
En la entrada del 7 de Abril (mil octavas), en el video de “Upon the My oh My”, nos enseñaba Don Van Vliet la diferencia entre Jai, jai, jai y Jou, jou, jou. Bueno. Van Vliet se tragó en el instituto mil pianos, que se le quedaron, en su mayor parte, atrancados en la garganta. Y así pronuncia.
Pues tampoco es lo mismo decir C´mon Hey, hey, hey, que decir C´mon Jay, jay, jayyyy. Rob Halford en el instituto se tragó, entre otras lindezas, algunas lagartijas, varios silbatos y quién sabe cuántos acoples y estridencias. Y así pronuncia.
Vayamos al video. 0.03, Sebastian Bach, válgame dios qué nombre artístico, nos dice: C´mon Hey, hey, hey… mientras una intro guitarrerra se va desmelenando. Posteriormente, exactamente a 0.14, Rob Halford, sin las tachuelas y cueros de antaño, sin la Harley Davidson, sin más aderezzo, con más años, con unas qué pintas, qué es esto, cambien de canal, dice, en contestación a la entrada de Johann: C´mon Jay, jay, jayyyy… mientras un tremendo riff de guitarras se empieza a desgañitar, mientras la melena del Johann le hace los coros, mientras el Johann, fuera de micro, le vitorea el berrinche y se le acerca a saltitos, abiertas las piernas… Esto, todo esto, acaba a 0.24. Vuelta a empezar. A partir de 0.03 el volumen de mis altavoces ya estaba a tope, y así siguió las todísimas veces que repetí el incidente… Después de 0.24 baja la intensidad gutural, pero no la del riff, que sigue incólume, ni la electricidad, que chispea, y a tope el volumen, y rampante la melena del Johann...
Pero venga ya la versión de Delivering the goods a lo Jay, jay, jayyyy:
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