leer… qué responsabilidad, cosa tan seria según quién nos la cuente.

Las fotos de Cerulleda no engañan a nadie… hay que ver el río, el puente y el molino a pie de la corredoira… El frío también se ve, y el hambre, el miedo, la bilis, el rencor y las ventanas cerradas en casas abiertas... El libro es más claro que las fotos…

martes, 1 de septiembre de 2015

Staufen y la Condesa Sangrienta

Debió estar muy de moda el tema, y lo sigue estando, y vamos y nos damos de bofetadas por salir retratados… como lo de la foto infame de las torturas chinas de la que se cuelgan desde Cortázar o Bataille…

De las andanzas de la Condesa Báthory no hay fotos con las que perder la decencia, el sueño o el gusto… Hay relatos descriptivos, viajes y rutas guiadas, panfletos, cómics, grupos Heavy y hasta inimaginables exégesis psicoanalíticas de la tipa y su carácter… pues vale.

A la Condesa Sangrienta la llamo la Condesa Grasienta… creo que le va más un tono de dislexia, porque tanta sangre junta deja de serlo y se transforma en sopa fangosa y pegajosa… el caldo en el que se daba sus inútiles baños rejuvenecedores, mientras exprimía los suspiros de cualquier niña, era para pieles bien duras, carajo con Erzsébet. Hay quien echa la cuenta de las sacrificadas, son unas cuantas; en plan Gilles de Rais, competición de serial killers...

El caso es que Valentine Penrose nos lo cuenta... a lo mejor algo morbosa la amiga Penrose... Su marido venga a catalogar todo lo que Picasso hubiera zurcido sobre un lienzo… y ella destrincando lo escabroso, lo sórdido y sádico... y, mientras, la relación de ambos con la fotógrafa artista... No sé, habría que conocer los padecimientos de Mrs. Penrose, si es que los hubo, que a saber, metida en una relación a tres entre ella, Lee Miller y Roland Penrose...

Me dejo de chorradas y paso a las torpezas, ambas mías… nos informa Frau Penrose: los orígenes de los Báthory no son húngaros, nada de eso, que húngaros son sus apogeos e infamia, pero su cuna y raíz está en Staufen, Selva Negra… éramos pocos y parió… A Staufen le llegaba con ser la Fauststadt, la villa en la que se dio el encuentro y trato entre Fausto y el diablo… ahora también los Báthory… De vez en cuando hemos caído por ahí, sobre la Condesa Sangrienta cero alusiones o cartelitos indicativos… Fausto y Mefistófeles hasta en la sopa, todo puesto muy para que vaya la gente a pasar un poco de miedo histórico…

Paso ahora a ciertos datos conocidos: sucede una cosa rarísima en Staufen, que se diría maldición si creemos en ellas, y, si no, también… inexplicables fenómenos están elevando el terreno, así, por las buenas… en el centro del pueblo. Las paredes se agrietan, las casas se caen, tremendo, sólo en Staufen… no en los pueblos vecinos, lo ves dando un paseo, leyendo la prensa o encendiendo la tele, que te lo ponen en reportajes y documentales… no es coña, son grietas. El ayuntamiento ha abierto una cuenta… hay ayudas para afectados… las aseguradoras buscan disculpas. Especialistas alemanes en tecnología y futuro siguen un poco perdidos, que si una bolsa freática, que si una de gases, que si… cualquiera con dos dedos en la frente deduciría que Mefisto anda metido en el asunto. Ahora que sabemos que, además, los Báthory fueron vecinos del lugar, es que no hay duda en cuanto a las dichosas grietas.

Más datos: el castillo, sus ruinas, que es lo que queda del solar de los Báthory, de los hermanos Gut y Keled, está en un alto, con el pueblo a los pies, todo muy centroeuropeo y bonito. Subimos a ver… al rato, bajamos. Cuidado, achtung!. Allí empieza la llanura del Rin, pique nique de seda rodeado de la Selva Negra, el Jura y los Vosgos… Maginot y Sigfrido frente a frente… el nacimiento del Danubio a un paso… a ver, que hay sitios que para explicárnoslos hay que… dejarse de capas freáticas.

