
Hace meses me topé con un impresionante pedazo de mampostería dedicado,
en pasta dura y sobrecubierta y formato imperial y con todo lujo de detalles, a
Chirico y la metafísica y la arquitectura en tiempos del fascismo italiano y
era tan espectacular el ladrillo y me gusta tanto Giorgio de Chirico que,
cuando lo vi, tropecé adrede y en un disimulo de principiante me metí
la mano en el bolsillo… y te lo compras por la décima parte de su valor
y ya eres un esnob, pero de pacotilla, pobre, esmirriado,
demediopelo… personaje aún más bochornoso que el esnob rico, que quien mediera
serlo, es mi máxima aspiración…

La barricada que tenían en el pasillo era de Jurgis Baltrusaitis, de
quién has dicho?... En busca de Isis (introducción a la egiptomanía), cómo – qué?...
Espectacular y entretenidísimo… verjurado… generoso en el esfuerzo,
brillante en la presentación… un absoluto esnobismo para consumistas…
A Isis
y
Osiris Jurgis los persigue y encuentra a lo largo
de los siglos y los continentes… no falla, qué tipo… los ve en cualquiera de
las religiones posteriores, también en las anteriores y también en las que nunca
han existido, en Marte y en el fondo del mar… también en la fundación de ciudades
e imperios… en la elaboración de la cerveza y en las mujeres multi-mamarias… aunque
bueno, todo esto no es que lo diga Baltrusaitis, sino que Baltrusaitis
nos presenta a quienes lo dijeron… desde los albores de la historia hasta el
siglo XIX…
Resulta que Jurgis, que debía ser algo esnob y
millonario, qué suerte la suya, un tipo culto, también dedicó parte de su tiempo a cosas aún
más enrevesadas e interesantes: las aberraciones y la anamorfosis…
en resumidas cuentas: a las PERSPECTIVAS
DEPRAVADAS… cuidado, que explota, me apunto, a la cola…
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