
Hace unos años, de manera hasta grosera, se puso de moda la estupidez aquella del compañero de
pupitre del famoso, babosada entonces protagonizada por el político/ triunfador/
presidente y el empresario/ triunfador/
superconsejerodelegado. Míralos qué chusquiños juntos de pantalón corto. Y venga no sé cuántos idiotas ensoñándose con el colegio aquel, con el ambiente aquel, los ojos chiribitas y qué maravilla ver a los
¿elegidos? ya en su más tierna infancia compartiendo canchas, cuadernos y genuflexiones. Cuando me topaba con aquella estampa, el
Presi y el
Dire, y sus estúpidos aduladores, siempre me acordaba de la esperpéntica pareja de compañeros de pupitre, a ver quién la supera, la obscena, extravagante e incomprensible dupla del
genio pensante altruista y el
guía dictador infame. También en pantalón corto, en su Austria natal, compartiendo cuadernos, maquinaciones y locuras. Buff. Y siempre pensaba que si estos dos, el
altruista y el
loco infame, hubieran coincidido en el patio con aquellos dos, los
babosos, éstos, nuestros babosos, habrían llevado pañales hasta la mayoría de edad, pues, de sólo pensar en el patio del cole, se habrían hecho, sí o sí,
pipí.


Y entonces a uno le viene a la cabeza
la otra pareja, la de verdad, bofetadas por ir con ellos a clase, o, más bien, por faltar a ella.
FrankZ, incalificable Electric DonQ. y
Don Vliet compartían sinsentidos en el cole. Y el uno, además de muchas otras cosas que no sabemos, se quedaba absorto ante la caja registradora que
Don Van Vliet tenía en la
jarjanta. Un milagro de la naturaleza,
mil octavas en la
jorxa. Intentad calcular cuántos pianos, uno detrás de otro, le caben dentro. Qué digestiones, por favor. Y unido al milagro de garganta, encima bien afinada, a la locura del personaje, a la perturbadora mirada de jamao, al estudio de grabación, a los discos y actuaciones, lo que también tenemos es la certeza de que esta pareja, sin intención alguna, habría obligado a nuestros dos
babosotes a llevar pañal (por el
pipí de antes) y mandilón (por la
baba que ahora cuelga de sus boquitas mal cerradas) hasta los veinte.
Veamos al Capitán Don Van Vliet en memorable actuación...
Jou, jou, jou, Jai, jai, jai... dijo el
Capitán. Como los acerrimos de
Captain Beefheart sólo toleran su periplo con la
Magic Band, cargando las tintas contra los
músicos de estudio que lo acompañan arriba, ahí va otra delicia de
Don Van Vliet, ahora con
His Magic Band. Para esta actuación
Don se tragó unos cuantos pianos más que para la anterior:
Jou, jou, jou, Tush, Tush...
No hay comentarios:
Publicar un comentario