Una sugerencia: está esto básico y elemental de los sitios de fuerza, los Kraftorte… por ahí van los tiros.

viernes, 7 de agosto de 2015

Pato Cabanas/Arquipélago

De la existencia de estas islas me di cuenta cuando embarranqué en ellas, sin más, de golpe, meneo y sustazo… inevitable, al ver el título, echarle un ojo al asunto, ver de qué mares nos habla el Gachó Pato en sus Cabanas marineras…

A la vez abría el artilugio y se me venía a la mollera cierto libro/colección de 50 islas perdidas en las que nunca estuve ni estaré, por lo de lejanas y perdidas, que decía su autora mientras nos hipnotizaba con su planimetría del aislamiento…

Luego ya te enderezas… que los mares de Herr Pato son otros… entre ellos algunos de los que deletrea con paciencia José Baña Heim en su memorable inventario de naufragios en A Costa da Morte… y llega el chispasso, y te acojonas, porque quien se te columpia delante de las naringes es el tremendo Hölderlin y su mellizo Archipiélago… miña nai, si lo sé me pienso el título, que el loco de Federico es mucha música e inventiva juntas, todo en la misma página… y cuidado con MPatoC, cómo aguanta el tirón, que leyendo el Arquipélago de Cabanas hay música, granito, espuma y un viaje increíble por A punta do Boi, Trece, O Vilán, O calcañar de Hércules… el Matterhorn, Breizh…

Miguel Pato, por Osuna
No sé, a mí el Gachó Pato me tiene en posición de firmes!, parado en un stop y atento a su periplo, que MPCabanas tiene las narices de estamparle ese pedazo título al librajo, sí señor, y el arte de contarnos varias maravillas, entre ellas un Incidente Laranxa Solar espectacular…

Encima con más de un premio a lo largo del libro, que al rato te topas con el Gran Taxes, Francisco, unha aperta de Herr Pato y a su memoria… y desde la primera página con varias ilustraciones de Osuna, que nos muestra algunos de los recovecos del viaje…

Y vuelvo a Herr Federico… cuando el ingrávido Hölderlin se largó su Archipiélago estaba aún entre los sensatos y cuerdos… el libro también, aunque al final se intuye el cambio en el ánimo y el inicio del sendero de inspiración definitiva que lo llevó a tocar el cielo… en el Arquipélago Cabanas te encuentras algo parecido… como si Herr Miguel Pato tuviera, que la tiene, fuerza de sobra para dar ese salto con el que abrazar las nubes… pero no quisiese abandonar tierra firme definitivamente, supuesta seguridad y firmeza a la que vuelve después de varios de sus mejores saltos. Con suerte, en sus próximos chimpos viene una buena correntada de Nordés que lo arrastra en plena maniobra de retorno y el autor se nos queda allí arriba, pura luz boreal, dando rienda suelta al arte que le sobra y sin otro marco ni referencia que la curvatura de la tierra y sus melodías.


sábado, 11 de julio de 2015

Arno Schmidt/Paisaje lacustre...


Me estoy preguntando para qué carajo traducen al atroz Arno, incomprensible donde los haya, una bestia dodecafónica a contrapelo… porque su música no necesita de tales conjugaciones ni aditamentos… en su caso, como quien dice, meros tratamientos paliativos de lo inexplicable, de lo impenetrable de su ronroneo…

No sé si Herr Schmidt es hermético, esotérico, un visionario o un alucinado… pero artistazo como la copa de un pino sí que lo es, aparte otras variedades de la locura que también acostumbraba a llevar puestas… carajo con el Gachó…

El paisaje lacustre es de la Baja Sajonia, ahí ahí con su Brezal de Brand… qué pinta en semejante escenario la señorita Pocahontas lo justifican la pasión y la libido de un fin de semana entre desconocidos con derecho a revolcón… la rapaza Selma se nos troquela en varias cosas distintas… lo de nativa norteamericana casi es lo de menos… y venga a remar por lagos y pantanos entre dos.

