
Uno se queda enfrascado en los
planteamientos del gachó Sebald, relativos a eso de andar
soltando bombas desde el aire por doquier y su reflejo en los libros
que tratan de ello... Otros no, que mira que los hay que no soportan a Sebald,
y dicen que es un remedo a la baja de Magris (toma exageración) y de no sé
cuántos más… eso sí, los del Trust deben tener datos
mecanografiados bien claros, y como no se les pasa una oportunidad de
acribillarnos, pues venga a sacarnos el listado de Sebald porque creen
que candidatos a pasar por caja hay de sobra…
De los libros que desmenuza
WGSebald en su Sobre la historia natural de la destrucción, hay varios que,
cuando se publicó aquél, aún no habían sido traducidos al caste llano… pero el
tirón de Herr WG bastó para que más de uno metiera baza. Al poco
aparecía El hundimiento, Hamburgo 1943, que publicó La Uña Rota tras ver el
tirón del artilugio de Sebald y cómo elogiaba el libro de Hans Erich Nossack…

Como en tantos otros sitios, en Halberstadt
llovió a mansalva. Plomo, fuego y sálvese quien pueda. Alguno se debió acordar
de un
elemento allí nacido en 1900. Otros, seguro que no. Kluge es oriundo de
la achicharrada ciudad, de ahí el libro… no sé si le dedicó alguna de sus
pelis, ni idea… el Ataque aéreo a Halberstadt está bien, hablo del libro, tiene varias sorpresas y
algunos quiebros que más parecen de cine. Todo así muy virguero, documentado e interesante…
interesante de captar la atención… Da lo mismo que te hablen de bombas
o de gominolas, que hay gente que tiene esa manera de hacer las cosas
que engancha…
No hay comentarios:
Publicar un comentario