


La visita se repitió alguna vez más. También se intercambiaron unas pocas cartas. Y el Ogro acudió a alguna lectura del propio Celan. Y Celan se soltó con un poema en conmemoración del famoso (des)encuentro. La árnica, amarilla y delicada, es un remedio natural contra el dolor…
"Todtnauberg
Árnica, alegría de los ojos, el/trago del pozo con el/dado de estrellas encima,
en La Cabaña
escrita/en el libro/-¿qué nombres anotó/antes del mío?-/en este libro/la línea de/una esperanza, hoy,/en una palabra que adviene/de alguien que piensa,/en el corazón,brañas del bosque, sin allanar,/satirión y satirión, en solitario,
crudeza, más tarde, de camino,/evidente,
el que nos conduce, el hombre,/que lo oye también,
las sendas/de garrotes a medio/pisar, en la turbera alta,/mojado, mucho."
(Trad. JL Reina Palazón)
El fenómeno Celan, en trance de inspiración total, ya había sentenciado en su Fuga de muerte: "La muerte es un maestro/amo de Alemania." Pocas muestras más representativas de “meister” alemán que el idolatrado Martin H. Dueño de una prosa finísima e inspirada, autor de ideas y teorías para muchos inigualables, innovador y descubridor, está claro que tenía deslumbrado al pobre Paul…
en La Cabaña
escrita/en el libro/-¿qué nombres anotó/antes del mío?-/en este libro/la línea de/una esperanza, hoy,/en una palabra que adviene/de alguien que piensa,/en el corazón,brañas del bosque, sin allanar,/satirión y satirión, en solitario,
crudeza, más tarde, de camino,/evidente,
el que nos conduce, el hombre,/que lo oye también,
las sendas/de garrotes a medio/pisar, en la turbera alta,/mojado, mucho."
(Trad. JL Reina Palazón)
El fenómeno Celan, en trance de inspiración total, ya había sentenciado en su Fuga de muerte: "La muerte es un maestro/amo de Alemania." Pocas muestras más representativas de “meister” alemán que el idolatrado Martin H. Dueño de una prosa finísima e inspirada, autor de ideas y teorías para muchos inigualables, innovador y descubridor, está claro que tenía deslumbrado al pobre Paul…
2 comentarios:
Hola, me encanta tu Blog. Como veo tu “afición” a Paul Celan, me permito recomendarte -por si no le conoces- a un poeta ruso de principios de siglo: Ossip Mandelstam. El propio Celan le dedicó uno de sus libros, “La Rosa de Nadie”. Sus obras completas acaban de ser publicadas en la editorial Vaso Roto. Espero que te guste.
Un saludo,
A.
Hola A. Gracias por la recomendación. Me pondré con ello. De Ossip M. no he leído nada. Conozco la dedicatoria del libro de Celan y sé que Celan tradujo sus poemas del ruso al alemán... Lo dicho, te voy a hacer caso, seguro que merece la pena. Un saludo
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