
Lo prometido es deuda. Y lo que se da no se quita. Después de aligerar unas cuantas horas enganchado al
NAPALM que supura de
Árbol de humo, muy recomendable artilugio, medio choqueado por las maneras y manías de este nuevo amigo, os decía el otro día que iba a empezar con la primera novela de
Denis Johnson, librajo que, parece ser, lo convirtió, premio literario de por medio, en una joven promesa, así, en plan
novísimo, tenso, vivaz y hasta
contundente o
brutal escritor…
La novela del premio, que para los que leen en inglés se titula
Angels, pero que, a los que leemos en castellano, nos complementan con un encasillador
derrotados, la debieron ver los del premio como
novísima, tensa, vivaz y hasta
contundente y
brutal novela. Como cuando empezó a aparecer en las pelis toda esa violencia explícita que dejaba a uno medio alucinado medio acojonado. Luego, la violencia explícita se generalizó y pasó a dejar a uno medio dormido o dormido del todo…

Pues carajo,
Denis, lo tuyo en los ochenta debió dejar al personal medio alucinado medio acojonado. Se ve que fue de las primeras violencias desquiciadas e incomprensibles, de eso que gustan en llamar
realismo, en clave barriobajera, camellos, putas y demás cloroformo. Al igual que los pistoletazos enlatados al vacío en
Uno de los nuestros, que te levantaban del asiento, las violencias, rudas y ásperas, enlatadas en
Ángeles derrotados, le supusieron a Denis un premio. Eso es lo que yo creo… Pero ahora,
Liotta, Pecsi y
DeNiro, veinte años después, no nos dan miedo mafioso/incompresible cuando volvemos a ver la peli, aunque, todo sea dicho, la peli sigue estando requetebién. Así, las violencias de Denis, pues supongo que no son lo que fueron…

Y se podría pensar que vaya coñazo, entonces, el libro de
Denis, y os diría que no sé no sé, sino fuera porque, tras las violentas y espídicas y autodestructivas vidas de los protas, que Denis nos cuenta con bastante xeito a lo largo de las dos terceras partes del libro, parte esta que no está mal, pero que tampoco es para echar foguetes, el Denis se nos descuelga con un tercio final de la novela realmente espectacular. De verdad. Guau. Pena no cogerla cuando vi
Uno de los nuestros. Hace veinte años, toda la parte tenso vivaz sórdido violenta del libro me habría sabido a nuevo, me habría levantado de la butaca. Unido ello a la maravilla de las últimas setenta páginas, pues como para darle un premio… Osease, que muy bien. Merece la pena aguantar cierto chirríe del comienzo, entre trompadas y violaciones
interraciales, estilo
road movie protagonizada por eso que ahora llaman
otro juguete roto, y antes
perdedores, y antes
descarriados, y antes
renglones perdidos, y siempre
perguiseiros, porque pasada la
road movie de perguiseiros, que además tiene su público, llega lo
otro. Y lo
otro es muy bueno…
(ahora os voy a decir lo que pasa en el punto de inflexión, así que ojito) Y es que desde que al protagonisto lo meten en
Chiron… y a la protagonista la internan en el
Manicom… Denis lo borda, destapa el tarro de las esencias, se deja de novísimas violentaciones interraciales protagonizadas por perdedores algo ortodoxos guión caricaturescos, y se deja llevar por la inspiración y le salen unas páginas jugosas de verdad y merece la pena leerlo… que me decís que el Denis es algo
tramposo o efectista en esas páginas memorables, pues os digo que sois unos
amargados, carajo, que con vosotros no hay manera… Ni caso, Denis, tú a lo tuyo, ni caso con lo que estos amargadillos te dicen...
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