


A fecha de hoy, el chileno es un mito. Básicamente ese el mensaje elemental del programa, cosa totalmente independiente de si es o no buen escritor, de lo que, por otro lado y tras leer “Los detectives salvajes”, a mí no me cabe ninguna duda, por no decir que lo de los “real-visceralistas” y su correlativo “real-visceralismo” es gloria pura y dura. Sólo por eso, amén RB. Eso sí, esa espectacular novela, de lo que le conozco, me parece de largo lo mejor; otras cosas me resultaron más bien decepcionantes, entre ellas muchos de sus alabados relatos… Pero volvamos a La dos. El principal motivo que me llevó a ver el documental era la esperanza de que dieran alguna clave o pista sobre qué le pasaba a este chileno con el Führer y sus huestes. No hubo tal pista o clave, qué pena.

El caso es que me quedo con la sensación de que RB estaba también obcecado/obsesionado con el redundante asunto. Seguro que conoció a algún receloso y esquivo personaje de ojos azules. Posiblemente vivía en alguna casa de madera de la Baviera chilena, frente al océano. Apuesto a que era encantador en el trato cercano, de educación florida y con un lado, menos visible de buenas a primeras, la mar de oscuro.
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