Que Arno sea como un Cecil Taylor se nos está quedando limitado, más una trampa que un mensaje clarificador… porque Herr Arno vendría a ser como un Taylor pero mucho más radical… tocando su piano no con las manos, que ahí creo que Cecil como que no supo ver que su arte era la ruptura total pero no la parcial y se nos quedó cortito tocando con las manos al modo habitual… sino tocando el piano con un destornillador y un esmeril, uno en cada mano, o con los muñones de un fiambre recién sacrificado por él mismo… o con… pero siempre un piano, ojo, porque si con el destornillador y el esmeril tocamos otra cosa distinta nos convertimos en simples operarios, mecánicos, chapuzas… o imbéciles sin más, si son las curvas de una rapaza lacustre ávida de conocernos sobre un pastizal…

Vuelvo al Gachó Schmidt, que de operario nada… con el destornillador y el esmeril bien encendido fungando a tope de revoluciones lo que acabé haciendo es despellejar su librajo… me resultó indispensable para intentar ¿descifrarlo?... iluso de mí. Estoy en plan repelente, a más no poder… cualquier cosa escrita por Arno me hace el bien, le conviene a mi ánimo, para compensar la cordura ambiental… Bueno, aclaro que cosa escrita por Arno siempre y cuando sea incomprensible, o sea, casi todas, pero no todas… porque algunas se entienden, al modo clásico de comprender o entender, y no hay quien las aguante…

Sobre Los desterrados no sé qué decir, salvo que me encantó… hay piano y, en vez de esmeril y destornillador, los garrotazos a la tradición el amigo Schmidt se los arrea y administra con distintas ferramentas… todas ellas contundentes...

Lo que ya no me parece tan bien es que el traductor o el editor o el maquetador o el que sea que se encarga de este tipo de cosas haya o hayan cometido tantas faltas como las que aparecen en esta edición… son tantas que casi van a juego con el instinto pulverizador que aqueja al fauno Arno y sus impagables idas de olla.

lunes, 6 de julio de 2015

Ernst Jünger/Eumeswil...

Cuando menos te lo esperas se te aparece el lóstrego de luz, el relámpago, y te quedas encantado de tanta claridad que se te viene encima, te rodea y despeja tanto el ambiente que desde Cabo Vilán ves Fastnet Rock… yo por lo menos alcanzo hasta ahí, sin prismáticos  y sin cerrar los ojos.

Lo mismito que a Ridruejo y a tantos otros, a Herr Jünger se le incluyen en el “haber” , aunque otros le apuntan esto mismo en el “debe”, cambios y rectificaciones y correcciones y demás parafernalia moralizante de quien vivió y pensó todo un siglo y se dio cuenta de que trastadas había elucubrado y cometido algunas… en estas agudezas no entro… pero en el “debe” sí, y ahí le incluía a Ernst, hasta leer este memorable Eumeswil, que sus libros no cuajan, que aburren y decepcionan, sin más… que estarán bien pensados, cuestión sobre la que habrá todo tipo de opiniones… pero es que bien escritos me da que… a lo mejor sus diarios, no sé, pero sus pseudo/novelas, cuentos o fabulaciones alegóricas, utópicas o lo que sean es que no, no y no; error, mayday… todo muy claro hasta que luego te topas con el chispazo Eumeswil y a tomar por saco el debe del tipo…

Porque es que al Gachó Jünger le salieron cuatrocientas páginas de anticiclón, electricidad, chapuzón, brisa y nubes altas y escasas, de ésas que de tan bonitas…

