
Pero lo que debió pasar es que, simple y
llanamente, no me enteré de nada… típico.
Quede claro que, cuando me puse a leer semejante
ladrillo de escasas ciento y pico páginas, buscaba respuestas sobre eso
que en el título se anuncia, la teología política, resultando, sin embargo, que
el libro habla de la soberanía… mi gozo en pun-pozo; a ver, que yo
quería escuchar Fortunate son y este tipo me estaba tocando otras canciones,
aparte las narices…
No me pasó lo mismo con Homo
Sacer (el poder soberano y la nuda vida), el impresionante libro de Giorgio
Agamben, la gloria pura, una verdadera pasada, de lo mejor que ha caído
en mis manos, leéroslo!!… libro del que ya largué en su día un panegírico de
medio pelo en el blog.

Es posible que el bajón y la diferencia
que hay entre Homo Sacer I y Homo Sacer II se deba a la pura proporción que
establecen ciertos patrones de armonía, por supuesto, ocultos… porque el
siguiente escalón que se anuncia, saltándonos otros, sería Homo Sacer III Lo que queda de
Auschwitz. El archivo y el testigo, que puede y debe ser la traca
inimaginable, elnovamás de la pulsión líquida, el apogeo que culmine el
anterior desliz… Sin comentarios. Habrá que leer el Zarpazo III de Giorgio… a
ver si es asimilable en términos de comprensión lectora al uso… y luego
pensarse los demás pasos.
Ahora estoy a vueltas con el Lager
polaco, que viene a ser como poner en fila india a matanzas e infamia,
vías de tren y hornos crematorios, ojos azules y yiddish, Paul y Celan…
entonces pasa que, si estás algo obsesionado con el asunto, la Eme
“m”
de Homo
se puede cambiar por una Erre y una Ene “rn”, cuya grafía conjunta
es casi igual a la de “m”… y pasaríamos de tener un Homo
Sacer a tener un Horno Sacer… a eso me refiero con esto de los patrones
y reglas ocultas, porque se podrá pensar que… seguro que Giorgio nos lo
aclara.
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