


Para celebrar la onomástica, hace poco tracé un periplo para los próximos días. De estilo masoquista repetitivo, el periplo. A ver, que no tengo piedad ni de mí mismo. Como me había enterado por adelantado de que el Señor Editor iba a hacer caja con la publicación de la obra póstuma del DFWallace, me presenté en la librería el mismo día en que dicha obra póstuma salía a la venta y me dediqué a comprarla. En efectivo y con una cara tan de fan acérrimo de grupos heavy metal de los ochenta, que la dependienta a poco más llama a securitas direct. Terrorífica novela la de DFW... Aún no la he acabado, porque es difícil hacerlo, porque a David, poco antes de matarse, la mano se le iba tela marinera, a lo super size, a lo bestia del todo… Y como la etiqueta 100 se merecía algo más, aparte del Mr. Foster Wallace del que tanto hablo y que espero que no soportéis, porque lo que yo no soporto es que gusten a los demás los que me gustan a mí, que para eso no lo paso así de mal leyendo, qué carajo, que para eso os digo la verdad y todos tan tranquilos, porque a David no lo aguanta ni su familia cercana. Y, a fecha de hoy, ni se me pasa por la cabeza recomendároslo, que he cambiado de manera de desenvolverme, y menos aún su último zarpazo obsesivo compulsivo, El rey

Que el aburrimiento y el tedio son cosa seria, cosa seria que el enfermo Wallace consigue, y entonces nos interesamos, cien por cien, no me lo creo, no puede ser, por el tedio y el aburrimiento y la zozobra, cosa/asunto que es muy dura/insoportable de nuestro señor. Porque sí, a la gente que le gusta el boxeo le gustará el boxeo, no digamos Muhammad Alí, pero ¿le gustaría a esa gente que flipa con Alí, comerse en toda su cara una buena O… del fenómeno Alí, uno de esos puñetazos plástico/graciosos que tanto les gusta ver en la tele o en directo…? no sé, no sé, habría que verlo. Pero, entonces, daquela, les gusta el boxeo, sí o no...

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