Como si te pillan por sorpresa con la chorrada de qué libro te gusta de veras y lo suficiente como para llevártelo a una isla idílica y… no sé… que lo de llevarse libros a la isla de ensueño es una cosa que siempre me pareció muy toca narices… yo no tengo problemas si se trata de elegir una isla, hay quien sí, pero yo no… tampoco me cuesta elegir libros… pero con los libros para la isla me bloqueo… 

Si te cuentan que Jünger se larga el librajo en plan repaso y reflexión vital cuando ya pasaba de los ochenta años, es normal que la cosa como que asuste un poco… el caso es que me puse con Eumeswil, que moral me sobra y la portada en plan De Chirico valía la intentona… me topé la gloria… de estos libros que parece que se editan porque el autor es una vaca sagrada y se le permite el desvarío, pero que, si no, leches lo iban a publicar los del Trust. Lo mismito que El hombre aparece en el Holoceno… y otros muchos. A veces, cuando sus autores están alumbrados o inspirados de verdad, son los mejores libros que tienen, sin guión ni programa aparentes, sin horario ni citas ni compromisos, sin cheques ni deudas ni plan de ataque… Gaseosos y especulativos. Como muchos músicos, los buenos de verdad, que si los pillas calentando motores e improvisando a rienda suelta disfrutas más que, luego, en el concierto…

Para islas y portada de Jünger, su Visita a Godenholm... sólo faltaba Bergman en el cuadro.

miércoles, 1 de julio de 2015

Ridruejo bajo cero/Los cuadernos de Rusia

Había que leérselo de todísimas todas, para ver qué se decía el Gachó Dionisio en medio del tráfago metálico a 40 grados bajo cero, muerto de hambre, frío y codo con codo con el ogro teutónico de ojos azules y muerte al por mayor…

Rusia adentro a finales del verano es como el peor invierno en el resto del mundo… en otoño ya no te cuento, no sale en las estadísticas. De enero a mayo no se sabe cómo es la cosa de fría porque nadie sobrevive… lo de ir a pegar tiros y morterazos en esas condiciones es de muy voluntarios a la fuerza, y algo jamaos…

Como a Dionisio lo han subido a los altares de la pureza tras enmendar su escabroso inicio, Los cuadernos de Rusia se reeditaron hace poco… por lo que aproveché para agenciarme el librajo original que, coincidiendo con la citada reedición, te venden por la cuarta parte de lo que te pedían medio año atrás… me lo topé en Urueña, ojo al pueblo, auténtica Bastida en medio del desierto… Los cuadernos son como las Tempestades de acero pero con dudas y crisis internas, en plan inadaptado.

Herr Ridruejo llega al frente sano, animado, combativo, haciendo laudas y poemas por doquier, insufribles todos ellos… y acaba enfermo, pesando 35 kilitos de tuétano y pellejo soriano, fermentando giros vitales, cortes de mangas y con más cicatrices y decepciones de las esperadas en principio.

Esa primera parte del librajo, en la que todo pasa por el filtro del idealismo y el pecho henchido, es, más bien, insoportable, de cartón piedra, un espejismo y mil chorradas… la otra, no. Porque llega un punto en el que Dionisio se deja de tonterías, poemitas y soflamas, y empieza a llamar a las cosas por su nombre… y lo hace cuando el nombre de muchas de esas cosas y barbaridades aún no existía, ojito con el tipo, que eso tiene su mérito… y entonces el libro se te acaba... Hay quien no le perdona sus inicios de brazo extendido y beligerante, y hay quien se olvida de ello para sólo cantarle su posterior rectificación… mesmo ten. Cada cual con su espantapájaros parroquial. Como artista parece que Herr Dionisio andaba bastante limitado… pero sus barruntos y exorcismos, su búsqueda y sus crisis, son otra cosa… varios de sus libros, los no ¿artísticos? por favor, están repletos de diversas abominaciones y exploraciones, a dentellada limpia.

sábado, 16 de mayo de 2015

Caro Baroja/Itzea/Terranova


Lo cogí con dudas… y la primera en toda la frente. Hay que ver qué chapuza… En la editorial le dedican las solapas del librajo al tipo... Sí, el autor de Las brujas y su mundo, qué buen artilugio… también sobrino de Pío B y demás andanadas.

