

No tengo ni idea. Pero debemos dar gracias a que no sean una unanimidad, un unísono de mediocridad. Los hay que no le dan la espalda a lo que a nosotros nos fascina, y que no es otra cosa que las imágenes, per se, a palo seco. En resumidas cuentas: la escandalosa fuerza que las mismas pueden llegar a tener cuando el que se encarga del asunto sabe lo que se trae entre manos, a diferencia de esa otra infame mayoría de miembros del gremio éste de los cineastas que, o bien desprecia y humilla a las pobres imágenes (paradójico asunto), o bien es incapaz de crear nada minimamente presentable (opción ésta más probable que la anterior).
Alguna que otra entrada le he dedicado en el blog a esas gloriosas películas que podríamos definir, torpe y exageradamente, como aquellas que nos dejan estupefactos aunque las veamos con el volumen a cero. Qué pasada. Nada tengo en contra de argumentos y tramas, de mensajes velados y obviedades. Todo lo contrario, hasta ahí podíamos llegar. Pero cuando uno ve lo que llegan a hacer determinados elegidos sólo con sus imágenes, cómo nos dejan pegados al asiento con semejante espectáculo visual, luego me escandalizo ante la generalizada incapacidad para hacer algo parecido, aunque sea sólo un poquito, que caracteriza al mayoritario resto de profesionales ¿? del gremio. No hay manera. Qué pobreza.


Yendo el asunto de lo que va, voy a elegir yo un comienzo y un final de esos que me dejaron totalmente alucinado, acongojado, enfrascado, pidiendo a gritos que no acabase tal espectáculo, por lo menos en la hora y media de metraje estándar. Un comienzo (insuperable) y un final (también insuperable). Ambos, mezcla soberbia y electrizante de imagen y música. Las maravillas de la electrónica permiten que con un simple clic podáis ver y oir parte del espectáculo.
El comienzo entre los comienzos (junto con otros muchos, claro está) es el de “Aguirre, la cólera de Dios” apabullante secuencia acompañada por la espectacular canción que Popol Vuh se sacaron de la manga en el año 1972 para la peli de su paisano Werner Herzog. No se encuentra entero en tutubo por lo que haceros una pobre idea con los primeros 40 segundos de este trailer (por desgracia muy mala imagen):
1 comentario:
Cómo exageras con el gremio cinematográfico, venturitiña. Empero, y aunque bien sabes que nos cuesta coincidir, en esta no me queda otra que estar contigo... ¡El principio de Aguirre es una pasarada...!
Y Popol Vuh es un nombre cojonudo
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