En la dichosa solapa los de RBA nos salen con que: “Julio Caro Baroja nació en Vera de Bidasoa, Navarra, en 1914…” Luego resulta que el libro se titula Los Baroja, memorias familiares. En la puñetera primera página número uno nada más comenzar las anunciadas memorias nos cuenta el gachó Caro Baroja, ojo a su claridad: “He nacido en Madrid, el 13 de noviembre de 1914, alrededor de las ocho de la noche…” el de la solapa, que sitúa el parto en Vera de Bidasoa, Navarra, a cientos de kilómetros de Madrid, debía andar de whiskies hasta los topes, supongo… Qué más da, en el fondo muy en la línea de los amantes del Bidasoa, que lo confunden con todito el Océano Atlántico, ahí es nada.

Y manda güivos los de RBA… vale que en la wikinoséqué uno no se pueda fiar ni de su sombra y mucho menos de lo que ahí tal pone porque lo que ahí pone lo pude haber puesto yo mismo, que no tengo claro ni dónde nací… pero en librajos todos profesionales de editoriales todas profesionales que cuestan unos muy profesionales eurazos estas cosas tan poco profesionales te dan directamente la risa a borbotones… Consulté la Wiki, toda informal, y ahí están bien los datos de nacimiento del sobrino Baroja, para que luego digamos que de la Wikinomefio… que no me fío, ojo, que las he visto muy gordas. Algunas las recuerdo, para escapar por patas…

Herr Julio no tiene culpa alguna de que la solapa sea tal despropósito… pero la tiene toda de que el librajo sea tan poca cosa, que para eso lo escribió enterito… Todos conocéis alguno de esos personajes pesados, que nacieron algo viejos y que cuando hablan lo hacen el noventa por ciento del tiempo sobre el pasado, básicamente su pasado familiar, parlamentos pesadísimos que, en muchos casos, cubren hasta el rebose de anécdotas ñoñas, interminables y la mar de sosas por lo decimonónicas y monjiles que resultan, pura parálisis para cualquiera menos para un sobrino metido en libros desde siempre... Desconozco si es el caso de estas memorias y su autor, ni idea, pero hay que ver las anécdotas que nos cuenta y cómo lo hace... hasta da la sensación de que muchas de ellas sin haberlas conocido más que de tercera mano… deformadas por lo sobadas e idolatradas que las tienen ahí enclaustradas en la familia, desde hace ciento veinte años… a ver, la pura endogamia, cadaleito, lividez, marchitamiento, me abran las ventanas ya! que me asfixio, de verdad, por favor, auxilio, carajo…

Pocas veces eché tanto de menos un resumen, para darle con él en la cabeza a Herr Julio Caro, a ver si así despertaba del letargo o tenía alguna reacción propia de alguien menor de mil años…. Nipadiós. Este libro es una cosa que no, a pesar de algún ramalazo interesante, qué menos rondando los Baroja… Y qué pena, porque sus tíos eran unos tipos de verdad distintos: Ricardo y, no digamos, Pío, escritor tremendo y mayúsculo que chocaba aquí y allá a trompada limpia consigo mismo y con sus tiempos, vecinos e ideas circulantes… de todo eso bien poco en el libro fallido. Que lo más son árboles genealógicos, agonías, vísperas, pequeñeces familiares y tal profusión de la anécdota banal e insustancial que parece mentira, y sin gracia alguna al escribir, sin arte, sin chicha, sin… no sé, me pillaría de malas.
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